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viernes, 1 de noviembre de 2013

Lo que vende

Hace unos días me regalaron un libro que según parecía trataba de asuntos médicos. Una amiga me pidió que lo leyese para darle mi opinión sobre su contenido. En portada se anunciaba que se habían vendido millones de ejemplares de ese libro en todo el mundo. Según esto, al parecer se trataba de un best-seller. Reconozco que mis preferencias por las lecturas suelen ir hacia contenidos menos populares y tengo una cierta repulsa, quizás un prejuicio sí, hacia lo que lee todo el mundo. Pero como al hojearlo vi que el tipo de letra era grande, supuse que no emplearía mucho tiempo en leerlo así que lo comencé una noche y en las primeras páginas ya me sentí tentado a dejarlo. Unas pocas páginas más adelante, ya se repetían las mismas ideas. De vez en cuando aparecían algunas afirmaciones peregrinas sin más fundamento que "la dilatada experiencia" personal del autor. Dilatada y exagerada pues para atender "cientos de miles" de pacientes (pongamos sólo dos cientos de miles) haría falta estar viendo al menos 4000 pacientes al año durante 50 años. Y aunque a los orientales se les considera gente muy trabajadora, (de ahí el dicho de trabajar como un chino) el autor, que es japonés, no chino, no hubiese tenido tiempo ni siquiera de escribir los informes de las exploraciones que hacía, cuanto menos un libro. Me estoy refiriendo al libro de La enzima prodigiosa. Como no acostumbro a leer manuales de autoayuda ni guías sanitarias de carácter divulgativo, imagino que la presencia en el mercado de este tipo de lecturas debe ser muy común. Pero a medida que iba leyendo este libro se sucedían necedades a cada cual más inverosímil. Desde lo venenosa que es la leche hasta la conveniencia de que el médico pruebe él mismo los fármacos antes de dárselos al paciente. Ya tenía conocimiento de la corriente que existe en contra de la leche y a ello aludí en otra entrada sobre la intolerancia a la lactosa http://www.elmedicotraslaverdad.blogspot.com.es/2012/11/intolerancia-la-lactosa-y-algo-mas.html por lo que me ratifico en que la leche es una gran alimento y remito a aquella entrada al que desee saber mi opinión. En fin, no sabía en qué página suspender la lectura pero por tratarse de un regalo lo leí hasta el final. Desde luego, aquello de la defensa del médico integral que explora las mamas de las pacientes aunque no sea de su especialidad, queda exótico pero puede que no sirva de argumento ante un juez en caso de que te denuncien por tocamientos. Al menos en España, resulta chocante que un oftalmólogo, por ejemplo, haga palpación mamaria o tactos rectales al explorar a sus pacientes.

Pero no es el objeto de esta entrada de blog hablar de cada uno de los dislates que encierra este libro porque para debatir sobre ello haría falta un programa en directo donde el autor pueda defender su postura. La razón que me ha movido a escribir es... mi asombro por el éxito de venta de un libro hueco. ¿Cómo es posible que puedan venderse millones de ejemplares de un libro con tan escaso valor práctico y nulo científico? Se lo comenté a un par de expertos en marketing quienes efectivamente minimizaron hasta el anonadamiento mi indignación sobre la falta de contenido riguroso: "da igual, dijeron, pero vende". Y mi repulsa se hacía aún mayor. ¡Pero es un insulto a la inteligencia! ¡Una sarta de tonterías sin fundamento! "Da igual: vende".

Desde los moldes racionalistas de mi cerebro no alcanzo a comprender -aunque me rindo a la evidencia de que es así- el atractivo de leer patrañas, o chismes, o cotilleos. Los semanarios de la prensa del corazón editan miles de ejemplares ¡que se venden! Y los reality-shows son los programas con mayor audiencia junto con el fútbol. Al analizar este hecho parece inexorable concluir que el interés de la mayoría de los ciudadanos está en husmear en la vida de otros.

