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domingo, 14 de junio de 2015

Vacunas. Sí o no. ¿O depende?

Como suele suceder, la sociedad se agita a ritmo de las noticias que ocupan los titulares de la prensa. Parece que las enfermedades infecciosas no existen hasta que se declara un caso de una enfermedad que o bien se creía olvidada o bien es de especial virulencia o capacidad de contagio. Son aldabonazos a la conciencia social sobre un tema del que todo el mundo, entendidos y legos, se forja una opinión más o menos fundamentada.

Una de mis lectoras es quien me ha puesto al corriente de lo que se movía en el patio de butacas con el efecto del caso de difteria que se declaró en Olot en un niño hace unos días. Leyendo lo que en los foros se comentaba, incluso la agresividad de algunos comentarios, he visto las opiniones más divergentes. Algunas son de lo más radicales, estando en los extremos los antivacunas y en el otro extremo los que consideran que la vacunación debe ser obligatoria e incluso perseguida como delito. Pero lo cierto es que una inmensa mayoría de los comentarios han tildado a los padres del niño afectado de irresponsables, sociópatas o cuando menos ignorantes. Debo reconocer que me ha causado una profunda pena leer comentarios tan radicales, viendo que acaso lo más hirientes venían de personas sin hijos y, por lo demás, bastante ignorantes de lo que se urde tras las campañas de vacunación, o de lo que da de sí el sistema inmunológico.

Una de las ventajas que tiene participar en estos foros-debate es que te puedes incorporar desde una identidad ficticia. Precisamente eso me decía esta lectora que, presentándose como simple secretaria y ama de casa, veía como sus argumentos eran tratados de burdos, simples, necios e ignorantes. Quizás quienes así la consideraban no sabían que aparte de ser madre de familia numerosa, ha trabajado durante años en el CDC (Center for Disease Control) de Atlanta, Georgia, precisamente en el negociado de vacunaciones sobre guerra biológica. Aparte se ha movido, por circunstancia laborales, por muchos puntos del planeta, y personalmente considero que es una de las personas con más autoridad sobre la importancia de la vacunación. Me llamó para pedirme permiso para incluir en el foro de debate las reflexiones que hice en otra entrada de este blog hace años sobre las vacunas obligatorias, y por supuesto se lo di. Se ve que a partir de eso se desencadenaron los ataques por parte de gente que disentía enérgicamente, algunos con muy malas formas. Esta señora, que tiene conocimientos suficientes para rebatir todas las argumentaciones, no hizo alarde de su autoridad científica sino que se decantó por la ironía ya que, como me dijo hay explicaciones que no se comprenderán por falta de sustancia gris y no las merecen quienes faltan al respeto. Los más peligrosos, me decía, son los que esgrimen datos estadísticos como irrefutables. Juntos recordamos los principios de Marx (de Groucho, no de Karl), cuando decía "estos son mis principios, y si no le gustan tengo otros".

Personalmente, revisando los foros y comentarios, he visto mucha preocupación social pero muy radicalizada. Tampoco soy amigo de participar en estos debates que ciegan al interlocutor con su apasionamiento. Ni los provacunas son los racionales y científicos ni los antivacunas son perro-flautas ni hippies. Para participar a fondo en estos debates hay que tener conocimientos de lo que es el sistema inmunológico, cómo se activa y cómo responde a los antígenos (saber lo que es un antígeno), sea partícula u organismo vivo atenuado. Hay que tener conocimientos de epidemiología, riesgos de transmisión y propagación, qué significa contagio, portador, o desarrollo de infección. Hay que saber el curso de la enfermedad y su tasa de mortalidad y letalidad. Hay que conocer elementos tan cruciales como lo que es la prevalencia, palabra por fin aparece en el diccionario de la RAE. Hay que conocer la eficacia preventiva de cada vacuna y de sus efectos secundarios, de su coste y de sus beneficios. Hay que conocer qué grupos de riesgo son más aptos para vacunar de qué. De otro modo es muy fácil que uno caiga en histerismo e hipocondrias. Y hace falta también conocer los intereses comerciales de la industria farmacéutica que no sólo elabora medicamentos sino también vacunas.

Con todos estos ingredientes en el cocido, sería interesante que las autoridades sanitarias (autoridades me refiero a los que saben de medicina preventiva, enfermedades infecciosas y epidemiología, no a los políticos de turno elevados al cargo de consejero de sanidad, ni al que apela a que lo es porque se ha leído las obras completas de Asimov) se pusiesen de acuerdo en elaborar un plan de vacunaciones que tuviese vigencia nacional, estuviesen al margen de la veleidad de los políticos y de los intereses de la casas comerciales y explicasen a la población con arreglo a qué criterios se incluye tal vacuna en tal pauta y se excluye otra. Porque, señoras y señores, "vacuna" no es sinónimo de "siempre bueno" ni de "siempre malo". Las vacunas, según las circunstancias sociales y también las económicas de un país puede ser procedente o improcedente, necesaria o recomendable, obligatoria o voluntaria. Si un Estado obliga a vacunar a sus ciudadanos ha de ser por una causa muy justificada, donde la gravedad de la situación lo requiera para el bien común. Hasta la fecha desde el desarrollo de la medicina preventiva no hemos llegado en nuestro país a esa situación. Y, anticipándome a los más radicales, les diré que si esa situación llegase no sería por "no estar todos vacunados de todo". Pensar que el Estado debe obligar a todo ciudadano a ponerse todas las vacunas, es sencillamente un despropósito, no sólo por lo caro que resulta sino por lo inadecuado de tal medida. Es sencillamente, haber caído en la hipocondria, en la histeria, en el simplismo de pensar que la ciencia es aséptica y viene a salvarnos de nuestros males, a hacernos eternos.

