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domingo, 1 de mayo de 2016

Salud y Gastronomía: lo importante de muchas dietas

Siempre hemos dicho que el exceso de información puede ser ruido. Este blog pretende, entre otra cosas, ayudar a los lectores a adquirir criterio para que puedan juzgar con mayor profundidad los entresijos de la medicina, lo que subyace tras la apariencia de investigación, de ciencia. Se trata de ayudar a forjar una mentalidad crítica con todo lo que se lee. Por supuesto, también con esto.

Comienza el mes de mayo y me brindan una ocasión de oro para divertirme dinamitando mitos. Hacía tiempo que lo deseaba. Me han invitado a participar en el Primer Foro Abierto de Salud y Gastronomía como ponente en dos jornadas, los días 5 y 26 de mayo. Como en los foros lo esencial es el debate con los asistentes, el tiempo de exposición, el rollo del ponente, debe ser breve. Y en mi caso lo será y además contundente. Así, provocando, el debate será más vivo.

A nadie se le pasa por alto lo importante que es la nutrición en la salud. Claro, sin comer no se puede vivir. Pero estamos cada vez más aburridos de oír de LA correcta alimentación, LA dieta equilibrada, EL mejor método para adelgazar comiendo. Todo en exclusiva, como si sólo hubiese una manera correcta. Y esto por no decir de las propiedades de los diferentes alimentos de moda: cuando no es la piña lo esencial, lo es el yogur, los probióticos, los arándanos, los "omegatrés", semillas de goji, el kéfir o la guanábana, o el humilde limón. O las proscripciones que hacen de alimentos como los que contienen gluten, las carnes rojas, el vino o hasta la leche. Mismamente, la miel y la jalea real pasaron de ser grandes alimentos a estar bajo la sospecha de los intolerantes a la fructosa. O de que toda la salud reside en beber tres litros de agua al día o hacerse crudivegano, En hacer varias hidroterapias de colon o bañarse en soluciones hipertónicas salinas. Vivimos atacados por dogmas culinarios, por supuesto todos con base científica, porque todos conocemos que los que comen yogur están más sanos que los que no lo comen, y una señora que siempre evitó las carnes rojas y el gluten no tenía arrugas a los 70 años.

Yo peco de ingenuo con mucha frecuencia pues, aunque voy entrando en años, me fío de la gente. Pero los años de ejercicio profesional me han permitido analizar mejor las variadas modas que presentan los pacientes: los enemas de café, las propiedades del aloe vera, la potencia antibiótica del extracto de semillas de pomelo,... Que si yo me he quitado la sal, y yo la leche que es tóxica según leí en un libro muy vendido; y a mí no me dicen que soy celíaco pero de sobra sé que el gluten me cae mal, me envenena. Escucho atentamente porque no pongo en duda que efectivamente las conductas que dicen seguir es probable que le estén cayendo bien. Pero ¿saben una cosa? Te vuelves un relativista. Porque cuando ves en la consulta nonagenarios sarmentosos con la cabeza bien amueblada que aseguran que apenas se habrán bebido un par de vasos de agua en su vida... cuando ves que la leche ha sido y es el sustrato de alimentación del ser humano a lo largo de su historia al menos durante su primer año de vida, cuando ves que hay pueblos enteros muy sanos que jamás han probado la fruta y apenas las verduras (dígase los inuit, esquimales ellos, a ver qué frutas y hortalizas van a plantar allí...),... cuando sabes que los habitantes del poderoso imperio romano jamás probaron ni tomate, ni patatas, ni pimientos, y sobrevivieron. Cuando tienes noticia de que más la mitad de la población mundial apenas come una vez al día (y sobrevive o malvive...), cuando conoces culturas que se alimentan de insectos y cucarachas o con productos que a nosotros nos repugnan,... te vuelves muy relativista respecto al patrón correcto de nutrición.

