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domingo, 11 de noviembre de 2012

Intolerancia a la lactosa. Y a algo más...

Cuando en el mercado apareció la leche sin lactosa, surgieron varios interrogantes en mi interior. El primero fue conocer de qué manera podían quitar la lactosa a la leche y que siguiera siendo leche. La lactosa es un disacárido (o sea, dos moléculas de monosacáridos llamados glucosa y galactosa) y supone el 5 a 9% de la leche, según sea de vaca o humana. Pues la sorpresa era que no se le quitaba nada: se le añadía la enzima que separa los dos monosacáridos. O sea, que más que leche sin lactosa, creo yo que debería llamarse leche con lactosa hidrolizada.

Estas leches "sin lactosa" lo único que vienen a paliar es la falta en el intestino de algunas personas de lactasa endógena, la enzima que lleva a cabo el proceso de ruptura del disacárido en conflicto. La segunda cuestión que me empezó a llamar la atención cuando irrumpieron estas leches fue la cantidad de estudios que avisaban de que la intolerancia a la lactosa es muy frecuente en la población general. Es más, si los estudios se hacen sobre poblaciones de países diferentes, la intolerancia a la lactosa puede ser mayor del 90% en algunas regiones. En España se estima que alrededor del 40% de los adultos tiene intolerancia a la lactosa, entendiendo por tal algún tipo de deficiencia de lactasas intestinales. La frecuencia de la intolerancia a la lactosa aumenta con la edad y se diría que con el tiempo se van perdiendo lactasas intestinales y, por tanto, no hacemos más intolerantes a la leche y derivados.

Esto de ser "intolerante" tiene su miga: quiere decir que los grados de intolerancia son variables. Algunas personas empiezan a mostrar síntomas de intolerancia con poca carga de lactosa y otras lo hacen cuando la carga es mayor. Y ¿cuáles son esos síntomas? Generalmente el paciente con intolerancia a la lactosa se queja de que la ingesta de lácteos le provoca flatulencia, distensión abdominal, ruidos de tripa, diarrea, dolor abdominal,... Pero estos síntomas también pueden provocarlo otras causas. Por ejemplo, la menos conocida pero no menos frecuente intolerancia a la fructosa, otro monosacárido presente en la fruta pero también en la miel o en otros alimentos. O incluso un cuadro de sobrecrecimiento bacteriano en el intestino puede provocar esta sintomatología. No obstante, la mayoría de los pacientes que aquejan esta sintomatología solemos decir que tienen un "síndrome de intestino irritable (SII)". Si de todos los pacientes que diagnosticamos de SII sacásemos a los que tienen intolerancia a la lactosa o a la fructosa o los que tienen sobrecrecimiento bacteriano... a lo mejor nos quedábamos con apenas un 15%, que seguiríamos teniendo en ese cajón de sastre para cuando descubramos lo que realmente tienen o les cae mal.

Vista la estadística de afectación en España, alrededor de la mitad de los adultos padece algún grado de intolerancia a la lactosa. Algún grado, volvemos a insistir, no quiere decir que les caiga mal un vaso de leche pero a lo mejor dos sí. Muchas gente con esta sospecha mejora de su sintomatología al cambiar a leche sin lactosa. Otros intolerantes a la lactosa prefieren seguir tomando la leche normal (o los postres lácteos) añadiendo en su dieta suplementos de lactasas intestinales (que también los hay, no van a estar sólo disponibles para convertir la leche normal en leche "sin lactosa").

En ocasiones la intolerancia a la lactosa acontece no de modo gradual sino bruscamente, generalmente tras un cuadro de gastroenteritis aguda (bacteriana o vírica) que según se cree altera de forma importante la maquinaria enzimática de la luz intestinal destruyendo de manera total o parcial, temporal o definitiva, las lactasas intestinales. A veces, sí, la intolerancia a la lactosa es pasajera, transitoria, pero parece que el tiempo juega a favor de ir perdiendo la capacidad de digestión de este disacárido. Y llegar a la vejez disfrutando de un vaso de leche puede ser cosa de privilegiados.

