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jueves, 18 de octubre de 2018

Omeprazol no es para los excesos

Las medicinas están al servicio de la salud. Pero hay mucha gente que piensa que las medicinas pueden ser un remedio para los excesos. Por ejemplo, uno se relaja con la dieta cuando tiene exceso de colesterol porque toma medicinas que lo controlan. Es verdad que muchos pacientes con hipercolesterolemia no mejoran de su problema por mucha dieta que hagan si no añaden estatinas u otros fármacos hipolipemiantes. De igual manera, muchos hipertensos no logran controlar la tensión sólo con ejercicio, bajando la dieta o quitándose la sal. Necesitan recurrir a los medicamentos. Y los pacientes con ERGE (he colgado ahí un nuevo vídeo... al final) son muy subsidiarios de tomar omeprazoles y demás IBP de por vida, lo cual motiva no pocas visitas de pacientes alarmados por las noticias de que el omeprazol es muy peligroso. ¿Lo es realmente?

Pero todavía es más peligroso que la gente crea que los medicamentos están para proteger frente a los excesos. Por eso, y dedicado especialmente a los jóvenes que frecuentan los botellones, os envío este vídeo al que ruego la máxima difusión para hijos, sobrinos, nietos,... porque hay mucho en juego.



Debemos contribuir a la salud promoviendo medidas saludables, no se trata de hacer trampas, porque si nos pasamos abusando del cuerpo, nos va a pasar factura tarde o temprano.

viernes, 5 de octubre de 2018

Un reflujo muy especial

En medicina se entiende por reflujo cuando un fluido corporal se mueve en dirección contraria a la que de ordinario suele llevar. Refluir es volver un fluido hacia atrás. En aparato digestivo, el reflujo por antonomasia, cuando no se especifica otra cosa, es el reflujo gastroesofágico, el paso del contenido gástrico hacia el esófago. Este paso a través del cardias condiciona unas molestias derivadas de la quemadura que sufre el esófago por el ácido gástrico, provocando una esofagitis por reflujo y, en conjunto, lo que llamamos enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE).

Pero existe otro reflujo menos frecuente pero en general muy dañino y limitante para el que lo padece que es el reflujo biliar: la presencia de bilis en el estómago es una condición que irrita la mucosa gástrica provocando una gastritis alcalina como os cuento en este vídeo


Incluso hay pacientes a los que la bilis ¡¡les sube también por el esófago!! Esta circunstancia es en ocasiones compleja de resolver. Primero porque no se sospecha (de hecho algunos médicos no creen en ella ni saben que existe) y segundo porque los tratamientos de los que disponemos no siempre son del todo eficaces ni tiene demasiada utilidad el remedio más frecuentemente usado para las gastritis, el omeprazol. Y en el peor de los casos, a veces se indican cirugías que ponen la situación mucho más compleja...

La medicina exige siempre escuchar al paciente porque en su relato está escondido lo que le pasa. Y se aprende más escuchando a los pacientes que con lo que viene en los libros de medicina. Y un recuerdo especial para los que nos leen y visitan desde Puebla, México.

sábado, 29 de septiembre de 2018

La fiebre en la historia del ser humano

La fiebre es una reacción del organismo para superar una crisis. De alguna manera, quien no pasa crisis febriles, no crece, no fortalece su organismo. Antaño se decía que la fiebre hacía crecer en estatura a los niños. Parece que es un poco de mito o por lo menos no está del todo demostrado que al subir la temperatura se produzca más hormona de crecimiento. Pero si no es en estatura, por lo menos parece que lo que sirve es para que aprenda el organismo a superar infecciones y afecciones. La fiebre, pese a su carácter aparentemente amigable para el desarrollo, siempre nos ha preocupado porque nos dice que "algo pasa" en el organismo. Pacientes que tengo ahora en mente como Sofía o Carolina, con una diferencia de edad de treinta años, andan preocupadas por sus fiebres recurrentes de meses de evolución.

¿Cuándo una fiebre nos debe hacer ir a urgencias?

Veamos un resumen de las razones más importantes para ir a urgencias por fiebre, porque parece que a menudo cuando vamos a urgencias nos echan la bronca por haber ido sin necesidad.