La primera conclusión frente a las modas de alimentación es que el ser humano es omnívoro: el ser humano es capaz de comer de todo. Si algo nos demuestra la historia es que desde que el hombre ha estado sobre tierra se ha alimentado con todo lo que tenía a su alcance, hasta de sus semejantes. Sacar a relucir las delicatessen propias de cada región, de las excelencias de la cocina mediterránea, de lo sana que es la oriental o de lo rica en especias que es la mejicana o hindú, no dejan de ser exponentes de etnocentrismo. Se come lo que hay, lo que se puede, con mejor o peor aderezo, según costumbre, cultura y arte del cocinero o cocinera. ¡El hambre que debía tener el primero que se comió un centollo! Y ¿alimenta todo por igual? Pues no, está claro que no. Aparte del alimento que se ingiere, a pesar de haber asegurado que el ser humano es omnívoro, nuestro aparato digestivo no está acostumbrado a comer de todo por igual. Hay fenómenos adaptativos de los intestinos en los diferentes puntos del planeta. Normalmente un europeo encuentra demasiado picante la comida mejicana. Pero también hay fenómenos evolutivos en cada individuo: a lo largo de su vida, la maquinaria enzimática de digestión de alimentos va cambiando. Un proceso harto conocido es el desarrollo con la edad de intolerancia a la lactosa. Es frecuente que con el paso de los años la persona que consume leche nota que cada vez le cae peor, que le da gases o diarrea. Está perdiendo lactasas intestinales y eso se traduce en un rechazo a este alimento. Esto puede aparecer en la juventud aunque es más frecuente cuanto más mayores nos hacemos. Algunos que se hacen intolerantes a la leche además se hacen radicales respecto a su convicción y llegan a considerar la leche como un veneno. Como a ellos les cae mal, es mala para todos. Pero igual sucede con el gluten. La dinámica de rechazo y aversión en el fondo es que los más radicales son los ex- como sucede a los exfumadores respecto a los que todavía fuman. Por eso, quien encuentra un modo de alimentación que le arregla su vida...cree que ha de ser el que arregle las vidas de todos. Y elabora toda una teoría "científica" para explicar por qué es así.

Nuestro intestino procesa mejor unos alimentos que otros. Hablo de individuos "sanos" pues es evidente que quien tiene un trastorno de absorción, una alergia, una deficiencia enzimática o una insuficiencia en la función de algún órgano va a necesitar un tipo de nutrición adaptada a sus circunstancias. Pero para el común de la gente impera...el sentido común: coma lo que le caiga bien y coma menos o evite lo que le caiga mal. Y sobre todo coma poco, menos de lo que come que, usted que me está leyendo seguro que come más de lo que necesita. Coma despacio, masticando bien. A veces unas pinceladas sobre los hábitos nutricionales visten mucho como recordar que verán en las heces las pieles del tomate o del pimiento, las semillas del kiwi o la sandía, incluso verán algún guisante o grano de maíz si fue tragado sin haberlo triturado con los dientes. También se sorprenderán al advertirles de lo indigesta que es la lechuga, creadora de gases y estreñimientos.

Declarándome abiertamente partidario de la dieta variada (mis pacientes saben que rara vez doy recomendaciones dietéticas) procuro alertar contra los reduccionismos. Esta palabra, reduccionismo, no existe en el diccionario de la RAE y sin embargo es empleada con mucha profusión para hablar en ciencia de las corrientes filosóficas o científicas que pretenden explicar todo por una parte pequeña. Decir que "todo lo que somos está en el genoma", o "compartimos con los primates el 98% de nuestro genoma luego somos primos hermanos" es tan simplista como reducir todos los sobrepesos a que los pacientes comen demasiado, o que el problema del cáncer es un desequilibrio ácido-base, o que la solución de todos los problemas médicos es hacer resonar los átomos de manera armónica con ayuda de la homeopatía, o que haciendo hidroterapias de colon se previene el cáncer de todo tipo y hasta el acné. Este afán por encontrar una causa que lo explique todo invita a que quien encuentre una tirita se haga una herida para aprovecharla. Las modas por los alimentos "ecológicos", las fobias a los "transgénicos" y demás engendros del debate culinario hace prever que en estas jornadas nos vamos a divertir mucho.

