viernes, 19 de julio de 2019

La vuelta al sistema sanitario público

En febrero de 2009, tras quince años trabajando en el sistema sanitario público español, dejé mi trabajo como médico para la llamada Seguridad Social. Lo hice con gran dolor de mi alma porque siempre he creído que el Sistema de Salud pública español es un magnífico exponente de asistencia sanitaria de calidad a disposición de todos los ciudadanos. Y no es que lo crea yo solo, es un reconocimiento que se hace desde la inmensa mayoría de organismos nacionales e internacionales. Acaso los españoles más críticos con lo que les ofrece la Seguridad Social deberían darse una vuelta por el mundo para comprobar que la calidad asistencial como la española, en eficacia y en eficiencia, no la van a encontrar ni en países desarrollados ni en vías de desarrollo. Por muchos motivos que no voy a enumerar, la atención sanitaria que el Estado español, por vía de las diferentes Comunidades Autónomas ofrece a los ciudadanos, es un referente mundial.

Las razones por las que dejé entonces la Seguridad Social las expuse someramente en este blog en una entrada que publiqué en 2012. En el fondo, era una manera de protestar contra lo que consideraba un atropello a los derechos de los pacientes. Me dolía lo público, que se supeditase a la veleidad política. Desde ese momento, dejé la medicina pública y me dediqué al ejercicio privado. Si bien en este periodo de tiempo he contribuido con mi tarea a disminuir las listas de espera de pacientes en diferentes Comunidades Autónomas, fuera de eso no he tenido ninguna otra cooperación con el sistema de salud público. Es una manera de enfrentar el mismo problema, la salud y el bienestar de los pacientes, desde otra perspectiva. Considero una suerte poder ejercer esta profesión en estos dos ámbitos, público y privado, que en ocasiones tienden a presentarse tan antagónicos como incompatibles, sobre todo por quienes se decantan exclusivamente por un tipo de ejercicio. Poder conocer el funcionamiento de la sanidad en los enfoques público y privado ayuda a superar los estereotipos maniqueos de "ésta sí que vale y la otra no vale nada". Los medios, los recursos, los ambientes laborales, las limitaciones, los objetivos, los costes, las prestaciones y sus cauces,... son tan diferentes en la sanidad pública y en la privada que conocer los modos de actuar en cada caso es esencial si lo que se desea como médico es el objetivo principal de ayudar a los pacientes.

Este mes he vuelto a incorporarme como médico especialista de Aparato Digestivo al sistema público de salud en la Comunidad de Madrid. Lo he hecho a tiempo parcial porque deseo seguir compatibilizando mi actividad asistencial con los pacientes privados que acuden a mi Clínica de Segovia o los que también veo en consulta o hago endoscopias en Madrid. Soy de los que está firmemente convencido de que el bien del paciente se puede lograr y se debe buscar desde la medicina pública o privada porque medicina sólo hay una por muchos adjetivos que le pongamos después. Porque deseo contribuir con mi quehacer al sistema público nacional. Y porque no deseo dejar en la estacada a todos aquellos pacientes (pasan de 4000 en la base de datos) a quienes he visto en mi ejercicio privado en estos diez últimos años. Algunos, de hecho, se han alarmado al saber que volvía a la Seguridad Social pensando que dejaba el ejercicio privado. Con esta entrada del blog deseo aclararles que pretendo seguir ya que mi incorporación a tiempo parcial a la Seguridad Social es perfectamente compatible con poder seguir desarrollando actividad privada. De momento se trata de un contrato de tres meses, y si vemos ventaja mutua, poder prorrogarlo. Pero en mi trayectoria nunca he vivido las cosas con talante de provisionalidad.

Al volver a la Seguridad Social he encontrado algo de lo que ya sospechaba por comentarios de mis colegas: exceso de burocracia. Quizás en todas las actividades humanas se ha producido un incremento de papeleo para conseguir lo más esencial. La complejidad de los actos médicos se ha producido sobre todo por la necesidad de rellenar formularios, abrir numerosas ventanas en formatos digitales informáticos, aprender complejos programas de historias clínicas que piden reiteradamente datos de escasa o nula importancia clínica, de beneficio directo para la salud del paciente, pero que son esenciales para salvaguardar la llamada Ley Orgánica de Protección de Datos, para ofrecer numerosas estadísticas a golpe de click, para garantizar la trazabilidad o la confidencialidad de los procedimientos,... En fin, a veces corremos el riesgo de olvidar que lo importante es la salud del paciente por estar más atentos a que los formularios estén bien cumplimentados. Quizás es que no puede ser de otro modo, llegado a este nivel de sofisticación. Pero sería triste que en medio de los papeleos y la informática no seamos capaces de ver, no detrás sino delante, al paciente que sufre. Confío que desde mi puesto en un pequeño hospital de la sierra madrileña sepa aportar lo mejor de la medicina (pública o privada) a los pacientes.

Quiero acabar agradeciendo a mis lectores y en particular a los pacientes de la Clínica la gran acogida que ha tenido la primera edición de mi libro "¡Vaya mierda!".


Escrito a partir de lo que la experiencia clínica me ha ido mostrando del valor de los excrementos, de la microbiota, he querido mostrar lo importante que es para la salud una buena mierda, como expresión de una correcta digestión de los alimentos. Jocoso, coloquial, ameno pero riguroso en lo científico, así lo ha calificado la crítica. A punto de agotarse los ejemplares de la primera edición espero que el mes que viene haya que pedir la segunda con ocasión del lanzamiento en los medios de comunicación. Algunos ya se han anticipado a dar la noticia. Yo confío en seguir recabando información clínica de mis pacientes, sean del ámbito público o privado, para aprender y seguir contando por escrito lo que aprendo de vosotros. Muchas gracias a todos y paciencia, mis pacientes de la sanidad pública, espero desenvolverme pronto con la soltura que el sistema requiere.

El miedo a la incertidumbre

A través de Doctoralia me llegan muchas preguntas de pacientes y llevo más de 18.000 contestadas. Las más recientes muestran pacientes con ...