Desde luego, si nos pasa algo de esto y no vamos... también nos echarán la bronca por no haber ido. Si es que tenemos la suerte de que nos la puedan echar, porque la consecuencia de no ir puede ser letal. Y, por supuesto, si usted tiene dudas... no deje de consultar su situación con un médico. A veces no damos con la causa pero podemos estimar si huele o no a gravedad. La medicina no lo sabe todo....

lunes, 24 de septiembre de 2018

Crisis, situación crítica

Es una palabra que sale a la conversación con frecuencia. Hay crisis, o estamos en crisis, o vaya crisis... resulta casi imposible que volvamos a casa por la noche sin haber oído algo de esto. Además es una palabra que se aplica a numerosos contextos y situaciones. Hay quien la refiere a una crisis laboral o afectiva, a la omnipresente crisis económica, a una situación crítica personal o familiar, a crisis en las instituciones o en la ética profesional, incluso a una crisis existencial. La crisis, dentro de sus muchas acepciones, siempre entraña dos conceptos: brevedad en el tiempo, corto desarrollo espacial, y por otro lado situación de tensión, perplejidad e incertidumbre. La crisis aparece cuando los planteamientos que teníamos para explicar las cosas ya no valen, parecen obsoletos, ha cambiado el escenario social o la estabilidad en la vida y se buscan nuevos modos de adaptarse a las exigencias sociales que irrumpen. Así, en el estudio de la historia podemos analizar las diferentes crisis que la humanidad ha atravesado y cómo las ha afrontado. Porque haya sido más o menos profunda, más o menos duradera o con mayores o menores consecuencias, la humanidad siempre ha seguido adelante. Y en ese estudio de la historia que hacemos retrospectivamente, igual que analizamos las diferentes crisis, podemos analizar los periodos "intercrisis", la humanidad reponiéndose del zambombazo que le generó la crisis en su estabilidad.

La diferencia de nuestra sociedad con las que nos precedieron es que nosotros no tenemos periodos intercrisis: no hay tregua porque una crisis se sucede a otra, es más se superponen, y esto tiene secuelas importantes en la salud de los seres humanos. Vivimos estresados porque constantemente hemos de sobreponernos a un nuevo varapalo social. Los que intentan conseguir unos segundos para la reflexión se dan cuenta de que vivimos a la carrera, en un tren que está acelerando cada vez más y del que es imposible bajarse sin grave riesgo de lesiones. El último grito fue aquel de los hippies de mayo del 68, que se sintetizó en la frase atribuida a Groucho Marx, el "paren el mundo que yo me bajo". A partir de entonces, el ritmo de crecimiento social y tecnológico se ha ido incrementando de manera exponencial. Lo duradero ya no lo es, todo es momentáneo. Una vida da para vivir docenas de escenarios posibles, de relaciones afectivas, de puestos de trabajo, de ruina y éxitos alternados. Un día estás hundido y al día siguiente eres el rey de las redes sociales, para que mañana nadie se acuerde de ti.

En medicina estudiábamos que las enfermedades infecciosas febriles curaban "por crisis o por lisis": o la subida de temperatura acaba por eliminar al germen o te mataba a ti. El resultado era claramente diferente aunque la expresión sea un ripio que invita a creer que es lo mismo. Ahora cada ser humano, al menos la mayoría de los que pasan por mi consulta, viven inmersos en una sucesión constante de crisis que les afecta en mayor o menor medida en lo personal. En sus convicciones, en sus creencias, en su estabilidad emocional y afectiva, y, por supuesto, también en su salud. De ahí que me meta a tratar en esta entrada un tema que parece más una reflexión social que una cuestión médica. Porque todo lo que acontece en el seno de una sociedad repercute en cada uno de sus miembros y de modo especial en su salud. Y si una sociedad en su conjunto está enferma o bajo las tensiones de crisis recurrentes, es prácticamente imposible que los individuos integrados en ella tengan su cabeza serena y bien amueblada. Todo el mundo es capaz de ver que alrededor nuestro hay más gente tomando ansiolíticos, nerviosa, inestable, irascible, insatisfecha, inadaptada,... Hay más griterío en las calles, malos modos, impaciencia, falta de cortesía, agresividad social. La conducción en las carreteras se ha vuelto cada vez más agresiva, tenemos prisa por llegar no se sabe dónde, comemos atropelladamente y nos llenamos de gases, las preocupaciones no nos dejan dormir o alteran el patrón del sueño, nos agobian con las leyes de educación para nuestros hijos, las medidas fiscales que anuncia el gobierno de turno, las políticas desintegrativas, excluyentes o separatistas tanto o más que las permisivas con la inmigración. Nos dicen que nuestros puestos de trabajo van a ser ocupados por máquinas y robots, con lo cual hemos de ponernos al día con la últimas tecnologías para que no nos "bajen" del tren antes de poder ponernos a rebufo, en el remolque ese de las clases pasivas, a pesar de que nadie puede asegurar qué pasará con las pensiones de jubilación.

Hay crisis en las instituciones, y lo leemos constantemente en la prensa: jueces que prevarican, políticos que mienten y plagian, sacerdotes pederastas, universidades que dan títulos y diplomas sin garantías de mérito, militares aliados con los contrabandistas, policías comprados por las mafias y médicos que se enriquecen sin declarar conflictos de intereses. Ante este panorama, también hay contribuyentes que anhelan poder defraudar como si de una virtud se tratase por aquello de que quien roba a un ladrón,... La tergiversación de estos principios ha dado lugar a una sociedad desnortada, sin rumbo. Los pacientes se desploman en la consulta y muchos directamente se acusan de estar somatizando, de que les está pasando factura el estrés en medio del que viven.