22 comentarios:

  1. Pues sí, creo que estaremos más sanos y más felices siendo más relativistas y menos reduccionistas. Y comiendo menos en el llamado primer mundo!

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  2. ¡Sin lugar a dudas! Si en el primer mundo ingiriésemos la mitad de lo que comemos estaríamos mucho más sanos y tendríamos menos molestias digestivas. En el cuarto centenario de nuestro prócer, "hay que comer para vivir, Sancho, no vivir para comer".

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  3. ¡Cuánta razón tienes Luís! Sintonizo contigo cuando relativizas tu sabiduría, contrariamente al dogmatismo de los ignorantes prepotentes. Porque todos somos ignorantes en muchos aspectos pero algunos de nosotros, a diferencia de otros, procuramos tener un sentido crítico y, como no, la humildad de dudar hasta de nuestros propios conocimientos y convencimientos.
    Paradójicamente, descubro que la simpleza con la que muchas personas tratan este tema (y generalmente muchos otros) es la que deberían utilizar para ver la otra cara de la moneda: que simplemente todo es muy relativo. La simpleza de saber decir "No lo sé", debería substituir a la osadía de los "sabios". Me perdonaréis si no soy nada condescendiente con esas actitudes resabiadas, pero es que me sublevan. Aprovechemos la opinión y consejo de aquellas personas que nos regalan su sabiduría bañada en la humildad. Gracias Luís.

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    1. Pasar consulta con gente tan variopinta, Jaume, te pone frente al escaparate del mundo y comprendes que hay muchas formas válidas de vivir, de apostar por la salud. Uno te cuenta que su "secreto" es tomarse un vaso de zumo de limón por la mañana...y lo celebras con él: enhorabuena. Otro dice que descubrió el té verde y oye, mano de santo. Estupendo. Otro hace gárgaras con miel porque se lo enseñó su abuela y nunca se ha quedado afónico. ¿Rito o mito?. Bueno, le vale y te congratulas con él. Hasta descubres algún hereje que te suelta que cuando le duele la cabeza lo que se toma y le va genial es una amoxicilina. ¡Toma ya! Ojiplático te quedas, pero a ver cómo le corriges su mal hábito sobre el uso de los antibióticos si ha funcionado así durante cuarenta años... Aquí ciencia poca, pero nos reímos un montón, que también es sano.

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  4. Muy interesante esta entrada, y sobre todo a principios de mayo, comienzo de la operación bikini. Para tomar nota.

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    1. Pues empiezan a proliferar las dietas milagro: lo que usted debe hacer si quiere un cuerpo escultural. No hay que permitir que los gusanos coman grasas, sólo magro.

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  5. Hay un dicho de la sabiduría popular que resume el estar sano en tres reglas: pedos fuertes, meada clara y caca dura.

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    1. El refranero popular recoge la sabiduría de años. Mucho podemos aprender de la cultura acumulada. Aunque a muchos les preocupa la caca dura...

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  6. Doctor,me recuerda al papa Ratzinger cuando nos alertaba contra el relativismo que asolaba a la sociedad occidental ,mientras no se enteraba de que la codicia y el caos campaban a sus anchas por la Santa Sede.Malo tildar a los demás de relativistas.
    Hace poco leía una entrevista al medico de Mesi,por el que suspiran ser tratados miles de deportistas de élite,y aunque luego cada uno de ellos tiene un tratamiento personlizado,se podría condensar sus propuestas en unos puntos muy sencillos:huye del azúcar,bebe mucho agua,come frutas y verduras ecológicas y evita el trigo,que está tratado artificialmente.

