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jueves, 5 de enero de 2017

Importancia de la alimentación en la salud


Mirando unos antiguos jeroglíficos egipcios me percaté de un hecho que llamó mi atención hasta el punto de que descargué más y más imágenes de jeroglíficos para cerciorarme. Entre todas las imágenes había centrado mi atención en las figuras humanas y vi que ninguna de ellas llevaba gafas. Enseguida supe que entre los egipcios de hace cuatro mil años no había alteraciones en la refracción de la vista, eran emétropes y no necesitaban lentes para ver bien. De hecho, siendo una civilización capaz de construir pirámides, construcciones inexplicables actualmente con la tecnología moderna, es impensable que no hubiesen sido capaces de hacer unas simples gafas de haberlas necesitado. Partiendo de este hecho irrefutable de que no constan personajes con gafas en el antiguo Egipto, nos preguntamos cuándo comenzaron los seres humanos a necesitar gafas. Las primeras lentes graduadas de las que tenemos constancia (fuera de los anecdóticos cristales de colores que ocasionalmente utilizaba Nerón) son originarias de Venecia y Florencia allá por el siglo XIII, si bien parece que ya en China se pulían lentes para monturas desde el siglo X. Comenzamos a tener noticia, por tanto, de personas que necesitaban dispositivos para corregir el enfoque natural de su vista en los tiempos anteriores a la imprenta, al final de la Edad Media. Aunque antiparras y quevedos ya se empezaron a ver (sólo entre la gente que sabía leer, que no eran muchos) su verdadero incremento surgió pocos años después del descubrimiento de América. Precisamente fue este hecho, junto con el encuentro de los alimentos que en Europa no se conocían (pimiento, patata, tomate,...) el que dirigió mis sospechas hacia la importancia de la alimentación en el alarmante incremento de necesidad de llevar gafas para corregir problemas de visión. Como este incremento fue mayor a partir de la mitad del siglo XIX, coincidiendo con una mayor popularización del consumo de tomate (costó que la sociedad viese en el tomate algo diferente a una manzana pocha), sospecho que el incremento alarmante de miopes e hipermétropes es culpa del tomate. Incluso he podido corroborar que una importante empresa de fabricación de gafas y lentes de contacto está promoviendo el consumo de tomate porque dicen que es bueno para la vista. Seguramente porque a ellos bien les va el negocio si convencemos a todo el mundo de que consuman algo tan perjudicial para la vista como es el tomate.


Hasta aquí el dislate y el disparate. El párrafo anterior ha servido para ilustrar lo que puede ser una investigación poco seria, mezclando churras con merinas. Se muestran algunos datos reales y aceptados por todo el mundo (sin demasiada crítica) como la ausencia de gafas entre los constructores de pirámides, el descubrimiento de América y llegada de nuevos alimentos y el creciente consumo de gafas. Pero falla, como a menudo sucede, la relación causal entre los datos suministrados, pues sólo se señala la asociación, pero no que de una cosa se siga la otra (la falacia post hoc ergo propter hoc). Se sabe que los egipcios no veraneaban en Benidorm. Veranear en Benidorm les podría haber hecho miopes, porque ahora mucha gente con miopía veranea en Benidorm...


Todo esto viene a cuento porque a menudo se oye: es que antes no había tantas enfermedades como ahora, o no había tanto cáncer, o tantas alergias, o tantas enfermedades autoinmunes como se diagnostican ahora. Claro, ni egipcios miopes. Es que antes se comía mejor, más sano. Y uno se pregunta si es que ha comido los guisos que se hacía no hace 4000 años sino tan sólo hace 200 años. Es que antes no se comía tanta leche, o tanta carne o grasa,...bueno, a veces es que ni se comía. Es que el trigo de entonces no tenía nada que ver con el de ahora. Pues...aunque haya diferentes variedades, el trigo es trigo y cuando se muele es harina, con diferentes concentraciones de su componentes, pero como pasa con las variedades de vino o de aceite..


Es verdad que los hábitos alimentarios, al igual que los productos manufacturados han cambiado en el último siglo (ojo que hablamos de tan sólo 100 años frente a los 10000 que lleva sobre el planeta el hombre civilizado). Y a un ritmo vertiginoso. ¿Pueden ser estos cambios relativamente recientes los que expliquen la razón de las enfermedad modernas? Sin duda alguna, están influyendo. El tabaco es un factor incuestionable en el origen de mucha patología tumoral e inflamatoria, no sólo en el pulmón. También la ingesta de alcohol. O el empleo abusivo y creciente de azúcares refinados o ácidos grasos saturados en bollería industrial. Pero también otros desarrollos tecnológicos que han devenido en accidentes a causa de la velocidad (los medios de transporte, avión, tren, coche,...). Resulta improcedente concluir que existe un complot entre las funerarias y la industria de automoción: ¡en el siglo XIX no había tanto muerto en accidente de tráfico!