Como sucede siempre en los debates, también hay quien defiende posturas radicales y sostiene que la leche y los lácteos son poco menos que venenosos para el ser humano. Algunos consideran que eso de mamar es propio de animales inferiores y que nosotros somos mamíferos por accidente, residuales... A mí como gastroenterólogo y amante de la leche (a mis 45 años creo que todavía no soy intolerante a algo más de medio litro al día) me cuesta creer que la leche sea perjudicial para el desarrollo humano, que favorezca las alergias o las infecciones y otras cosas que se escuchan en determinados foros. Foros que solventan el innegable aporte de calcio de los lácteos con suplementos en pastillas para prevenir la osteoporosis. Comprendo, porque los veo en consulta a diario, que haya personas a quienes los lácteos no les caen bien. Pero igual que otros no les sienta bien el vino o a quienes los pimientos nos repiten.

Algún día hablaremos de venenos. Y de intolerancia...

24 comentarios:

  1. me parece genial tu post!, en mi caso estoy intentando detectar que tipo de reacción tengo en mi cuerpo. Estoy haciendo un blog por si te apetece pasarte por él... y a lo mejor hasta puedes ayudarme en mi caso :)
    gracias por la información.


    http://intoleranciasalimenticias.blogspot.com.es/

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  2. Muchas gracias por tu aportación desde el rincón de la doncella. Cuando estudiaba la carrera un profesor dijo que las alergias era como las raíces del árbol de la ciencia. Lo decía porque hablar de alergias lo soporta todo. Y al mismo tiempo, es lo más intrincado y escondido, algo a lo que puede achacarse casi cualquier cosa, como un "virus" que los médicos nos sacamos de la manga para explicar casi cualquier cosa: "será un virus que te has cogido...". Con mucha frecuencia veo gente que presenta intolerancia a diversos alimentos (los lácteos es bastante frecuente como has leído) pero creo que se tiende a demonizar la cosa hasta el punto que me parecen que se pasan por el lado opuesto: la leche no es un veneno. Ha sido (y es) un pilar nutricional de primer orden desde que el hombre pisa la tierra. Si somos mamíferos por algo será. Personalmente me encanta la leche y en mi familia consumimos toneladas (no exagero, son toneladas) al año y nos cae fenomenal y no tenemos infecciones, ni alergias, ni dermatitis, ni depresiones, ni todas esas cosas que dicen tener todos los que un buen día descubren que viven mejor sin tomarla... porque son intolerantes. De esto hablo también en la entrada del 1 de noviembre pasado http://www.elmedicotraslaverdad.blogspot.com.es/2013/11/lo-que-vende.html en la que intento dejar claro esta postura. Y te digo: la medicina no tiene las respuestas a todo, los médicos no podemos inventarnos las causas para que el paciente se quede "tranquilo" ni podemos cerrar nuestra ignorancia con un "eso será de su cabeza".

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  3. Buenas tardes,
    Estoy haciéndome una experta en intolerancia a la lactosa a fuerza de buscar el fin a las diarreas que mi hija, de 23 meses, sufre desde los 6 meses.
    Eso fue lo que le diagnosticaron después de la prueba de la lactosa en sangre.
    Dieta sin lactosa estricta y al ver que no mejoraba nos fuimos a visitar a un pediatra digestivo.
    Él nos dijo que la intolerancia era probablemente secundaria. Que él no la negaba pero que la prueba tampoco podia corroborarla porque estaba obsoleta y daba muchos falsos positivos en niños.

    Lo que sí destacó fue la barriga de la pequeña y le puso un tratamiento por sobrecarga bacteriana: Septrin y Flagyl durante una semana (otra de descanso) y otra semana más de tratamiento.
    Ha sido el único momento en el que he visto unas deposiciones duras de mi hija.
    Pero a los tres meses volvió con diarreas, que empecé tratando como gastroenteritis hasta que volví a ver al especialista.
    Esta vez nos dijo que probablemente tuviera una Giardiasis y de nuevo le puso el mismo tratamiento pero con mayor duración (diez días en vez de una semana).
    Además nos aconsejó triturar cereales, legumbres, verduras y frutas para facilitarle la absorción.
    Y al finalizar el tratamiento, un aporte de hierro (no recuerdo el nombre del medicamento).

    Ahora estamos en la semana de descanso y aunque las cacas no acaban de ser "muy bonitas" sí han disminuido su número.
    Ya casi no vemos los restos de comida en el pañal (las lentejas aparecían enteras).

    Aparte de su valoración respecto al tratamiento, tengo otra duda:
    Mi suegra, al oir hablar de que la niña quizás tuviese probemas de absorción de hierro a causa "del bicho", me ha comentado que ella sufre Talasemia menor (igual que uno de mis cuñados y la Hermana de mi suegra).
    ¿Existe alguna relación entre la Talasemia y la Giardiasis?
    ¿Y entre las enfermedades pancreáticas y la Giardiasis? (mi madre falleció de cáncer de páncreas)

    Gracias por su ayuda y por su blog!

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    1. Es una preocupación las heces desfaceladras, no formadas. Entiendo que, aunque no haces mención de ello, tu niña crece sana y feliz, con desarrollo normal. La mejoría del aspecto de las heces con la toma de antibióticos efectivamente avala la sospecha de un cuadro infeccioso o una disbacteriosis. Pero igualmente este último podría mejorar tomando UltraLevura u otros probióticos. En ocasiones los aspectos raros de las heces no son más que variaciones normales dentro del desarrollo madurativo del intestino. Pero siempre se sospecha algún germen y Giardia es más frecuente de lo que la gente cree, con la limitación añadida que a veces no se diagnostica (porque no se ve o porque no se busca) en el estudio coproparasitario. Pese a que a veces es falso negativo, no por ello debemos dejar de buscarlo.
      Por otro lado habla de aportes de hierro y entiendo que es porque de alguna manera se le habrá detectado a su hija falta de hierro, imagino que por análisis de sangre. Imagino que por lo mismo, se habrá descartado intolerancia a gluten o celiaquía. El hecho de que fuese talasémica no tiene por qué alterar la digestión. Y ojo, los talasémicos no deben recibir hierro, el problema de su anemia es otro.
      Lentejas enteras en las heces siempre las va a ver, de pequeño o de mayor, si no las mastica porque la piel de la lenteja, como le pasa a la del maíz o la del guisante, el organismo no es capaz de lisarla con sus jugos. Así que la pieza que no sea triturada (los niños de dos años tienen dentición molar precaria) saldrá por abajo igual que entró por la boca. No hay relación entre la giardiasis, la talasemia o las enfermedades del páncreas. No se agobie por la niña, es difícil saber qué padecerá en el futuro. Nos ocupamos mejor de su presente y de descartar lo que ahora puede ser un problema para ella.

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  4. Gracias por su rápida y reconfortante respuesta.

    Antes de ir al digestivo, cada vez que tenía diarreas (amarillas, líquidas y apestosas), le quitaba el gluten de sus cereales, le ponía dieta astringente y le daba Ultralevura. Pero no mejoraba nada.
    La niña tampoco perdía el apetito (todo lo contrario), por lo que claramente no era gastroenteritis.

    El aporte de hierro no sé decirle si es a raíz del análisis o sumado a que la niña suda mucho... Pero sí, los indices descartan que sea talasémica también.
    La celiaquía se le descartó por los análisis, la revisión bucal y que la niña no tiene carácter irascible (con mucho carácter sí, pero risueña).

    Estos días atrás, durante el tratamiento, volvió a hacer cacas feas y se irritó bastante.
    El digestivo nos dice que al haber vuelto a la guardería, cualquier virus que tenga le va a afectar. Y que es difícil saber a ciencia cierta si es una Giardia si va a la guardería.