    Siempre hemos comido de todo,pero nunca en la historia de la humanidad hemos atravesado un periodo como el presente , en el que el gran avance tecnológico ha facilitado la producción de muchos alimentos a gran escala,mucho de ellos artificialmente y otros tantos con calidades muy pobres.Si alguien que ha fumado toda su vida llega a sus últimos años con buena salud..¿Por eso he de inferir que el tabaco no es dañino?¿no sucede con la alimentación lo mismo que con las alergias,que debido a los cambios medioambientales y la polución,son mucho más frecuentes que antes?¿vamos a depositar nuestra confianza en los médicos,que con tan pocas ganas se revolvieron contra el tabaco al principio?

    Yo tengo molestias intestinales desde hace años y los que si que eran relativistas eran los medicos que me vieron:o eran debido al calor,o al frio,o a que era hombre ,o a que leia el peridico o a que no iba a misa.Para gustos médicos.
    Ahora estoy ilusionado siguiendo los oonsejos de un libro que habla de la candiasis,eso que a muchos médicos les produce carcajadas pero que no se sonrojan cuando no te pueden ayudar a resoler tu problema o te dicen que te pasa por lo primero que se les ocurre.O que le recomiendan a uno tomarse un tranquilizante por la noche,como usted me recomendó hace no mucho.Ojala que me ayude este tratamiento,que entonces si que dejare de ser relativistad porque mo ire a un medico más si no estrictamene necesario y tras haberme asegurado que es una persona razonable.

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    1. Este blog surgió al hilo de un libro que escribí hace unos años. Lleva el mismo título. El sobretítulo decía "O lo que más se parece a ella". Andamos tras la verdad pero no es sencillo definirla. Eso es lo que alimenta mi relativismo: el hecho de que incluso en la certeza más absoluta hay un resquicio de duda que obliga a replantearse la solidez de nuestro conocimiento. Relativismo no es codicia, no es corrupción, no es imprecisión. No es amoralidad. El relativismo en el sentido que empleaba Ratzinger no tiene nada que ver con el que aplico a mis conocimientos.

      En aquel libro postulaba (por cierto, ponía en relación tabaquismo y cáncer de una manera muy escéptica y divertida) que lo más cercano a la verdad que poseemos es...la probabilidad de que sea cierto. Por eso la ciencia se llena de numerosa publicaciones que avalan con datos (reales o ficticios) conclusiones que favorecen las tesis de quienes costean los estudios. Se habla de "diferencias estadísticamente significativas" para hacer valer que los diferentes remedios comparados tienen acción diferente...no atribuida al azar... Pero no es más que una aproximación, un modelo explicativo: la probabilidad de que sea cierto. Algo que en no pocas ocasiones se han construido sobre datos no experimentales sino inventados. El conocimiento de todos estos sesgos es lo que alimenta mi relativismo que dista mucho de negar que exista una verdad (sí, una, no varias porque sobre el mismo aspecto, "a" y "no-a" son contradictorias).

      Frente a los pacientes que "no tienen nada" escribí una entrada de blog http://elmedicotraslaverdad.blogspot.com.es/2015/03/esta-entrada-va-dedicada-los-pacientes.html a la que le remito. La ciencia no lo sabe todo. Y yo tampoco. Por mi consulta pasan pacientes con molestias intestinales. A veces está muy claro qué es lo que tienen. Otras veces son varias la hipótesis de trabajo. Algunos pacientes se disgustan porque no he dado con lo que tienen (Cfr. http://elmedicotraslaverdad.blogspot.com.es/2015/07/la-obligacion-de-acertar.html ) y están en su derecho de sentirse defraudados. Yo intento hacer lo que es más plausible científicamente. Justifico mis razonamientos e intento que el paciente comprenda qué creo que tiene y el mejor enfoque que veo para su problema. Puedo acertar o no. Pero lo que son conjeturas lo expongo como eso, como conjeturas. Oigo numerosas hipótesis, me abro a los llamados tratamientos alternativos porque veo que empíricamente algunos funcionan. Considero hipótesis de trabajo que muchos colegas rechazan por absurdas y veo lo plausibles que pueden ser desde una vertiente científica. Precisamente a la candidiasis intestinal también dediqué una entrada que le invito a comentar http://elmedicotraslaverdad.blogspot.com.es/2014/09/mas-sobre-los-excrementos-que-nos-hablan.html donde hay experiencias muy dispares. No dudo de que al que le haya ido bien trabajar sobre esta hipótesis no podrá decir nada malo. Pero a lo mejor realmente funciona...aunque la historia hay que contarla de otra manera. Hay quien niega que el HIV cause SIDA...