Cuando uno dice algo está convencido de que lo que va a decir es de suma importancia. Hasta pide a los demás que guarden silencio para que se pueda escuchar su voz. Y mucho mayor es este sentimiento cuando se toma la molestia de escribir, que siempre parece más fatigoso que hablar. Hace poco tuve en consulta a un paciente de esos que parece que no tienen abuela. Al hablar dejaba claro entre bromas que entre los escritores contemporáneos "sólo tres o cuatro merecemos la pena". "Y acaso sólo uno", apostillaba. Me animó con vehemencia a leer sus libros y voto a Bríos que lo haré, pues asegura que me cambiarán la vida. No me mueve el deseo de cambiar mi vida pues estoy relativamente satisfecho con la que llevo aunque siempre se está en la búsqueda de lo que falta. Pero hace tiempo que no encuentro contenidos de valor y por ello acepto cualquier invitación para mejorar.

¿Qué es lo que da valor al contenido de un mensaje, de un texto, de una noticia? No me atrevo a responder porque estoy en revisión de este asunto, pero digo tajantemente que no es la verdad. Quiero decir: no es el grado de verdad que tenga lo que se dice o escribe lo que el ciudadano español busca. Lo que sea verdad o no, le importa más bien poco porque el relativismo cultural hace que no se pretenda un fin tan alto que se antoja rayano con el fundamentalismo. Apetece la utilidad, el capricho, la sorpresa, la novedad el esnobismo, el escándalo, o tan sólo pasar un buen rato.

Cuando usted escriba, me dijo un editor, diga lo que la gente quiere oír. Y añadió: para dar valor a necedades hay que ser un genio creador. Me lo explicó con un ejemplo. Un vendedor de trajes es bueno si logra vender un andrajo porque cualquiera sin aptitudes comerciales puede llegar a vender un buen traje sin gran esfuerzo, ya que el traje, por su calidad, se vende solo: cualquiera que lo ve se queda prendado de ese traje. Una de las cosas que más atrae a los que manejan los hilos de la vida social es hacer que alguien sin grandes virtudes llegue a ser un número uno en ventas de lo que sea. Se trata de crear estrellas de la nada. Y de igual manera, hacerlas desaparecer cuando ya no existe interés en mantenerlas allá arriba, como paradigma de la sociedad.

Muchos son los frentes en los que la veleidad, el capricho, los rumores dirigen los pasos de sociedad. En ámbitos tan variopintos como la música, la literatura, la universidad, la bolsa,... y hasta los directamente emanados de la acción política como serían la educación, la justicia o la sanidad. Acaso porque la misma vida política carece de fundamento. No es, ni mucho menos, una alegato para la anarquía sino una llamada a buscar el fundamento de la vida social. Hace falta mejorar la educación pues me temo que mientras no se fomente la capacidad crítica de los ciudadanos para que puedan distinguir el grano de la paja, a golpe de corneta o a grito de cabrero, las masas irán por donde unos pocos quieran. Al fútbol por ejemplo. Muchos parecen ignorar lo que está en juego.

La opinión final que le di del libro a quien me lo regaló le alegró mucho porque a ella también le gusta mucho la leche.

5 comentarios:

  1. Mantén tu ironía y buena pluma para sobrevivir en el mundanal ruido.... es mejor que la condescendencia.

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    1. Agradezco el consejo y el elogio, aunque perseverar en esta actitud no refleja "adaptación al medio". Desde un punto de vista darwinista, me situaría en peligro de extinción. Sin embargo, como contrarío las leyes de Darwin, creo que el ser humano, a diferencia del resto de los animales, no ha necesitado adaptarse al medio sino que ha trabajado para conseguir que el medio se adapte a él.

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  2. Uffff pedazo de post!! Tocas tantos temas que es difícil pararse en todos. Lo primero felicitarte por leer algo que ves una patraña y no te gusta, yo no lo haría ni por amistad. Menos mal que le gustaba la leche a tu amiga y tenía en cuenta tu opinión.

    Al resto de cuestiones le das ya explicación y haces la pertinentes reflexiones con posibles soluciones.

