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martes, 21 de agosto de 2012

Abandono y desahucio



En los momentos felices de la vida es grato vernos rodeados de la gente a la que queremos y que nos quieren. Si la situación que atravesamos no es demasiado buena, esa presencia de gente alrededor a veces es molesta, cargante o incluso incómoda. Dependiendo de nuestro estado de ánimo vemos que somos más o menos tolerantes con las interacciones que conlleva la convivencia.

Cuando surge la adversidad, muchos otrora amigos dejan de serlo, desaparecen. De hecho, muchas relaciones humanas se extinguen por aquello de "se me ha pasado la ilusión". En las relaciones sentimentales esta conducta está lindando con la frivolidad mientras que las comerciales, para evitar rupturas, se someten a férreo blindaje contractual. En la relación médico-paciente no debería haber inconsistencia por cuanto están (deberían estar) basadas en la confianza.

Sin embargo, cuando el médico sospecha que un paciente no tiene curación surgen sentimientos encontrados. Por parte del médico, sabe que su deber es estar con el paciente hasta el final. Pero al mismo tiempo le repugna enfrentarse al deterioro progresivo de un organismo que de suyo supone además una bofetada a la grandilocuencia de la ciencia médica todopoderosa. Y por parte del paciente, está el hecho de querer saber, pero sin saber del todo, acaso porque no quiere escuchar de labios de su médico esas cinco palabras tan temidas: "No hay nada que hacer". Es el mensaje aterrador de unas palabras que, si se ponen en otro orden, cambian notablemente el contenido del mensaje: "No hay que hacer nada". El primer mensaje suena a final, abandono, derrota. El segundo, a déjemoslo como está.

En "Crimen y Castigo" Dostoiewski pone en boca de Marmeladof: "Se da usted cuenta, señor, se da usted cuenta exacta de lo que significa no tener dónde ir?" Es una frase aterradora que creo que muy pocas personas han tenido ocasión de experimentar la profundidad, el abismo de su contenido. Realmente encontrarse sin apoyos, sin ayudas de ningún tipo, es desolador. No tener a nadie a quien acudir, es devastador. Lo opuesto se refleja en el refrán popular: quien tiene un amigo tiene un tesoro. Quienes hemos necesitado del apoyo de los amigos para superar tiempos difíciles conocemos bien el calado de este dicho.

En mi quehacer profesional he recibido numerosas muestras de agradecimiento de los pacientes que he atendido. Pero debo decir que las mayores muestras de cariño las he recibido de las familias de los pacientes que se murieron. Muchos de mis amigos -a veces los más íntimos- han surgido con ocasión de que un día estuve cerca de algún familiar al que atendí y que se murió. De entrada puede parecer paradójico pero si lo pensamos bien, los médicos lo que peor hacemos es saber estar cuando la enfermedad toma un curso que la ciencia médica no sabe controlar. De hecho, la tendencia espontánea del médico es al abandono del paciente pues su sola presencia interpela a la ignoracia del galeno y le hace enfrentarse con la futilidad de sus conocimientos. De esa dificultad no es ajena la familia del paciente y por eso agradecen más el gesto de "estar ahí". Si no perdemos de vista que la vida misma es ya per se una enfermedad crónica, progresiva, irreversible y de curso inevitablemente fatal, veremos que el ocaso no es más que un momento más en la evolución de la vida biológica, incluso el orto de quienes creen en la vida eterna. Cierto es que en esos momentos al protagonista se siente solo y desamparado, como le pasó al mismísimo Jesucristo en la Cruz, porque por muy acompañado que esté, es un paso que se da en persona, una transición individual. Pero ¡qué calor da sentir en tu mano otra que te aprieta o te acaricia, expresión de que hay alguien ahí!

8 comentarios:

  1. Acompañar en esos momentos es tan importante a veces como acertar con el tratamiento. Creo que eso es lo que hacía la madre Teresa de Calcuta. Excelente entrada en el blog. Gracias

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  2. Puede ser... Acompañar a quien agoniza... no suele ser agradable y quien se ve en esa tesitura ha de saber por qué está ahí. Pero desde la perspectiva del médico la presencia y el silencio es elocuente y puede ser el ambiente idóneo para aprender lo que todavía no sabe. Una escuela que no es de libro. Una asignatura siempre pendiente.