      Hay muchas, muchas lagunas en la ciencia. Si usted cree que le mandé un tranquilizante para su problema, es lógico que se sienta defraudado. Pero no lo es menos mi frustración como cuando al que anda estreñido le prescriben muesli y se va desairado porque entiende que le han dado alpiste como a los pájaros. A veces las explicaciones no llegan donde creemos que están llegando. De Gorgias también hablé en mi libro... Por eso hay mucho que debatir sobre las personas razonables, ya que la capacidad de raciocinio es diferente en los seres humanos por más que todos tenemos la misma dignidad.

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  7. Doctor,cuando me refiero al relativismo de que nos acusaba Ratzinger,es para destacar que es un tanto vanidoso y estéril creerse en posesión de la verdad,que el que acusa a los demás de no seguir el camino recto puede ser el que m'as haya estado dando tumbos en su viaje.
    Quizás usted lo usa en su artículo queriéndose referir al hecho de que los efectos de los alimentos son diferentes en personas distintas,pero yo entiendo que de fondo hay una crítica a esas personas que no hallando remedio a sus dolencias han hecho de la alimentación su caballo de batalla.

    Y de aquí viene mi critica, orque en el fondo es un fracaso de la medicina a la hora de enfrentarse a estos problemas.
    El conocimento es limitado y no dudo de que usted y muchos colegas suyos den lo mejor a la hora de hacer su trabajo.Pero me está dando la razón cuando reconoce que algunos de ellos descartan hipótesis de trabajo que usted considera.El problema es que estos descreídos no ayudan al paciente a superar sus dolencias proponiéndoles algo razonable,sino que desaniman a los desilusinados con los métodos tradicionales saliendo del apuro de su incompetencia con cualquier ocurrencia que les venga,que parece que temen quedar en entredicho si reconocen que están un poco perdidos.Como ejemplo las barbaridades que decían muchos hasta que se descubrió el helicobacer Piloris y que parece que no les entra en la cabeza que puede haber causas de enfermedades que descuadren un poco los conocimientos adquiridos hasta la fecha.
    Yo no me siento defraudado por que me mandara un tranquilizante,pero es de cajón que los efectos negativos de estos son mayores que los de recetar alpiste,que no creo que nadie se haya tirado por la ventana pensando que era un pájaro.Pero entiendo que habiendo cada vez más estudios sobre la importancia de la flora intestinal y lo importante que es la alimentación en esta,no se puede menospreciar los intentos de muchas personas de vigilar esta para encontrar el remedio a sus males.
    Tampoco creo que haya una única realidad,hay tantas como pueden caber en esas personas con distinta habilidad cognitiva a la que se refiere.