En lo que nos ocupa, parece que lo que ingerimos y pasa por nuestro cuerpo incide en mayor o menor medida en nuestra salud. ¡Qué duda cabe! Y los más radicales con esto abogan por unos alimentos "como los de antes" en referencia a una agricultura o ganadería que llaman ecológica. O a unos modos de alimentarse como los de antaño (cuando nuestro "antaño" con dificultad puede ir más allá de 100 ó 200 años). Y atisban sospechosos intereses comerciales para que comamos basura y así enfermar y contribuir al lucro del aparato sanitario. Podemos aceptar, no sin debate, que la calidad de los alimentos actuales es peor o al menos cuestionable, pero lo cierto es que ahora vivimos más que hace un siglo, la esperanza de vida ha aumentado. Vivimos más, sin duda, pero ¿vivimos mejor? ¿Acaso no es la población longeva, achacosa y menesterosa la que más beneficio da a las multinacionales farmacéuticas? ¿No será que lo que quiere el sistema sanitario es cronificar como sucedáneo de curar?



Procuremos ser serios y correctos a la hora de hacer inferencias que pretendan ser científicas. Que no se trata de prohibir el tomate porque conozco el caso de un miope que dejó de serlo al dejar de consumir tomate. Espectacular. La dieta influye, claro. Y hay pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal a los que les funciona de forma maravillosa la dieta SCD (basada en carbohidratos) propuesta por el Dr. Suskind, como a otros les mejoran otras dietas que se proponen para manejar esa enfermedad. Y cuando digo dietas en plural es porque se ofrecen numerosa dietas y cuando para tratar algo se proponen diferentes tratamientos... es porque eficaz en todos los casos al 100% no es ninguno, pues si tal remedio existiese sobrarían los demás. En enfermedades autoinmunes no todo es la dieta. Porque hay pacientes que siguen las dietas más variopintas y no controlan su cuadro. Quizás no han dado todavía con LA dieta.

15 comentarios:

  1. Muy interesante e ilustrativo, Dr,

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  2. La perspectiva del tiempo hace que podamos relativizar todo un poco más. Desprenderse del contexto histórico actual e intentar situarse en cómo se vivía anteriormente, en tiempos pretéritos, nos hace caer en la cuenta de que antes había dioptrías, melanomas, gripe o gluten, pero no se llamaban así porque no se conocían en el contexto en que ahora lo manejamos.

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  3. Muy interesante el artículo, doctor, y muy divertido el principio. Casi, casi caigo. No sé en qué línea me empecé a dar cuenta del juego; pero solo sospeché porque era usted el autor, si no, habría creído que era un alegato de estos que se ven en Facebook firmado por alguna universidad americana equivalente a la de Perullos del Bollete de la Vega de aquí.
    Parece que todo lo relacionado con comer y descomer está de moda, igual que hace nada se puso de moda lo de la inteligencia emocional (que en mi pueblo se llamaba antes ˋbuena sombraˊ y sentido común).
    He leído este fin de semana dos artículos más al respecto en el dominical de El País: uno ―genial―en plan parodia llamado «Soy el último español que puede comer de todo sin vetos» y otro muy largo, elaborado y aparentemente muy documentado de mi admirado Juan
    José Millás, «Viaje a nuestras profundidades». En ambos el tema es el que antes mencioné: comer, descomer, nuestro aparato digestivo y el siglo XXI.
    Ya ve usted que el suyo, más que materia de blog podría leerse en cualquier periódico dominical. Nos interesa, nos importa.
    Quizá ahora se haya abierto la veda y estén no solo los sabios, sino también todos los furtivos en materia de nutrición tirándose el rollo, «pedanteando», o haciéndonos comprar despropósitos de herbolario, pero en cualquier caso, qué bien estaría saber más, qué bien hubiera estado saber más. Ójala cuando estudiaba en el instituto (y eso que el mío era de los progresistas) hubiéramos estudiado algo de de nutrición. Mejor me iría ahora. Y si no, la culpa sería solo mía. Ójala cuando hace treinta años me diagnosticaron hernia de hiato me hubiéran dado algunos consejitos, o uno solo… En aquella época nadie esperaba que nos buscáramos la vida en internet. ¿O es que hace treinta años se sabía menos? Igual va a ser eso

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    1. En un centro de salud colgaba un cartel como a 1,70 m del suelo que decía "Fumar impide el correcto crecimiento de los huesos" y como unos 25 cm por debajo con rotulador aparecía escrito "Podían haberlo dicho antes".