    El tema de por qué triunfan los programas del corazón te lo puedo aclarar, lo del fútbol no. El ser humano es un animal social, durante toda la Historia ha necesitado comunicarse y saciar su curiosidad sabiendo la vida de los demás. En tiempos pasados, esa curiosidad se veía satisfecha al hablar con los vecinos del pueblo, con la portera y los habitantes de tu edificio, pero hoy en día vivimos en un mundo globalizado pero individualista a tope, de manera que en los pueblos ya se han cerrado bastante más y en las ciudades no sabes quién vive pared con pared ni en tu planta. Y ahí es cuando entró "Tómbola". Este programa y sucesivos dan a las personas su ración de "cotilleo", su dosis necesaria para cubrir esas necesidades de saber de los demás, aunque sea en forma de personajes anodinos o que no les resultan cercanos. El caso es ver cómo se habla de lo humano y lo divino sin que afecte al interesado. Los programas del cuore cumplen una función social.

    Sobre lecturas, con Delibes, Juan Antonio Cebrián y los clásicos tengo suficiente. Con lo que me queda del XIX, El Quijote, Shakespeare y romanos y griegos seguramente tenga para toda una vida de literatura satisfactoria. Claro, que esto va en gustos :)

    Saludos.

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  3. En principio, se puede decir que lo que más se vende es lo que satisface las necesidades del mayor número de personas. Muchas de esas necesidades no son reales verdaderamente, son creadas por los poderes fácticos utilizando todo tipo de tácticas, y aprovechando esa necesidad colectiva muchos aprovechan para hacer negocio. Por ejemplo, en tiempo de crisis, los libros que más se venden son los del género de fantasía como Harry Potter, El Hobbit, Juego de Tronos etc., porque te transportan a un mundo totalmente diferente al que se vive, también lo que se escribe sobre la vida de otros, porque así se olvidan los propios problemas y también la lectura fácil y rápida que no dé para mucho pensar y no dé quebraderos de cabeza, que bastantes se tienen ya en el día a día.

    Simplemente, hay que considerar positivo el hecho de que la gente lea, independientemente del tipo de lectura, son muchos los condicionantes y razones que influyen a la hora de elegir la lectura por cada persona. El juicio de valor que cada uno haga de lo que lee es algo muy particular, lo que para uno puede ser bueno, para otros puede ser malo, incluso para uno mismo, lo que se lee en un momento determinado puede tener un valor y en otro momento otro totalmente diferente. Tiene que haber el más amplio abanico posible de escritos diferentes, con más o menos rigor, pasatiempos etc., y que después cada lector saque su conclusión.

    Tal y como titulas este blog, “tras la verdad”, parece, más bien, que el que escribe no pretende consagrar una verdad sobre lo que escribe porque a ella no se llega con las valoraciones que pueda hacer uno mismo por muy científico que sea el tema que se trate y lo que se pretende es suscitar una diversidad de opiniones que enriquezcan esa búsqueda, aceptando otros puntos de vista. También es posible que el lector no pretenda encontrar directamente la verdad en lo que esté leyendo y lo que trata es buscar diferentes vías y forjarse una opinión para llegar a esa verdad a través de los diferentes escritos que lea. Por esta razón merece el mismo respeto tanto el escritor que quiere plasmar algo en sus escritos como el lector que los lee, independientemente del tipo de escrito de que se trate. Una vez más, lo importante no es el objetivo final sino el camino para conseguirlo.



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    1. Hacer un alegato sobre los beneficios de la lectura es algo que en principio todo el mundo aplaudiría. Pero a Alonso Quijano la lectura le perdió el seso y vivimos un siglo XXI con muchos quijotes, no sé si por la lectura o por otras fuentes de "información". Decir "libro" no equivale a decir "bien". Igual que decir "medicamento" no es sinónimo de beneficio para la salud. Alimentar el espíritu con fantasía y evasión puede ser hasta cierto punto estimulante de la imaginación y alivio de tensiones. Pero hay gente a la que le engorda la paranoia. Cuando publico un cuento, digo que es un cuento, para que nadie lo saque de ahí, de ese contexto. Cuando digo que esto es ciencia, no hago mántica, adivinación. Cuando digo que esto me parece arte, es porque en algún aspecto me evoca belleza (y entra mucho lo subjetivo). Es cierto que no vende mucho hacer apología de la verdad, así en términos categóricos. Porque fácilmente se atisba la crítica hacia el fundamentalismo. Pero como decía un amigo, si nos sentamos a debatir en un foro sobre la verdad y ninguno de los contertulios cree que exista, los argumentos son lo de menos y lo único que importa es saber quién tiene la pistola.

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