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    1. La capacidad de abrir el conocimiento a otras esferas, de desarrollar una capacidad crítica frente a la versión "oficial" es uno de los objetivos que este blog pretende. La ciencia tal y como nos la cuentan...tiene intereses por medio. Pero también los tienen quienes, amparándose en los remedios alternativos, hacen dogmas culinarios o hipótesis al menos tan esotéricas como extrañas. Yo no me opongo, ni mucho menos, a conocer qué tipo de remedio es lo que finalmente sanó (o con el que encontró alivo) un paciente que nadie daba con lo que tenía. Algunas versiones que oigo me parecen poco o nada fundamentadas pero hay pacientes que creen firmemente que su mejoría vino a partir del alineamiento de tres planetas del sistema solar con el Sol. Te sorprenderías de las cosas tan extravagantes que me cuentan en la consulta. Pero a algunas le doy pie. Y pruebo. Y veo.
      Viví aquello del Helicobacter pylori cuando la solución a la ulcera duodenal esa quirúrgica, con la vagotomía troncular supraselectiva y la piloroplastia. Y recuerdo allá por finales de los 80 un catedrático de cirugía que se mofaba abiertamente de ese descubrimiento tan ridículo de que las úlceras se deben a un bichito. Recuerdo que le dije (y se ofendió) que el tiempo diría... Y efectivamente, los cirujanos de hoy día no saben hacer esa técnica quirúrgica (igual que un Billroth I o II) porque no se hace: no se operan ulcerosos (alguno que debuta con perforación, pero vamos, nada). La medicina evoluciona y nuestros conocimientos también. Ayer tuve noticia de otra paciente que erradicó su Helicobacter con "extracto de semilla de pomelo" después de dos tratamientos fallidos con antibióticos según prescribe la medicina ortodoxa. Hay mucho por descubrir.
      Los estudios sobre la flora intestinal es un gran campo de investigación, pero igualmente se presta a la adhesión de teorías peregrinas que en una ausencia de marco regulativo colocan sus productos con un "a ver qué pasa". Productos que no son baratos, por cierto. Hay negocio por medio. La flora y la dieta por supuesto que influyen en la digestión. Y todavía más, desde mi punto de vista, el estado emocional del paciente. Por eso, a quien le ayuda a mejorar sus molestias la toma de Lexatín, le recomiendo que considere la modificación de conducta por un psicólogo. Y mejoran todavía más que cuando tomaban Lexatin.

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  8. En un principio, la “rigidez nutricional”, no parece lo más aconsejable para el cuerpo humano. Hay que proporcionar al cuerpo de todos los nutrientes que necesita, salvo cuando no sea posible por cuestiones de salud o por circunstancias singulares de cada persona. Sin embargo, en ciertos supuestos, sí que pueden existir determinados condicionamientos que hacen que la dieta no sea muy variada, ya sea por cuestiones culturales, sociales, geográficas…, y en muchos casos, la gente vive con salud. Parece una cuestión de adaptación progresiva del cuerpo a los diferentes condicionamientos. El cuerpo es muy sabio, por un lado, pide lo que necesita, y sin darnos cuenta, variamos los alimentos que tomamos, no por capricho, sino porque en realidad estamos con carencias de algo que necesita el cuerpo; por otro lado, puede rechazar ciertos alimentos cuyas propiedades el cuerpo no absorbe o porque ingerimos en exceso. Como dices también, la propia evolución del cuerpo humano a lo largo de la vida hace que la dieta vaya cambiando.

    En cuanto a los alimentos que tomamos, es verdad que su origen está en lo que produce la madre tierra, pero actualmente se abusa de los productos manufacturados, que han sido muy manipulados en el proceso que va desde su cosecha hasta su consumo, y en este proceso se les van añadiendo una gran cantidad de aditivos como grasas, azúcares, sales, potenciadores de sabor, de color, conservantes…, naturales y químicos, con fines puramente comerciales, que no parecen muy saludables, pero que crean cierta tendencia en los consumidores.

    Otro factor que puede influir en nuestra alimentación, en el metabolismo, es el psicológico o mental. En estados de nerviosismo, estrés o ansiedad el aparato digestivo no funciona igual, lo que puede provocarnos desajustes o trastornos alimentarios. No sé realmente si es el cerebro el que ordena tomar alimentos, o si es el intestino, el que absorbe los alimentos y a través del cual se nutre el cerebro, el que hace posible que el cerebro pueda dar las órdenes. Por ejemplo, si se sienten ganas de comer carne, ¿es por gula, o es porque el cuerpo necesita las propiedades de la carne?.



