Páginas vistas en total

domingo, 13 de abril de 2014

Boca seca.

Llamamos en medicina xerostomía a la sequedad de boca. Habitualmente el paciente no acude a la consulta con este vocablo de origen griego sino que se queja simplemente al médico de que tiene la boca seca. La falta de saliva para lubricar los alimentos que ingerimos y facilitar su deglución puede hacer ésta mucho más costosa. Además la falta de saliva puede incrementar el riesgo de caries o de infecciones bucales, pues la saliva tiene factores bactericidas.

La situación de boca seca puede ser momentánea o puede ser constante, habitual. Hay situaciones que pueden provocar sequedad de boca y que son normales, como por ejemplo tener que dar discursos largos. Los oradores se acompañan de vasos o botellas de agua con las que ir refrescando la boca. Pero por este motivo no suele ir uno al médico, pues parece que existe una causa clara, limitada en el tiempo y en principio fácilmente soluble. También puede pasar de manera fisiológica ante situaciones de estrés, de nervios o de ejercicio intenso. Quizás la causa más frecuente por la que acude un paciente a quejarse de boca seca sea el efecto secundario de los fármacos que está tomando por algún otro motivo. Los típicos fármacos son los que tienen efectos anticolinérgicos, pero también pueden ser causa de boca seca los antihistamínicos, algunos antihipertensivos, y muchos antidepresivos. Pero de todos ellos quizás la más comentada es la que producen los derivados del ácido retinoico que se emplean en el tratamiento del acné. No sólo porque su acción de xerostomía es muy grande, hasta el punto de provocar grietas en boca y labios sino porque acontece en gente joven que es la que suele emplear los fármacos anti-acné. Porque es común creer que el problema de la xerostomía está vinculado al envejecimiento, a la involución fisiológica de los tejidos. Y aunque esto en parte es así, la causa principal de que haya más casos de boca seca entre gente de más edad es que los pacientes este grupo reciben habitualmente más fármacos que la gente joven.

La acción farmacológica que directa o indirectamente inhibe la secreción salival puede ser muy invalidante y molesta. La  boca seca en otros pacientes se debe a que tienen dificultad para respirar por la nariz y lo hacen habitualmente por la boca con lo cual el paso del aire deseca la mucosa bucal más rápidamente. Estos pacientes deberían ser valorados por el otorrinolaringólogo para estudio de las fosas nasales, a fin de descartar hipertrofia de cornetes, pólipos nasales u otras causas de obstrucción de la vía aérea superior. En estos caso no tiene por qué haber, de hecho, una menor secreción salivar. Lo único es que se evapora antes. Y en algunos casos se ve que incluso, aunque perciben boca seca, segregan más saliva de lo normal por efecto reactivo, de modo que al corregir el problema nasal se quejan de lo contrario, de sialorrea.

Cuando el problema de boca seca se debe al efecto (primario o secundario) de un fármaco, habrá que sopesar los pros y contras de seguir tomando ese fármaco. Habitualmente una vez suprimido el fármaco responsable el problema se corrige. Pero hay un grupo de enfermedades en las que la xerostomía se debe a que realmente las glándulas salivares están afectadas. Poseemos tres grupos de glándulas salivares mayores: parótida, submaxilar y sublingual, todas ellas pares, de secreción serosa, mucosa o mixta, y un sinnúmero de pequeñas glándulas salivares menores responsables del 5-10% de la secreción salivar. Cuando hay daño sobre las glándulas, por ejemplo por radioterapia o por acción de fármacos quimioterápicos, puede quedar una atrofia glandular a veces permanente e irreversible. Y también hay un conjunto de enfermedades de naturaleza autoinmune (de esas que casi siempre predominan en el sexo femenino) en las que el propio sistema inmunológico ataca a las células productoras de la secreción salivar. Entre estas enfermedades, destaca la conocida como síndrome de Sjögren, en honor del oftalmólogo sueco Henrik Sjögren que describió la xerostomía en asociación con la xeroftalmía, la sequedad de ojos, ya que en esta entidad hay falta de saliva y también de lágrimas, hay una carencia de secreción tanto en boca como en ojos.

En gastroenterología el descubrimiento de un paciente con boca seca y que no sea por causa de otorrino o por fármacos, debe hacernos indagar si existe, además de sequedad de ojos, picores en el cuerpo, ya que el síndrome de Sjögren puede asociarse a otros cuadros autoinmunes que afecten al hígado como la cirrosis biliar primaria (CBP), a la piel, o pueden incrementar el riesgo de, con los años, desarrollar un linfoma.

Los tratamientos empleados han de buscar siempre la causa para ver si se puede eliminar. Cuando no es posible o la situación de daño glandular es irreversible no caben muchas más medidas que el intento de exprimir al máximo la función secretora de las glándulas (mayores o menores) todavía activas con pilocarpina o derivados, con la estimulación por secretagogos (sustancias estimulantes de la secreción) como pueden ser los gajos de limón bajo la lengua o chicles ácidos sin azúcar. Si es insuficiente, la función debe suplirse por otros medios como la ingesta frecuente de pequeños sorbos de agua o la persistente estimulación con la punta de la lengua hacia el suelo de la boca. Aunque no son muy frecuentes los casos de xerostomía extrema, ciertamente es una entidad que cuando la tenemos delante nos duele ver lo poco eficaz que es la farmacopea disponible para paliar los efectos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario