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miércoles, 22 de abril de 2015

La dignidad del ser humano

Como un cohete de fuegos artificiales que despega y se eleva rápidamente para explotar en la altura sin saber muy bien qué va a resultar de aquella deflagración. Así me siento ante esta nueva entrada que me urge aunque la he demorado, quizá porque la metralla de chispas se puede dispersar en mil maneras y de muchos colores, aunque el origen del foco es el mismo. En poco tiempo se han aglutinado a mi alrededor problemas médicos que, pese a su diversidad mantenían un mismo núcleo esencial, relativo a la consideración de la dignidad del ser humano.

Casos de encarnizamiento terapéutico donde al paciente no se le deja morir cuando ya no quiere vivir. Cuestiones crematísticas sobre el valor de una vida humana (valor en el sentido netamente monetario, no moral). Intentos de injerencia para acotar el gasto sanitario para que no peligren los beneficios y la viabilidad de las compañías. Derechos de las empresas y las autoridades a saber de la salud íntima de los pacientes, supuestamente para que no cometan barbaridades si están deprimidos. Avances en la construcción de un útero artificial para gestar seres humanos y evitar los polémicos úteros de alquiler. Ideas que enumeró y podrían ser más, todas ellas heterogéneas, pero que tienen una raíz común que apela a la consideración de dónde radica la dignidad del ser humano. Porque cuando uno de estos problemas estalla, vemos su estela, la deriva que sigue y sobre ella hacemos comentarios, críticas, descripciones más o menos acertadas. Pero tendemos a olvidar el núcleo del que se originó el problema. Si prescindimos de sentimientos, de creencias, de sensiblerías, ¿cuál debe ser la razón o el origen de la dignidad del ser humano? ¿Un acuerdo filantrópico común? ¿Un "vamos a llevarnos bien" o un "tengamos la fiesta en paz"? ¿Un acuerdo de rentabilidad económica? ¿El imperativo categórico kantiano? Los filósofos del derecho han concluido que no es más que un convencionalismo social. Más o menos materialista, más o menos espiritual, según lo concreten los jemeres rojos o los benedictinos.

Una sociedad netamente mercantilista no permitiría que sus individuos, en realidad cada individuo, fuese oneroso para el conjunto de la sociedad. Los elementos de la sociedad, las personas, que consuman más recursos de los que aportan deben ser eliminados. Así hacen las empresas para justificar los ajustes de personal. Una aseguradora médica detecta a los asegurados que gastan de forma que se les antoja excesiva y les "invita" a darse de baja o les grava las pólizas hasta el punto que el asegurado se ve realmente obligado a darse de baja. Si tenemos en cuenta que alrededor del 90% del gasto sanitario que hará una persona a lo largo de su vida lo realizará en su último año de vida, ¿es rentable quitar de en medio a quienes ya les empieza a fallar el motor? Puede haber mucho ahorro si se fomenta una eutanasia so capa de ofrecer este servicio a quien ya considere que su vida es de poca calidad. Y lógicamente, si la alternativa es un encarnizamiento terapéutico, mejor que no siga adelante con su vida y así todos ganamos.

Esto en un extremo de la vida. En el otro, podemos aplicar consideraciones similares: hay quienes creen más rentable gestar individuos en dispositivos artificiales, enfrentadas a la opinión divergente de aquellos que hablan de que el ser humano tiene una dignidad "en sí" el derecho ser gestado en un útero humano, a crecer en una familia, cariño y demás necesidades cubiertas. Resulta curioso apelar a esta dignidad "en sí" sin que, los que lo hacen, acierten a definir el origen de esa dignidad. Por el contrario, los detractores de esta creencia afirman que el ser humano tiene la dignidad que le queramos dar: somos nosotros, los gestores y actores de la sociedad quienes determinamos nuestra dignidad y labramos nuestro futuro. No se puede apelar a instancia externas. ¿Que la sociedad para su equilibrio necesita individuos? Pues creémoslos en laboratorios, al margen de familias y conflictos educativos. Igual que podemos eliminar a los que sobran y a los onerosos, la sociedad perfecta puede dotarse de individuos gestados en úteros artificiales. Millones de embriones congelados repartidos por el mundo aguardan útero a la espera de ser implantados. Construyamos envases que hagan innecesario el concurso humano para su gestación. Después ya vendrá saber quién tiene la patria potestad de los seres así producidos. Espero que no sean propiedad de la empresa que patente los úteros. Ya está en marcha pese a las voces de quienes creen que el ser humano tiene derecho a ser gestado en un útero humano. Pero ¿derecho? ¿De qué? ¿De dónde? ¿Acaso quien aboga por gestar así a los seres humanos no cree ya en su origen que un hijo es algo a los que una pareja "tiene derecho" al modo en que tiene derecho una sociedad de nutrirse de unos contribuyentes solventes o un ejército de estar dotado de soldados fornidos y no enclenques?