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  9. Cuando la necesidad es grande, se come cualquier cosa. El mejor ingrediente es el hambre. Pero parece que en situaciones de hipotensión se apetecen cosas saladas porque falta sodio, al igual que con hipernatremia hay sed. Algo del cerebro sí llama al cuerpo para consumir determinados productos.

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  10. Cuando hay una situación de necesidad, no es que se coma todo lo que sea, si no que escasean los alimentos y el hambre sin alimentos significa enfermedad y muerte. Mientras que muchos especulan con la alimentación con dietas rígidas, caprichosas, excluyendo alimentos, otros muchos mueren diariamente por no disponer ni de los alimentos básicos para sobrevivir. Cada uno es libre para alimentarse como quiera, dentro de sus posibilidades, pero estaría bien que todos los alimentos excluidos por seguir una dieta fueran para los que carecen de ellos.

    El seguir una dieta estricta, que no obedezca a razones médicas, no es más que el resultado de un error previo en los hábitos alimentarios, consecuencia de haber abusado del exceso de comida, que después se quiere corregir suprimiendo alimentos, y al final, lo que se consigue es dañar la salud. Lo más adecuado sería aprender a comer, educación gastronómica, y no guiarse tanto por los “dimes y diretes”. La dieta perfecta es una quimera. El cuerpo no es una máquina que la conectas a un enchufe de electricidad, le das a un botón, y a funcionar.

    Las dietas rígidas seguidas más bien por puro convencionalismo social son solamente un negocio, para los ricos, porque además no suelen ser baratas, y la mayoría con muchas deficiencias. Normalmente son ofrecidas por empresas privadas que dedican más medios a la difusión del método que al análisis de la persona. Muchas veces da la sensación de que los que ofrecen estas dietas milagrosas, también estén involucrados en negocios de alimentación poco saludable. Así, primero provocan el mal y después te venden el supuesto “remedio”.

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  11. Sin duda. Detrás de la promoción de LA DIETA, hay numerosos intereses comerciales, al igual que la demonización de algunos productos.

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  12. Hablando de alimentos no manufacturados, no sé si existen estudios comparativos de lo que son los alimentos ahora en relación a lo que han sido a lo largo de los tiempos. ¿Los alimentos tal y como los conocemos hoy son iguales a cómo eran cuando se descubrió que eran comestibles?. Se supone que también habrán evolucionado, se habrán tenido que ir adaptando a las nuevas formas y sistemas de cultivo, a las nuevas condiciones medioambientales. Por otro lado, al ser objeto de comercio casi siempre, se ha cambiado su ecosistema. Todo esto habrá provocado un cambio en las características físicas y en las propiedades de los alimentos. ¿Puede que esto también influya en nuestro organismo?. Seguramente tendrá más influencia la manipulación que hacemos de los productos naturales, aunque productos cien por cien ecológicos es muy difícil que haya, porque en algún momento de su producción intervienen agentes extraños a la pura naturaleza, ya sea porque la propia tierra, o el agua, o el aire tienen muchos contaminantes, o porque se usan sustancias poco naturales en su cultivo. En cuanto al uso de la ingeniería genética aplicada a los alimentos, parece más bien una cuestión mercantilista, un mecanismo para producir más en menos tiempo. Cuando se produce una mutación genética en unos productos solo por negocio, cuando menos, causa cierta desconfianza sobre sin resultan saludables o no. Se supone que pasarán unos controles, pero cuando los intereses que entran en juego no son el proporcionar alimentos propiamente, sino más bien, aumentar los beneficios de un negocio, esos controles no parecen muy fiables.