    Su recomendación era que no la llevásemos hasta 10 días después del tratamiento, pero 37 días eran demasiados para poder organizarnos todos...

    La niña sí está algo baja de peso y talla (15 y 30%). Pero efectivamente, crece feliz.

    No puedo evitar pensar en el futuro cuando me hablan de malabsorción de los nutrientes y me preocupa que pueda influirle en su desarrollo físico y cognitivo.

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    2. Los que tenemos hijos pequeños en guarderías siempre pensamos que las diarreas intermitentes, eso de que se le descomponga la tripa cada dos por tres, es porque "alguien se lo ha pegado". Y es una lucha permanente eso de "no lo traigas a la guarde si está enfermo, que se lo pega a otros". Y en casa no lo puedo tener...y en fin, al final se pierde guardería pero aún así hay contagios cruzados y parece que uno nunca sale de diarreas. Entonces las madres (más que los padres) hablan de que mi a hijo le ha salido una intolerancia a guisantes, o a brócoli, o a pescado, o a gluten,... se calientan la cabeza unas a otras y vamos, si a la hija de Margarita le han dado por fin con la causa de sus males, no va a ser menos mi hijo y necesito que me digas dónde le hicieron las pruebas esas tan completísimas a tu hija a ver si dan con las cuatro o cinco alergias que seguro que tiene mi hijo. Pero para rizar el rizo entra en la conversación una madre más chic que dice que de alergias nada, que eso es muy vulgar que su bebé lo que tiene es una inmunodeficiencia humoral combinada variable por déficit selectivo de IgA. Y mientras dice ese lexema tan rimbombante se regodea mirando de soslayo lo ojipláticas que se han quedado las otras madres que, ante lo molón del diagnóstico, se apresuran a asegurar que seguramente su hijo también tiene de eso y le piden referencias del centro médico donde han llevado a cabo tan celebrado diagnóstico.
      Esto, que no deja de ser una parodia de lo que pillo cualquier día que llevo a mi niño a la guardería, nos hace perder de vista el norte de que lo importante es que el niño crezca y se desarrolle feliz. Puede haber alguna infección transitoria que haya que tratar, incluso alguna verdadera alergia o intolerancia. Pero no hay que perder de vista que tanto el aparato digestivo como el sistema inmunológico están madurando, se están haciendo. Y muchos trastornos obedecen a esos cambios, y el desarrollo irá haciendo que desaparezca los males...o se consoliden en un diagnóstico clínico. La principal carencia de nuestros niños (hablo de España y seguramente de muchos más países) no es nutricional sino afectiva.

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  5. Bueno, gracias por su respuesta nuevamente, de la que no sé qué debo entender...

    No me voy a dar por aludida en ese ejemplo de madre sabionda que se contagia de lo que le cuentan, porque yo he descubierto "este mundo" a través de nuestro pediatra que nos derivó a las correspondientes pruebas. Tampoco tengo que justificarme.

    Pero mucho menos me voy a dar por aludida con la última frase.
    Quiero entender que la escritura puede dar lugar a confusiones de interpretación, pero no le veo otro sentido a su respuesta mas que las ganas de ofender.

    Gracias por su nula aportación. Creía que era un blog medico y no un consejero emocional.

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  6. No soy, Virginia, consejero emocional. Soy médico especialista de Aparato Digestivo y padre de nueve niños. No es mi pretensión ofender a nadie con mis comentarios. Me río de las situaciones, nunca de las personas. Si se ha sentido ofendida le pido públicamente perdón. Pero, como decía Nietzsche cada persona alcanza la verdad en la medida que tiene capacidad para aceptarla. No críe mala sangre. Para cuatro días que estamos sobre la tierra...no merece la pena. Que pase usted un buen día y perdone mi tono irónico. En la consulta soy igual...