Partidarios y detractores. Démosle vueltas a esto de la dignidad del ser humano. Porque determinadas creencias pueden tener consecuencias económicas graves. O morales, si creemos que la moral vale para algo.

Nota: esta entrada ve la luz sobre todo a instancias de lectores de este blog que, en número sorprendentemente creciente, lo visitan desde Rusia. Nunca lo hubiese imaginado. Se ve que las condiciones de vida allí estimulan a la reflexión.

19 comentarios:

  1. Llevamos más de 25 siglos hablando de la dignidad humana (entre otras muchas cosas). No hay consenso, ni tiene porqué haberlo. Pero toda acción o comportamiento tiene consecuencias. Así es la vida de los seres humanos .... previsible.... imprevisible.... racional .... irracional...... consciente ..... inconsciente ..... fascinante no?

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  2. Cierto. Creo que es imposible alcanzar un consenso al respecto. Lo que repugna a una gran mayoría de personas (y eso que la mayoría no tiene por qué estar en la verdad) es aplaudido por los seguidores del Estado Islámico. O, en su día y más cercano, por el nacionalismo abertzale. Habría que volver al debate de si el fin justifica los medios... Por eso esto no cierra debates.

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  3. Mucho ruso en rusia... nazdraví... spasibo!!

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  4. Lo que para unos es digno para otros puede ser lo contrario. Es el dilema de siempre. Quizás, en el fondo de todas las opiniones se pueda llegar a una "idea" básica aceptada por todos. Los extremismos se pueden considerar como una evolución de esa idea, pero manipulada para unos fines concretos, y aquí ya podría entrar al caso lo de que "el hombre es un lobo para el hombre".

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    1. Podemos llevar el debate en la línea que apuntan los comentarios: ¿realmente puede haber consenso en la dignidad del ser humano, se puede llegar a una "idea" básica aceptada por todos? O incluso ¿es deseable que exista tal consenso? ¿Por qué?
      Tres preguntas para un examen a los universitarios de todas las facultades, de cualquier facultad. Incluso a los no universitarios... Yo tengo mi opinión.

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  5. Sea o no un convencionalismo social, de la dignidad del ser humano se ha hablado siempre, incluso la identificamos diciendo ¡esto es indigno!, o ¡esto es digno!, aunque no se tenga claro de que punto se parte para sostener una cosa u otra, pero "cuando el río suena.....". El consenso en ese punto de partida es lo difícil, pero si ya hablamos de la posibilidad de consenso, ¿por que no se podría llegar a él?, un consenso comúnmente aceptado, moral y social. En cuanto a si es deseable o no, en principio, la palabra consenso parece que tiene una connotación positiva. El por que, va implícito en el propio consenso. Quizás haya que preguntarse primero por que se entiende por ser humano, por que habrá quien opine que somos máquinas que respondemos a unos impulsos puramente mecánicos y otros que opinan que hay algo más.
    El debate no es simple, pero estoy de acuerdo en que es para todos, ya se sea universitario o no. Toda opinión es "digna" de ser tenida en cuenta, siempre se aporta lago.

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  6. En un intento por ser analítico y desmenuzar los términos, encontramos ya serias dificultades para definir cada uno de los conceptos. Sólo para ponernos de acuerdo en lo que entendemos por "dignidad", Distinguir lo digno de lo indigno, está muy relacionado con las culturas y con los usos sociales. Y no digamos nada si nos metemos a buscar un consenso en lo que es un ser humano, o cuándo comienza a serlo. Para una mentalidad mercantilista, sólo merecería tal condición...el que cotiza al erario público. O el que se incorpora a la sociedad contribuyendo a su sostenimiento sin ser oneroso. Porque cuando sobra, parece que todo el mundo entiende que los servicios sociales deben ser para todos, universales, como la misma sanidad. Pero cuando escasean y hay recortes, algunos ven bien que no se dé cobertura a los inmigrantes y forasteros. ¿Han dejado de ser personas o es que ya no somos tan altruistas porque nos piden de lo que nos hace falta?

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  7. Qué razón tienes.... cuando hay dinero de por medio u otro tipo de intereses materiales, la dignidad de la persona en muchas ocasiones cambia y se transforma hasta situaciones tales que parecen monstruos ....y donde te dijeron en su día que sí a todo....te empiezan a poner escusas y darte largas..... y encima si además de intereses económicos en juego, ven que la persona es mayor, y con enfermedades de muy difícil o nula curación, las escusas y motivos para no atenderte son aún mayores.....pero gracias a Dios, existen también buenas personas, como el autor de este artículo, que gracias a su generosidad, consiguen que esas personas mayores tengan algo de esperanza y alegrías en su duros y largos caminos.... Felicidades por el articulo¡¡¡

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  8. A veces se nos olvida que los seres humanos somos mortales. Hoy he visto una paciente de 98 años a la que se le ha diagnosticado un cáncer de colon y el lamento era "quizá si se hubiese mirado antes con una colonoscopia..." Y pregunto: ¿hubiese sido mejor mirar con colonoscopia? ¿Se debe hacer colonoscopia a personas con 90 años? ¿Es "indigno" dejar de hacerlas o es hacerlas lo que es indigno?