      La información es un pozo de saber y de perdición. Querer saber está bien pero aprender mal es nefasto. El domingo me llegó mensaje de mi cuñado avisándome que pusiese la cadena SER para oír precisamente una emisión en la que Juan José Millás hablaba de este socorrido tema y de un par de libros que están pegando fuerte en USA y Alemania sobre la alimentación. Hoy tengo llamadas de la cadena para una entrevista, supongo que referente a este asunto, aunque no lo sé a ciencia cierta. Pero lo que parece claro es que la gente empieza a interesarse y cada vez más por la alimentación. Y eso es....porque no encuentra otros puntos más interesantes para su supervivencia.

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  4. No sé, doctor, yo solo empecé a interesarme por la alimentación cuando empezaron mis problemas de estómago. Me imagino que el resto del personal habrá hecho algo parecido con cualquier cosa que le pase. Antes leía solo novelas y estaba yo tan feliz, ahora reparto el tiempo entre mis queridos libros y lo que pillo en internet.
    Pero la red, los medios audiovisuales son una ola, una fuerza de la naturaleza. Y ha pasado en todo los ámbitos. No hay quien escape a ello. Que escritores y comentaristas hablen de temas médicos y pseudomédicos es inevitable. Por eso voces como la suya son muy importantes. Ilumínenos.
    Enhorabuena y gracias por su generosidad al explicar y exponer. No se canse de hacerlo, por favor.

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    1. El blog se llama el médico tras la verdad...Y esto implica que si voy tras ella es que no la tengo en mi poder. Quizás pueda parecer superfluo pero insisto que en ningún momento pretendo convencer a nadie de que esto que digo es LA verdad. Es mi punto de vista, unas reflexiones que dejó abiertas para que cada cual saque sus propias conclusiones. No doy soluciones, perpetro problemas, instigo a la duda, fomento la crítica, estímulo el debate. Se aprende discutiendo, oyendo los pareceres divergentes, contrastando lo que uno cree saber o ha oído con otras hipótesis. Muchas veces escuchas reflexiones más o menos descabelladas y... disfruto tratando de averiguar cómo es posible que hayan llegado a esas conclusiones. Y a menudo ves el cauce por el que ha discurrido ese pensamiento o los intereses que hay detrás de esa forma de ver el problema.

      No pretendo iluminar a nadie sino incrementar la capacidad de crítica reflexiva en mis lectores. Y fruto lógico de que este objetivo se cumple ha de ser la cada vez mayor difusión de este blog entre los amigos de los lectores. Porque el bien es difusivo de sí.

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  5. El problema muchas veces no está en qué alimento se digiere o cómo se digiere por el tubo digestivo, si no en “digerir” mentalmente ciertas cosas personales, sociales, culturales…, que quizás no tengan que ver con la alimentación.

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    1. Menos omeprazol y más mindfullness?

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    2. Por supuesto que también influye la actitud en cómo caen las cosas al cuerpo...

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    3. Se suele decir que somos lo que comemos, o dicho de otra manera, comemos lo que comemos por ser como somos. Es evidente que si sabes que algo te va a sentar mal, no lo comes, pero en muchos casos se come por seguir ciertos convencionalismos sociales, culturales, sin darse cuenta de que puede ser perjudicial para la salud, ya que los efectos se producen con el paso del tiempo y cuando uno se da cuenta ya es tarde. En otras ocasiones se peca de ingenuidad por seguir cierta información sin contrastar, por querer seguir o imitar ciertos estereotipos creados con unos fines que no tienen que ver con la salud, otras veces se come por gula o glotonería, por estrés …, ¡¡¡ cada uno es como es !!! , argumento de cola utilizado por muchos.

      En otros casos, se come lo que se puede, a pesar de saber que no es saludable, porque que no se dispone de la economía necesaria para comprar productos de buena calidad.

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    4. ¡¡¡¡Aaaahhh!!!! ¡Cuánta variedad según la necesidad o disponibilidad!