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  7. Pues gracias pero no buscaba ironía sino profesionalidad y respuestas.

    No sé en qué momento me he mostrado descortés para que su respuesta se tornase irónica.

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    2. La ironía no es una respuesta a la descortesía. Usted no ha sido descortés conmigo en ningún momento, ahí está el discurso para repasarlo. Bueno, si acaso un poco cuando alega mi nula aportación la cual agradece (irónicamente). Pero por entonces ya estaba usted airada y molesta. Y, ¿quiere saber por qué creo (creo) que se había molestado usted? Simplemente porque tanto en la parodia de las madres de guardería que relataba como en el comentario final se sintió usted aludida. La situación que contaba de madres de guardería (podían ser padres) no era más que una caricatura de lo que a menudo veo cuando llevo a los niños a la guardería, al cole e incluso al instituto. Podría aprovecharlas José Mota para hacer un sketch (parece que también ha tenido que pedir disculpas por un sketch en que, haciendo él de médico, el paciente le pedía que fuera sincero con él "al 100%). A vueltas con la frase de Nietzsche que antes le citaba. Y le diría otra frase sin que se sienta aludida y luego la comento: cuando el sabio señala la luna el necio mira el dedo. El problema de la falta de cariño es más amplio. Abra los ojos, no se sienta aludida. Cuando hace poco respondía a una pregunta de Doctoralia diciendo que nuestros niños lo que más faltos están es de cariño y atención recibí numerosas respuestas de todo el mundo, sobre todo de países de América del Sur, refrendando lo cierto de esa apreciación. Si a sus hijos no les falta ese cariño, sepa usted que son muy, pero que muy afortunados. Persevere en ese empeño. Con usted no emplearé más ironías.

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  8. Totalmente de acuerdo en que "nuestros hijos están faltos de cariño", pero de forma general. Se les educa para potenciar otros valores inmersos en la sociedad.
    Para eso estamos los padres... A mis hijas les podrá faltar cualquier cosa antes que el cariño.
    Es lo único que les puedo dar incondicionalmente.
    No seré yo (ni nadie) quien valore si tienen mucho o poco cariño. Ya lo harán ellas mismas desde su madurez.

    No me siento aludida en su parodia porque no la he leído.
    He seguido las líneas con la vista buscando una respuesta a mi consulta. Y no la he encontrado.
    De ahí lo de la nula aportación. No cuestiono su profesionalidad (aunque sí ha parecido eso en algún momento y le pido perdón), pero me he quedado chafada con su respuesta.
    Claro, igual no he acudido al lugar adecuado desde el principio.
    Los blogs son diarios de opinión y no el Vademecum :)

    Dejando aparte todo éste "y tú más"... De verdad, sólo buscaba una ayuda o una segunda opinión profesional.
    Entenderá (o eso espero ya)que teniendo una niña de menos de dos años, con un año y medio de problemas digestivos, ande dando palos de ciego a la desesperada. Porque me veo dándole antibiótico cada dos por tres sin que eso resuelva nada y sin más soluciones.

    Sin más...

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    1. Muchas consultas médicas se resuelven por "probabilidad" porque diagnóstico real no se hace. Cuando pregunto a los pacientes por sus antecedentes y me dicen que tuvieron "gastritis hace años" les digo: "¿entonces le han hecho a usted una endoscopia para ver su estómago y coger biopsias y analizar el tejido gástrico para ver que estaba inflamado?" Muchas veces el paciente me mira sorprendido y dice que no, que nada de eso, que a él le dolía el estómago (o la barriga) y le dijeron que tenía gastritis. En esas situaciones si tengo tiempo procuro enmendar el entuerto y le digo: A lo sumo, mi colega lo que quiso decir es que usted tenía unos síntomas que a él le parecía que podía corresponder a una gastritis, pero a ciencia cierta, sin biopsia, no se podía asegurar tal gastritis. Se trataba de un diagnóstico de presunción. Igual sucede con "eso es un virus que anda por ahí" de cualquier diarrea, o "debe ser una gripe" de cualquier resfriado. El virus es algo muy socorrido cuando no sabemos lo que es.

