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lunes, 27 de agosto de 2012

El señor de los anillos


Con ocasión de una conferencia que di sobre los efectos que la hipnosis tener en los pacientes que se somenten a exploraciones desagradables, una de las asistentes me preguntó sobre si puede paliar el dolor. Le conté una anécdota laboral.

Una de las zonas más sensibles del cuerpo humano es la región perianal. La riqueza de fibras sensitivas a ese nivel es enorme y por ello cualquier padecimiento suele deteriorar la calidad de vida de forma notable. La patología del canal anal (hemorroides, fisuras, etct.) es muy frecuente aunque el paciente suele tener resquemor a manifestarlo al médico por pudor a enseñar la zona dolorida, pero cuando se presenta un proceso agudo como por ejemplo una trombosis hemorroidal, el dolor es tan intenso que uno pierde la vergüenza y le enseña el culo a quien ofrezca una solución a su problema.

En cierta ocasión vino a mi consulta un joven recién acabada su carrera. Refería sangrado rectal y dolor anal lacerante y muy vivo al defecar, sintomatología que él mismo atribuía, con buena lógica, a una fisura anal. Le dije que habría que tenía que explorar la zona, lo cual podría ser, aparte de embarazoso, algo doloroso para él. Me sorprendió su respuesta: "Ni lo uno ni lo otro, doctor". Me contó que el padecimiento le venía desde pequeño por lo que ya sabía lo que eran las fisuras anales, y estaba acostumbrado a que le explorasen la zona (todo lo que puede uno acostumbrarse). La primera vez que le vieron, aunque era pequeño, no pudieron sujetarle entre todos para que se dejase mirar y tuvieron que anestesiarle. Pero desde 2002 ya no hizo falta. Me contó que en esa ocasión fue por primera vez a un proctólogo infantil, un señor muy mayor a punto de jubilarse. Antes de ponerle con el culo en pompa, se sentó en una silla frente a él y le dijo. "Oye chaval, ¿has oído hablar del señor de los anillos?" Y le contestó con cierta alegría que sí, porque hacía poco tiempo que habían estrenado la película y había ido a verla. "Pues que sepas ¡que yo soy el señor de los anillos!: llevo toda mi vida dedicándome a ver el culete de los pequeños y por fin han hecho una película de mí". Y durante la exploración aquella mi paciente decía que no paró de reirse con los comentarios que iba haciendo el viejo colega sobre la película y su profesión.

Tras contarme esto, procedí a explorar al paciente advirtiéndole que aunque yo veía ocasionalmente niños, la mayoría de mis pacientes eran adultos. "Bueno, pues usted, en lugar de ser el señor de los anillos, ¡será el señor de los anos!" Queriendo dejar claro que mi veteranía no era la misma de mi colega de la anécdota le dije continuando con la broma: "Señor, señor... quizás, con el paso de los "anos"...".

Pues sí, tenía una fisura anal abierta y hubo que hacer algo de terapéutica que habitualmente precisa anestesia local pero no hizo falta. El paciente en la camilla de exploración se reía cada diez o quince segundos. Y aunque notaba la manipulación en la zona, la risa era en ocasiones tan convulsiva que tenía que pedirle que dejara de reirse un rato. "Con el paso de los "anos", dice..." repetía entre ataque y ataque de risa.

Emplear ténicas que mantengan al paciente distraido de sus padecimientos es una forma de analgesia e incluso de anestesia. El prestigioso Juan Tamarit, maestro de cartomagia, lo llamaría "misdirection", y quizás el psicólogo Roberto Aguado preferiría asociarlo al término más académico "Focalización por Disociación Selectiva (FDS)", pero se llame como se llame, cualquier estrategia que mantenga al paciente distraído del proceso clave en el que se interviene puede ser un tesoro: ¡mi tesoro!

3 comentarios:

  1. Es una verdad como un templo, lástima que muchos facultativos lejos de querer amenizar o hacer mas llevadera la exploración o intervención aportando una dosis de empatía al paciente, se dediquen a hacer su trabajo de una manera mecánica y apática. A esos facultativos le diría, "señores, soy un paciente asustado y dependiente absolutamente de usted, por favor, tráteme como le gustaría a usted que le tratasen en mi situación".

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  2. Un médico más que tratar la enfermedad, trata a la persona.

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    1. Sin duda alguna. Pero la queja de los pacientes es que efectivamente hay mucho desinterés por parte del médico acerca de su problema...cuando no se ajusta a algo que dicen los libros.

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