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  6. Supongo que nos interesamos por una buena alimentación, cómo también nos interesamos por vivir en un ambiente sano, porque nuestros hijos tengan una buena educación o por tener una buena calidad de vida. Se trata de vivir lo mejor posible, huyendo de los extremismos, porque la virtud está en el término medio como dijo un sabio de hace también mucho tiempo.
    Al hilo de esto, dejo el enlace de una entrevista al doctor Martí Bosch, que está lejos de ser un señor con una bola, prestigioso oncólogo que entiende la medicina en un concepto amplio, denostado por algunos colegas, porque, desde mi punto de vista, no tienen su amplitud de miras, admirado por otros. Según él, uno de los puntos más importantes de la salud es la alimentación.
    http://blog.alkalinecare.com/2013/09/04/dr-marti-bosch-desintoxicar-y-alcalinizar-pilares-basicos-para-hacer-frente-al-cancer/
    También lo es para Hiromi Shinya, jefe de la unidad de endoscopia quirúrgica del centro médico Beth Israel de Nueva York y profesor de medicina del Albert Einstein, prestigioso cirujano, etc., autor del bestseller mundial “La enzima prodigiosa “.
    Supongo que todos son, nunca mejor dicho, “puntos de vista”, pero entiendo que los libros que están haciendo furor en Alemania y USA, al menos uno de ellos, que yo sepa, se debe a la falta de respuesta o de soluciones a problemas que nos merman desde un poco a un mucho esa calidad de vida.

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  7. Efectivamente hay mucho terreno, muy amplio, sobre la importancia de la alimentación en la salud. Y por ello, en un territorio tan amplio tienen cabida numerosas opiniones, desde las más plausibles a las más descabelladas. Este blog no pretende sentar doctrina ni se decanta en particular por ninguna tendencia alimentaria. Si bien el autor del mismo sí tiene una postura personal, en este foro no se censuran las opiniones divergentes, todo entra a debate y expuesto queda a la argumentación. Del profesor Martí Bosch ya hice mención hace años en una entrada en la que ponía un enlace a una conferencia suya http://elmedicotraslaverdad.blogspot.com.es/2012/09/una-nueva-forma-de-enfocar-el.html y sin embargo no me hice eco de las numerosas y demoledoras críticas que, efectivamente, recibió desde la comunidad científica más... ¿ortodoxa? Y respecto al autor de "La enzima prodigiosa" también me pronuncié en su día en otra entrada de este blog http://elmedicotraslaverdad.blogspot.com.es/2013/11/lo-que-vende.html porque realmente sus argumentos me parecen menos sólidos, bastante menos sólidos, que los de Alberto Martí.
    A esto es a lo que me refiero: que en el mundo de las opiniones en lo referente a la alimentación discurren pareceres tan variopintos que cualquiera puede apelar a pronunciarse ex cathedra diciendo lo primero que se le ocurra porque peina canas o porque a su mujer le sienta mal tomar leche. Bueno, es una opinión. Y vende millones de ejemplares. Cualquiera le lleva la contraria a la mayoría...
    Yo lo que pretendo es que el lector forje su opinión al hilo de la fuerza de los diferentes argumentos. Rara vez termino de contar la historia, la dejo a la libre interpretación de los lectores apelando a su sentido común. No tengo gurús ni reconozco maestros. Falta autoridad.

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  8. Para mí este es uno de los temás más importantes del blog, y aquí va mi pregunta doctor, ¿ tomar água o jugo durante las comidas perjudica o hace más pesado (lento) el proceso digestivo?

    Y otra pregunta doctor, ¿ he leído por internet, que una posible consecuencia de eliminar la bacteria helicobacter pylori es una hernia de hiato y el posible reflujo gastrico,? cómo es posible esto?

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    1. No tiene por qué perjudicar el transito intestinal (ni favorecerlo en exceso) la toma de mucho líquido o jugos per se. El líquido sufre un proceso de absorción rápido, ayuda a circular el contenido fecal.

      http://www.doctoralia.es/medico/benito+de+benito+luis+miguel-10395395

      Eliminar H. pylori no da nunca hernia de hiato. Lo que sí se ha documentado en varios estudios es de pacientes que, a raíz de la erradicación del germen, parece que se quejan más de molestias de reflujo. Son algunos casos pero por eso le atribuyeron a la bacteria cierto poder "protector" contra el reflujo. Pero no está claro que sea cierto.

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