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  3. Cuando el médico es un asesino y desahucia a un hombre de 38 años, dejando hijos pequeños y Propiedades, es eso UN ASESINO Y EN SERIE, YA QUE ME DESAHUCIÓ A MI A LOS 6 AÑOS Y ME ERRADICO DE MI LUGAR DE ORIGEN, dejandome a cargo de la familia que empezó el Crimen. A mis 60 años, me entero y ¿Ahora que hay qué hacer? porque van de que me vuelva loca y así llevar la razón.

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    1. Intuyo que sus palabras destilan tristeza y pesar aunque no entiendo bien por su mensaje el origen del problema. La asignatura más difícil de la carrera de medicina y la que casi todos los médicos suspenden es saber estar al lado del paciente que sufre y agota sus días. Incluso gozando de buena salud se puede estar agonizando de rencor.

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    2. El problema:
      - ¿Como puedo vengar a mi padre? y reclamar a los del Pacto de Sangre y a los médicos que decidieron que NO HABÍA LUGAR EN ESTE MUNDO PARA LAS PERSONAS BUENAS. Soy Enfermera desde toda la vida, pretenden verme por tonta o por loca, a partir de la denuncia el Asesinato de mi padre y de nuevo amenazada de muerte en HACER IGUAL QUE CON MI PADRE. No tienen bastante, ni saben que es freno ni medida.
      Quiero saber que repercusiones tiene ese DIAGNÓSTICO DESAHUCIO EN VIDA, el de mi padre ya lo se, LO MATARON ENTRE TODOS. No entiende, pero le diré
      SEHAN EQUIVOCADO EN EL DIAGNÓSTICO, es más, es ASESINATO EN VIDA, me tienen que pagar por lo que tenía de cuna y por mis capacidades.
      De agonizar de rencor NO LO DUDE y lo que pretenden es que ME MUERA o inhabilitarme para no exhumar el cadáver de mi padre y hacer la auptosia, no lo conseguirán. .

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    3. Si que saben los médicos de estar al lado del paciente que sufre y agoniza, si saben si COMO MATAR A UN HOMBRE CON 38 AÑOS dejando hijos pequeños con Propiedades SI SABEN Y SABEN MUCHO DE MATAR, el médico Luis Bujs SABIA DAR UN TORMENTO ATROZ A UN HOMBRE QUE ERA MI PADRE. Lo ENRRATORARON, LO ENCERRONARON COMO UN RATÓN Y ESE MEDICO MATASANOS LE DIÓ LA PUNTILLA CON UNA INYECCIÓN LETAL Y MORAL QUE LO LLEVO A LA TUMBA. ¿Qué qué hay que hacer para que se quite el DIAGNOSTICO DE MI VIDA EN MUERTE??

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  4. Considerar la vida como una enfermedad crónica parece algo drástico e incluso contradictorio, parece que en sí misma tiene una connotación positiva. La vida surge aportando siempre algo, otra cuestión es cómo se interpreten las cosas que nos da la vida. Más bien, parece que nos liamos la vida y que es una cuestión de oportunidad. La vida nos va ofreciendo posibilidades continuamente y se manifiesta en diferentes estados, lo que puede suceder es que, en general, interpretemos mal esas posibilidades, ya sea de forma clara y consciente o debido a nuestras propias limitaciones. También se puede concebir la vida como lo más puro y todo lo demás son añadidos debidos a diferentes circunstancias.

    Dejando de lado el estado físico como uno de los estados en que se manifiesta la vida, el estado psíquico de la vida es, sin duda, muy complejo, el sentimiento, el estado de ánimo, la fe, la voluntad…. La mayoría de las veces no somos capaces a mantenerlo en armonía y equilibrio. Cuando a nivel psicológico estamos perdidos, es verdad, que el que haya alguien al lado, aún con el más simple detalle, supone un gran apoyo. Lo más problemático se da cuando el afectado no quiere o no es capaz de ver a nadie a su lado.

    La vida no deja de ser un misterio, con muchas cosas por conocer que seguro que merecen la pena, todavía nos queda mucho por aprender, pero hay que admitir que, aunque el hecho de la vida es igual para todos, el desarrollo de la misma no es igual para todos y es comprensible que no todo el mundo le de el mismo sentido a la vida.

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    1. Efectivamente. Para quien enfoca su vida lejos de la enfermedad, para quien se sabe y se cree sano, no vale el concepto de que la vida es una enfermedad progresiva y mortal. Por desgracia hay quien cree que su vida está permanentemente amenazada por un desequilibrio morbiliborme. Y viven permanentemente angustiados.

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