      Las heces pueden ser de muy diferentes maneras sin ser patológicas. A la mayoría de los individuos el aspecto de las heces nos varía según épocas, alimentación, vacaciones, estación del año, estrés, edad,... Y no pasa nada. En los pañales de mis niños he visto heces de todos los colores y olores, duras y secas o blandas y explosivas, de proyectarlas contra las paredes. Nada. No pasa nada. Todo pasajero. Eso no quiere decir que a través de las heces no diagnostiquemos enfermedades agudas o crónicas. Evidentemente que sí. La sangre en las heces nunca es normal. El moco puede serlo pero el pus no. Los parásitos (gusanos visibles o protozoos no visibles) no son normales. Más pantanoso es el terreno de la flora intestinal "desequilibrada o anormal", ya que nadie sabe cuál es la normal, cuál es el equilibrio. Y ahí se postulan numerosas teorías con escaso fundamento cuyo objetivo es colocar diferentes probióticos. Y fruto de esas modas se generan rumores que a unos hacen pasar el rato y a otros crean angustia.

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  9. Muchas gracias.
    Sí, desde luego que me lo tomaré con calma, porque los antibióticos no le están resultando de gran ayuda.
    Damos un paso hacia delante y un paso para atrás, y ahora vuelve a tener el culete fatal...
    Volveremos al Ultralevura y a esperar que pronto podamos quitarle el pañal y ya veremos qué pasa entonces.

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  10. Buenos días doctor.
    Le expongo mi caso por si me pudiera dar su opinión.
    Tengo un niño de cuatro años al que le pusimos la vacuna de la meningitis B, al segundo día por la noche empezó con una gastroenteritis explosiva, vómito y después diarrea muy líquida que el pobre no podía controlar, y así estuvo 3 días, vomitando por la noche y con diarrea líquida inmediata al vómito. Después de ello ha vuelto a recaer 4 veces en 3 semanas. Y siempre es el mismo cuadro, vómito (siempre de noche) seguido por diarrea muy líquida y con heces muy blandas durante un par de días hasta que vuelve a la normalidad.
    Le han hecho un cultivo de heces y le estudiaban un par de virus (rotavirus y otro) y las bacterias y ha dado todo negativo.
    La pediatra le ha mandado ahora un análisis de parásitos, pero eso no se hubiera visto ya en el cultivo? Y me han mencionado que podría ser una celiaquía o intolerancia, pero no es raro que se recupere y le vuelva el cuadro?
    La verdad es que estoy muy preocupada y me como la cabeza con el tema de si será efecto secundario de la vacuna.
    Cree que nos deberían derivar ya a un especialista? O es muy precipitado?
    Gracias por su comprensión

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    1. Se me ha olvidado mencionar que por lo demás el niño derrocha vitalidad, se le ve bien y contento, incluso los días que ha vomitado por la noche y tiene siempre hambre, él es buen comedor.

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    2. Lo más importante de lo que me cuentas, Paola, es esto último, pues el estado general es decisivo a la hora de determinar la causa de una enfermedad. Puede ser que efectivamente haya modificado su sistema inmunológico de manera que tenga esos desajustes intestinales. Y de haberse producido tal cambio, puede que estuviese o no desencadenado por la vacuna, o por otra causa. En este sentido poco importa pues lo más provechoso es saber hacia dónde camina ese desarreglo, si tiene visos de irse mitigando o si por el contrario se cronifica. Esto, y la repercusión que tal anomalía comporte sobre su desarrollo y bienestar. Yo miraría más por el desarrollo de alguna intolerancia alimentaria, o por alguna deficiencia inmunológica que deje la puerta abierta a infecciones recurrentes, si bien lo más es probable es que todo vaya volviendo a la normalidad sin haber encontrado causa alguna.