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  9. En la sociedad actual las personas somos números y estadísticas y por eso lo que importa es que su gestión resulte eficiente y eficaz y, si no, no conviene. Quizás lo que no es eficiente y eficaz es la propia gestión y no las personas en sí. ¡es posible que seamos algo más!.
    Por otro lado, es cierto que estamos de paso en este mundo, pero cada uno ocupa un sitio, ya se trate de un joven o de una persona mayor y cuando uno muere siempre queda un vacío. Los vínculos que se han creado alrededor de una persona, cuando muere, no se pueden sustituir por los de otra. Por eso toda persona debería tener el mismo derecho a ser tratada de sus enfermedades independientemente de su edad. Lo que resultaría indigno sería actuar sin tener en cuenta lo que más favorece al enfermo. Supongo que esto no es tan sencillo en muchos casos.

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    1. Un viejo profesor definía la persona como el único individuo superior a su especie. Esta consideración serviría para clarificar lo del vacío que deja el que se va, lo insustituible que resulta cada individuo...siendo así que cuando falta el mundo continúa su curso porque nadie es imprescindible. Pero considerar a la persona como el individuo superior a su especie tiene miga. ¿Cómo puede un individuo valer más que el conjunto de todos los demás, que también son individuos? Esto sólo se explica profundizando en el valor de la persona como "imago Dei". Pero eso es otra historia que, como diría Michael Ende, deberá ser contada en otra ocasión.

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  10. ¿La supervivenvia del ser humano es una cuestion de dinero?. Parece que si se analiza a cada persona como individuo podria sostenerse, pero la Humanidad, sería demasiado decirlo y algo superficial, ¿"verdad" o no?.

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    1. Yo no soy el más indicado para hablar de lo que es o significa el dinero. Como un lego en economía, me atrevería a definirlo como una herramienta que ha creado el ser humano para subyugar a otros, las cadenas del capitalismo. Desde el momento en que una persona o entidad dice que le debes dinero, ya le debes parte de tu tiempo, de tu vida. El dinero y aún más, la información, es poder. Y no sé bien por qué extraña circunstancia, muchos individuos disfrutan y se sienten seguros subyugando al resto de la humanidad a la que en absoluto consideran como un igual. El ser humano, el individuo, no se entiende sin la sociedad pero curiosamente en la sociedad en la que debería sentirse seguro y protegido...se siente amenazado y esclavizado. Por eso tanta gente vive con recelo. Y esa ansiedad permanente, entre otras cosas, perjudica y mucho a la salud. Yo es aquí donde me forro....

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  11. El ser humano es por naturaleza verdugo y víctima, social y egoísta. ¿hay alguna cura para estos antagonismos?, ¿se podría intervenir para corregirlos?, ¿es necesario?, o es que de verdad tiene que ser así para que el hombre siga existiendo.

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    1. Quizá no haya que "curar" nada, sino aceptar que eso es así,mcono sugería el primer comentario de esta entrada. Victor E. Frankl acaba su libro "El hombre en busca de sentido" con la consideración de que el ser humano ha sido quien ha construido las cámaras de gas de los campos de concentración pero también quién ha entrado en ellas con la cabeza bien alta y una oración en sus labios. La humanidad ha existido en medio de esa dualidad y probablemente es algo inherente a la condición del ser humano. Es como si intentásemos "curar" la dualidad hombre-mujer o enfadarse con la naturaleza por el principio de acción-reacción. La herramienta para "curar" eso que debemos aceptar se llama educación, algo que conduce a la sabiduría y a la contemplación; como dicen los orientales, sabio es el que contempla la naturaleza y la encuentra hermosa, porque así es.

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  12. El ser humano es el único ser que es capaz de quitarse su característica esencial, la humanidad.

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  13. La historia, tristemente, nos ha mostrado a qué extremos puede llegar el ser humano cuando no sabe serlo...

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  14. La eutanasia para muchos no es un desprecio a la vida, todo lo contrario, les gusta vivir y han disfrutado o disfrutan de la vida, pero consideran que si, en un momento determinado, la enfermedad que tienen solo les permite vivirla conectado a una máquina, y que no hay otra posibilidad que esperar la muerte un poco más de tiempo, con su propio sufrimiento y el de sus familiares y amigos y sin poder compartir lo que le queda de vida con nadie, se les respete y se les permita elegir el momento de su muerte.

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    1. Como digo, sea por la causa que sea, con más o menos salud, con mejor o peor horizonte, insatisfechos con su vida siempre los ha habido y los habrá. Lo que reivindico es que no seamos los médicos los que tengamos que dar el matarile a los que deseen elegir su muerte. La medicina se aplica para sanar. Para matar no hace falta estudiar medicina.

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