Abramos bien los ojos porque no solo hay lo que la prensa se empeña en mostrar. La noticia es que un individuo desdice con su actuación de lo que se espera de él. Seguramente son muchos más los que realizan su función de manera íntegra y no debemos hacer de la excepción la norma. El hecho de que el 1% de la población sea celíaca no debe llevarnos a hacer apología de la dieta sin gluten para todo el mundo, sino para los celiacos (ojo, ser celíaco no es ser un delincuente, que nadie haga lectura aviesa del ejemplo). Lo que quiero decir es que no debemos caer en el derrotismo ni dejarnos arrastrar por los ejemplos de los corrumptos: probablemente son más las personas que todavía conservamos la conciencia de que lo que está mal no tiene justificación moral y no debe ser algo envidiable ni digno de ser imitado. Pero si escribo esto es porque cada vez percibo más el deseo entre los sanos de entrar en el mundo de la corrupción, como si de esa forma, cuando la mayoría al fin opte por delinquir, el delito acabará siendo la norma, y lo aberrante e inapropiado... sería tener un comportamiento ético. Cuando lleguemos a eso, si llegamos,... tampoco tendremos demasiado por lo que preocuparnos porque una sociedad corrompida se destruye sola, por lisis.

jueves, 20 de septiembre de 2018

Dolor torácico: lo primero es lo primero

A uno le puede doler el pecho por muchas razones. A veces se ha dado un golpe o tiene una tos que cuando rompe parece que le rasgan el esternón. Otras veces aparece al tragar o haciendo ejercicio. Mucho más nos asustamos si el dolor aparece estando en reposo. En ocasiones se asocia ardor, quemazón, es urente, pero otras veces es meramente opresivo, atenazante, te coge como con unas pinzas y te generan angustia, angor. Puede estar fijo y localizado a punta de dedo pero también puede irradiarse a otras partes del cuerpo. No digo nada si es hacia el mítico brazo izquierdo.

Son muchas las causas de dolor torácico y hay que interrogar al paciente sobre las circunstancias tipo de dolor. No todas son igual de graves ni todas igual de frecuentes. En la práctica clínica a menudo tenemos que descartar en primera instancia no lo que es más frecuente sino lo que potencialmente es más grave. De ahí que cuando un paciente acude con dolor torácico al médico, las pesquisas iniciales son a ver si esas molestias vienen provocadas por un cuadro anginoso, por una cardiopatía isquémica. Esto es lo que resumo en este vídeo



haciendo valer que en medicina lo prioritario es descartar lo que puede suponer un riesgo vital. Para lo demás, ya dispondremos de más tiempo, podremos organizarlo con más calma. Más calma no es dormirse en los laureles pero vamos, habrá que organizar las pruebas en orden a tratar de averiguar el origen de las molestias. No se crea, a veces lo logramos... y tampoco es siempre por ERGE...

sábado, 15 de septiembre de 2018

¿Puedo tener cáncer de páncreas?

Este es el temor de mucha gente que acude a la consulta. Quizás el haber conocido el caso de un paciente con cáncer de páncreas, un familiar o un amigo, nos ha marcado muy profundamente, nos ha llenado de impotencia y de temores. Hay personas con más propensión a padecerlo, si se abusa del alcohol o si se tiene pancreatitis aguda o crónica. Pero ¿cuánto de frecuente es? ¿Es probable que lo padezca? En este vídeo espero daros algunas claves sobre este temor.



Es un temor que desde la consulta debemos ayudar a disipar. Confío que este vídeo te ayude a ello y que te animo a que te suscribas al canal para que te lleguen inmediatamente tan pronto como los vayamos colgando. Muchas gracias.

miércoles, 12 de septiembre de 2018

¿Por qué me hincho tanto?

Hace cuatro años ya escribí sobre este problema. Vuelvo sobre ello porque en estos cuatro años he comprobado un incremento muy notable de casos en la consulta y, en mi opinión, esto ya adquiere rango de epidemia. En el atardecer del verano he querido también glosarlo en este breve vídeo


con la esperanza de ayudaros a comprender que gran parte de la culpa (no toda y no siempre) la tenemos nosotros. Es verdad que en algunos pacientes detectamos intolerancias o alergias alimentarias o sensibilidad al gluten no celíaca, o verdadera celiaquía... o sobrecrecimiento bacteriano, o giardias u otros parásitos... pero creedme: son lo menos. Después de indagar en esas entidades -muchos pacientes que vienen etiquetados de síndrome de intestino irritable- no vemos ninguna patología orgánica. Es barato comprobar si la culpa del problema está en nuestros malos hábitos. Es barato y lógico, lo cual no siempre significa que sea sencillo. No te olvides suscribirte al canal de pildoritas de salud que te irán llegando y gratis!