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  13. En un libro muy directo, el controvertido profesor Mulet
    http://www.laetoli.es/vaya-timo/62-los-productos-naturales-9788492422289.html
    aclara en gran medida los términos que emplea en su comentario. Alimentos naturales, ecológicos, transgénicos,... Y toda la parafernalia de intereses que hay por medio. ¿Qué es lo natural? ¿Estaríamos peor nutridos sintéticamente?

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    1. Muy interesante lo que dice J. M. Mulet. No lo conocía, pero en lo poco que he podido leer y escuchar de él hasta ahora, hay ciertos aspectos que influyen en la alimentación: el intentar conseguir un equilibrio en la dieta, el ejercicio, las costumbres, usos y convencionalismos sociales y el aspecto económico. Quizás sea el aspecto económico el que tiene más importancia, pero no por las disponibilidades de los consumidores, si no por los intereses de las empresas en el sector, productoras, distribuidoras, de venta… . Parece que el aspecto nutricional no cuenta tanto como el beneficio que suponga para ciertas empresas, por eso creo que nos alimentaríamos de manera sintética si llega a haber una gran empresa con suficiente poder económico que le interese. Cómo todavía me quedan dudas seguiré lo que dice Mulet, que sí que parece bastante claro y con muchos conocimientos.

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  14. No lo dude. Es la economía la que mueve todo. Son los intereses económicos los que inclinan la balanza hacia esta u otra postura. Si una empresa descubre que el ser humano se encontrará perfectamente nutrido y además no tendrá ninguna sensación de hambre con sólo tomarse un comprimido al día de su maravilloso (y por supuesto "ultraquímico") producto el cual además le garantiza salud y bienestar los primeros 90 años.... ¿Acaso duda que dejaría de comercializarse el lechazo, los tomates, las galletas o las espinacas? Recuerde el encuentro del principito con el comerciante de pastillas para no tener sed... Se puede dar al traste con una función de relación humana, un cambio de paradigma...un ser humano que no necesita comer, ni beber, ni dormir, ni apenar cagar,... Vamos nacidos sólo para producir, la optimización de las funciones biológicas. Y el precio de la pastillita ya se puede usted imaginar, por el "ahorro" que le supone su toma...

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  15. Buenas noches dr. Benito.

    ¿Qué nos puede contar sobre un remedio tan habitual como es la sal de frutas?
    Lo que está claro es que es eficaz. El otro día, tras la cena noté un fuerte dolor de estómago(pongo las manos en el fuego que fué por tomar un ibuprofeno sin comida esa misma tarde, ya que nunca me duele),y al tomar sal,de frutas...wow!!en 10 minutos estaba nuevo.

    Mi pregunta es... la eficacia de la sal de frutas es debida a que se "carga" la digestión? O por el contrario no la altera para nada?

    Vamos, que si tras una comilona tomamos sal de frutas, ¿la comida se desaprovecha o sigue una digestión normal y corriente?

    Hay gente, sabrá de sobra, que hace de médico de bar y difunde mitos que se difunden rápidamente en las amistades. El otro día un "médico de bar" soltó que la sal de frutas "barre"todo lo que hay en la tripa y por eso quita el dolor.

    Que me decir usted acerca de este remedio?

    *Aclarar que con médicos de bar no me refiero a que los médicos sean malos ni nada por el estilo. Me refiero al típico vecino, conocido, cuñado, que en las reuniones familiares o encuentros "en el bar", se dedican a hacer sus propias prescripciones.

    Como ya sabrá, hay muchos gremios de bar: ingenieros, doctores, futbolistas y entrenadores sobretodo, y también un número importante de políticos.

    Saludos doctor.

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    1. Las sales de fruta son útiles, claro que sí, no se "cargan" la digestión sino que las favorece, porque ayudan al mejor tránsito cuando están paradillas o atascadas. Es un remedio, como dices, que corre de boca en boca según hace proselitismo aquel a quien le cae bien. Luego a lo mejor lo prueba otro...y no le funcionan tanto. Quizás porque el problema de sus tripas es diferente.

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