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miércoles, 26 de diciembre de 2012

Alteración del ritmo intestinal (II) Estreñimiento (I)


Profundizando en los trastornos del ritmo intestinal, vamos a tratar en esta entrada de un problema realmente escatológico que preocupa mucho en nuestros días. Si se mira en el diccionario, la palabra “escatológico” sólo tiene dos acepciones y las dos bien diferentes. Una hace referencia a las cuestiones relativas a los acontecimientos de los últimos tiempos y el más allá (postrimerías de ultratumba) y la otra a los excrementos. Estos días hemos estado con la preocupación escatológica por la predicción de los mayas sobre el fin del mundo, que parece no haberse cumplido. Pero ahora hablaremos de la segunda, pues en el mundo secular occidental el problema del estreñimiento abarrota las consultas médicas y alimenta los herbolarios.

La principal causa de estreñimiento en nuestro medio es que la gente no tiene tiempo para cagar. Aunque suene entre chocante, gracioso o grosero, sin lugar a dudas la razón principal que está en la base de la mayor parte de los casos de estreñimiento es que no dedicamos tiempo para esta tarea. Habrá quien diga que no es su caso pues se pasa ratos y ratos sentado en el retrete sin que le vengan ganas de defecar. Incluso le da para leerse varias revistas o libros, pero se levanta de la taza con la lectura acabada pero sin haber obrado. Ese argumento de que “es que no me vienen ganas” es el más escuchado en las consultas de estreñimiento y por eso lo trataremos ahora. Y del segundo argumento que es el “empujo, empujo, pero no sale” hablaremos otro día.

Cuando en medicina se estudia el reflejo gastrocólico en Fisiología (la asignatura más extensa del segundo curso) no se le suele dar la importancia clínica que luego va a tener en la práctica médica. Consiste dicho reflejo en que unos diez o veinte minutos después de que el estómago se distienda, se origina una estimulación nerviosa vegetativa (esto es, autónoma e involuntaria) que provoca contracciones del colon distal, es decir, se generan estímulos que contraen el sigma distal y el recto provocando ganas de defecar. Esto bien se comprueba en los lactantes que, apenas acaban su biberón o incluso antes de acabarlo hay que cambiarles el pañal: comen y acto seguido “descomen”. Conforme vamos creciendo, surgen las represiones sociales y las prisas. Evidentemente, después del desayuno no es momento pues hay que irse rápido al colegio o al trabajo para no pillar el atasco consuetudinario. Apretamos el culo y “ya cagaré en otro momento, cuando vuelva”. Después de comer, que surge otra oportunidad al activarse de nuevo el reflejo gastrocólico, sucede lo mismo. O nos pilla en un sitio en el que los retretes no son dignos de nuestras posaderas. Y de nuevo abortamos el reflejo gastrocólico. Al llegar por la noche a casa, a lo mejor descargamos o quizás si vamos muy cansados decidimos dejarlo para otro momento. Al día siguiente se repite la historia y un buen día caemos en la cuenta de que quizás hace ya tres días que no hemos hecho deposiciones. Nos encontramos hinchados, molestos, doloridos. Empezamos a temer que a lo mejor estamos atascadillos porque las heces se han quedado duras en el recto y expulsarlas cuesta o duele. Se recurre a medidas laxantes para facilitar su expulsión (supositorios de glicerina, por ejemplo, o pequeños enemas). Se corrige puntualmente el apretón pero nada, siguen sin venir las ganas, quizás porque de tanto abolir el reflejo gastrocólico el organismo se venga eliminándolo, ya que no se usa. Si desoímos una alarma cada vez que salta, dará igual que salte o no, y casi preferimos desconectarla.

En las consultas de aparato digestivo, el enfoque terapéutico del estreñimiento no debe dirigirse sólo a resolver el problema puntual, el atasco de hoy, sino que ha de buscar aplicar medidas que ayuden al paciente a recuperar el reflejo gastrocólico, que le vengan ganas... ¡y que acuda a la llamada! El estreñimiento es algo que no existe en los pueblos primitivos, es un problema de la sociedad civilizada que no tiene tiempo para tareas tan primarias e improductivas (para algunos realmente bien improductivas son). Las medidas laxantes son, deben ser, herramientas para tratar de recuperar ese hábito. Es vox populi ese: “no tomes laxantes que el cuerpo se acostumbra y además pierden su eficacia”.