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    3. Me deja muy preucupada por lo de deficiencia inmunitaria. Suena muy grave. A q tipo de deficiencia se refiere?

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    4. Me temo, joven, que le dejará preocupada o muy preocupada toda la información que encuentre por internet. Y no es mi pretensión alimentar hipocondrias. No es problema de la información sino de ver fantasmas donde no los hay. No, no veo nada especial por lo que preocuparse en lo que me cuenta, aunque sospecho que no dejará de estar preocupada.

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  11. Muchas gracias por su pronta respuesta en todo momento.
    Y si es cierto, he estado muy preocupada, y aún sigo un poco, seguramente por ignorancia.
    A mi niño después de 5 recaídas en un mes, siempre con el mismo cuadro: diarrea seguida de vómitos, recuperación y vuelta a empezar, le hicieron prueba de parásitos en heces y salió negativa. También analítica y los parámetros para la celiaquía también salieron negativos, aunque si que aparecía eosinofilia. Le llevé al gastroenterólogo y dijo que era claro cuadro de sobrecrecimiento bacteriano y le ha mandado Flagyl. Lleva casi terminado el tratamiento y no ha vuelto a vomitar ni a tener diarrea en 10 días. El pediatra me ha dicho que el diagnostico le parece acertado aunque cree que se trata más de parásitos aunque no se hayan detectado. De momento también le han quitado este mes la lactosa de la dieta.
    Ambos me han dicho que no creen que la vacuna tenga que ver con este cuadro.
    Agradecería también su opinión en todo esto.
    Gracias por su labor.

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    1. Yo tampoco le veo relación con la vacuna, Paola, y la presencia de eosinofilia sería compatible tanto con una parasitación que no fue ciertamente detectada por las pruebas pero eficazmente tratada con Flagyl como por un sobrecrecimiento bacteriano que igualmente se normalizó con la toma de Flagyl. En medicina muchas veces hacemos conjeturas a tiro pasado sobre lo que sucedió... sin tener certeza de qué pasó exactamente. Y poco importa cuando el paciente al final se restablece.

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  12. Perdone doctor, podría hacer un pequeño resumen de lo que es sobrecrecimiento bacteriano, por qué se produce, cómo se trata, si suele volver a aparecer... Me dijo el gastroenterólogo que es un cuadro muy común en niños, pero la verdad es que hasta ahora jamás había oído hablar de ello.
    He estado leyendo alguna de sus entradas y también lo menciona de vez en cuando.
    Prefiero conocer los datos a través de un profesional que mirando páginas en la web que me redirigen a un montón de enfermedades.
    Le estoy dando el probiótico bivos, creé que es acertado dárle este en concreto? y durante cuanto tiempo?
    Como siempre gracias.

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    1. Cierto, es un diagnóstico al que con frecuencia recurrimos que el fondo esconde nuestra ignorancia. Vendría a ser un "tener las tripas revueltas y con gases y no saber de qué". Porque hablar de sobrecrecimiento bacteriano implica conocer cuál es la flora normal del intestino...y eso es mucho presuponer. La flora intestinal es muy rica y variada...y además heterogénea y cambiante. Hablar de disbacteriosis, alteración del equilibrio de la flora o sobrecrecimiento bacteriano es un recurso, una presunción de diagnóstico. Empíricamente empleamos probióticos o antibióticos no absorbibles para "corregir" el presunto disbalance. Y como a veces va y funciona, pues oye, nos ratificamos en que eso debe ser así.
      Antaño se hacían engorrosas pruebas para analizar el aspirado gástrico por sonda nasográstrica...para ver si había un jugo con exceso de bacterias. Hoy eso ya no se estila. El diagnóstico de presunción puede avalarse con mayor o menor rigor con pruebas de aliento variadas, pero el veredicto queda en manos del galeno que a la luz de clínica y antecedentes (y también si no se le ocurre nada mejor) sienta el diagnóstico. Como dar probióticos no mata...

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