Constantemente oímos hablar por activa y por pasiva del empleo de fibra en la dieta. Proliferan los alpistes, aunque le llamen muesli enriquecido con vitaminas. Pero la fibra, los diferentes tipos de fibra, son sólo uno de los remedios para el problema. Como lo son los laxantes osmóticos, o los fármacos procinéticos. Cada problema deberá evaluarse de manera individualizada ya que, por ejemplo, la mayoría de la gente que toma mucha verdura por aquello de regular con fibra su ritmo intestinal ignora que la lechuga, omnipresente en ensaladas, suele ser más astringente que laxante. Y el intestino perezoso de algunas personas puede agravar su estreñimiento con los suplementos de plantago ovata, un conocido laxante formador de masa fecal.

Insistimos en que las diferentes medidas laxantes deben ir enfocadas a recuperar el reflejo gastrocólico, ¡y el paciente tiene que comprometerse por secundarlo en lugar de abolirlo! Quien fía la solución de su problema de estreñimiento al empleo indefinido de laxantes está errando de estrategia. Es verdad que en algunos pacientes existe la necesidad de tomar laxantes de manera crónica pues han desarrollado una atonía tal que su escasa peristalsis requiere apoyo constante. Pero no es la norma, sobre todo si atajamos el problema precozmente. Porque cuando el colon se acostumbra a contener un gran volumen de restos fecales, su calibre progresivamente se va ampliando, lo cual hace que disminuya su capacidad contráctil. Recuérdese el dicho de que “quien mucho abarca poco aprieta”: igualmente un colon de calibre grueso va perdiendo capacidad de comprimir el contenido para ayudarlo en su expulsión. El estreñido no nace: se forja poco a poco y con constancia.

12 comentarios:

  1. Algo de psicológico tiene que tener esto.
    Yo no tengo ningún problema en ir al retrete siempre que este me resulte familiar. Si no hay uno cerca no hay señal.

    Hace años me fui un mes de excursión a Groenlandia donde el retrete es algo tan exótico como el empleo juvenil aquí. Lo más parecido a un retrete en muchos lugares de la isla-continente es una silla desfondada con una bolsa de basura debajo. Un señor como yo anula con total eficacia cualquier señal del cuerpo que le empuje a uno tener semejante experiencia.

    Al cabo de dos semanas busqué tenazmente un afloramiento rocoso que tuviera las medidas correctas. Encontré uno tan perfecto que tome la posición GPS del lugar. Así resolví la mitad de la excursión y esperé a la segunda mitad para ir a un hotel en Dinamarca. Haber hecho uso del retrete del avión habría sido un acto vandálico único en la historia de la aviación civil.

    No sentí la menor molestia porque no estaba preparado para afrontar la solución más natural.

    Esto hace pensar que los baños de las casas son por lo general bastante inhóspitos y no invitan a pasar un buen rato allí. Una buena biblioteca ayudaría.

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    1. Yo creo que un español medio, por mucho que esté acostumbrado a viajar, no encuentra casi nada "familiar" en Groenlandia. Sería bueno que pasases las coordenadas GPS del rocódromo a los que piensan visitar esa pequeña isla, pues creo que si permanecen allá más de una semana tendrá que ser sitio de visita obligada, aunque no hagan fotos.
      Y lo de la biblioteca en el cuarto de baño... sólo el apunte de que lo importante cuando uno se sienta en el trono es triunfar, no acabar la novela sin haber cubierto el expediente. La erudición no debe depender de lo estreñido que uno ande...

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. Buen artículo. Clarito, clarito. Creo que hay muchos mitos en torno al estreñimiento. ¿Eso de que un café cargadito ayuda? ¿o un vaso de agua justo antes de entrar en el cuartito? ¿o cantar canciones de Mocedades...?

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    1. Sin duda a mucha gente lo del café por la mañana o el de media mañana del trabajo (sobre todo el de las cafeterías de los hospitales, no sé por qué será) les mueven las tripas: pero claro, si le ponen leche, a lo mejor no. Y lo del vaso de agua (templada dicen algunos) por la mañana, parece que también ayuda o por lo menos así lo refieren los que usan de esa medida. En fin, tanto lo del café como lo del agua templada sí lo he oído en la consulta... pero lo de Mocedades como laxante... no sé, a lo mejor depende del tono con que se cante. Habría que hacer estudios comparativos con los Rolling Stones...

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  4. Hola doctor, gracias ante todo.

    Le expongo una consulta antes de decidirme a ir al médico ya que esta preocupación me está causando un gran malestar psíquico, y me está conduciendo directamente a la obsesión. Tengo 39 años y hace como un mes, coincidiendo con mi comienzo de vacaciones empecé a notar que no voy al baño tan frecuentemente como antes; antes iba todos los días sin dificultad (o al menos si no iba algún día ni pensaba en ello); pues desde entonces voy casi todos los días, pero a veces con intervalos de 1 o 2 días por el medio. Al retomar mi rutina de nuevo suelo ir por las mañanas recién desayunada, pero no sé si es que me estoy obsesionando lo indecible, noto que tengo que forzarme a ir a una hora determinada y que incluso mis heces son menos escasas que antes.....voy en tensión. Al comienzo lo achaqué al cambio de rutinas con el verano y a que estaba en los días anteriores a mi regla (siempre me estriño en ese momento), y como luego al venirme ésta iba normal, pues también...pero han pasado dos semanas y sigo con esa obsesión que me está volviendo loca. Para más inri, hoy no he ido a la hora que vengo haciéndolo las últimas dos semanas.......Mi abuelo murió de cáncer de colon con 77 años y tengo gran pavor. Un saludo.

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  5. Por cierto, añado que hasta la fecha no tengo que hacer esfuerzo excesivo para expulsar las heces ni he tenido sangrado rectal. Tengo una hemorroide desde que di a luz hace dos años, pero nunca me ha causado molestias más allá de lo normal. Gracias de nuevo

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    1. Por lo que me cuenta, anónima amiga, no le veo especial motivo de preocupación sobre su posible cancer de colon... Pero también es verdad que cuando a uno se le mete entre ceja y ceja aquello de " a ver si va a ser eso..." tardamos menos en hacerle una colonoscopia y entregarle las fotos impolutas de su colon que en tratar de convencerla de que no tiene nada. Mirar no cuesta tanto y se sale de dudas.

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    2. Muchas gracias por su pronta respuesta...La verdad es que me leo y descubro a una neurótica, pero luego pasan uno o dos días sin ir y ya me empiezo a poner en lo peor.......hasta temo llegar a hacerme daño del esfuerzo que hago al defecar, no porque me cueste la expulsión en si, que como ya le he comentado no es el caso de momento, pero porque me obsesiono con tener que ir sí o si, y cuando no hay ganas forzarlo es una estupidez, lo sé. En una entrada suya leí algo referente a las neurosis de las personas mayores o "pseudoestreñímiento" y parece tener algo que ver con lo que "sufro" pero con mi edad.......Un saludo fuerte.

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    3. Es cierto que la neurosis no se quita por el hecho de hacer una colonoscopia pero ayuda a mejorar las disposiciones para un buen control... Cuando se disipa un causa orgánica como origen de las molestias, el manejo es más sencillo.

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  6. Y qué me dice de la influencia del ciclo menstrual en el ritmo intestinal? Yo suelo empezar a ir estreñida como 10 días antes de la regla y luego, unos dos días antes de que me venga empiezo a ir normal. De hecho, este mes veo que me está ocurriendo algo similar, pues estoy a 10 días y desde ayer no voy al baño (bueno, sí, hoy he ído pero eran heces escasas y pequeñas).....

    Otra cuestión, las hemorroides pueden causar también modificaciónes en el aspecto de las heces?

    Y por último y abusando de su confianza.......al haber tenido mi abuelo cáncer de colon, cúantas probabilidades existen de que sea hereditario? Mi madre se revisa cada cinco años y tiene SII estreñimiento, pero afortunadamente, nunca le han detectado nada por el momento con 66 años.

    Un fuerte abrazo.

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    1. En la práctica clínica sí recogemos cambios del ritmo intestinal de las pacientes en relación de la fase hormonal en la que se encuentran, si bien no hay ningún estudio serio que haya estudiado esta relación. Las hemorroides no tienen por qué modificar sustancialmente el aspecto de las heces salvo tintarlas de rojo en caso de que sean sangrantes, pues son mucosas sin capacidad de hacer presión sobre su textura.
      Respecto a la herencia en el cáncer de colon... sepa que sólo el 15% de los cánceres de colon tienen un factor genético implicado. O sea que el mayor porcentaje de los cánceres de colon acontecen en pacientes sin claros antecedentes familiares.
      http://elmedicotraslaverdad.blogspot.com.es/2013/11/cancer-de-colon-razones-para-la.html

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