Mientras tienes delante la posibilidad de vacunarte o no vacunarte debes conocer los pros y los contras de cada medida, Y también no sólo los riesgos de tal medida sobre ti sino también sobre la comunidad. Cuando en la entrada que escribí aludida anteriormente ponía al personal sanitario como objetivo prioritario a ser vacunado (pues estamos en contacto con pacientes) defendía su libertad de opción de hacerlo. Estoy seguro que algunos de los más radicales provacunas nos quitarían el carnet de médico a quienes muchas veces optamos por no vacunarnos. Podríamos analizar la conducta del alto porcentaje de personal sanitario que no se vacuna desde hace decenios. Los padres del niño afectado han sido muy agredidos desde estos foros. Me parece fuera de todo punto considerarlos malos padres o irresponsables, echando más lodo en su dolor. Mucha gente está mal informada, muy mal informada, y escribe ex cáthedra y sin hijos. Si el tiempo te demuestra que has tomado una decisión equivocada cuando no se disponía de más datos no ha de ser ocasión de hacer leña del árbol caído.

Una de las notas más agradables del amargo tiempo dedicado a leer estos diálogos ha sido tener noticia de que el suero para contrarrestar los efectos de la difteria en este caso ha sido traída a España desde Rusia, vía valija diplomática. Me alegró leerlo en el foro y me trajo al recuerdo la ingrata y a menudo escondida tarea de la diplomacia. Seguro que el señor embajador de España en Rusia, veterano en la diplomacia, lo sabe, se congratula y desearía que todas las gestiones que tiene que realizar fuesen tan gratas, sencillas y eficaces como ésta, con lo que hay ahí por lidiar.

63 comentarios:

  1. Mi respuesta es: Depende.
    ¿De qué depende? de que la política sanitaria bien entendida, como tu dices, la practiquen los expertos y se guarde bien de los intereses creados ( aún recuerdo el lamentable caso de la Vacuna del Virus de la GripeA, a punto de imponerse como obligatoria en nuestro país).

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    1. La cuestión es, a mi modo de ver, esa que comentas, Jaume. Bajo el paraguas de "vacuna" se quiere poner todo lo que es no sólo bueno sino además necesario e incluso imprescindible. Puede hacer tanto daño los comentarios de una persona que despotrica contra todo tipo de vacunación como la de quienes a ultranza consideran que hay que inmunizar a todo el mundo contra todo, hasta de lo más peregrino, lo quiera o no. El Estado que se moviese con tal rigidez es probable que estuviese sirviendo más a los intereses de las multinacionales que de los ciudadanos y su salud.

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  2. Las filias y las fobias forman parte de la condición y comportamiento humano, sí o sí y son especialmente virulentas cuando las "airean" los medios de comunicación. Los extremos en la campana de Gauss siempre son cualitativamente más "jugosos" y captan mucho más nuestra atención. Las situaciones de alto riesgo con baja probabilidad son mucho más "escandalosas" que las de riesgo con alta probabilidad. Los accidentes aéreos nos impactan mucho más que el goteo continuo de accidentes de tráfico por carretera. ¿Quién se acuerda ya del remoto virus del ébola de 2014 que provocó la muerte de 2 ciudadanos españoles infectados en África y el contagio de la enfermera Teresa Romero?. Y esto frente a los miles que mueren anualmente por la gripe estacional.... todo muy mediático.

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    1. Ahí está. O si consideramos que con una parte importante de lo empleado en occidente para adquirir los millones de dosis de vacuna de gripe A (teóricamente para prevenir posibles muertes) se hubiesen potabilizado las aguas que mataron (y siguen matando) de gastroenteritis a miles de niños en el África subsahariana. Igual que se juega con las noticias y sus colas, se juega con la distribución de lo recursos hacia los extremos. Tampoco se dijo, sería un buen titular, que el brote de legionella en Murcia en 2011 causó tres veces más muertes que el Ébola...

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  3. A estas alturas de la vida ya hemos comprendido que casi la mitad de las cosas que sabíamos o hemos creído son equivocadas y casi la otra mitad son mentira. Distinguir el error de la mentira es delicado, porque el primero necesita luz y la segunda necesita denuncia. Si te equivocas y denuncias donde hace falta luz, puedes herir a las personas.

    Algunos se han avalanzado sobre los desdichados padres del niño infectado desde el anonimato que proporciona ser parte de una manada de hienas. Desde la ignorancia se ha optado por la denuncia.

    Este artículo hace lo contrario. Desde la información se opta por arrojar luz, porque nunca sabemos si de los que estamos hablando es de lo poco que se salva de entre la falsedad y la mentira. Por ello es lo más sensato, ya que denunciar sin esa certeza es correr el riesgo de causar un dolor solo imaginable por aquellos que saben lo que es ser padres.

    Gracias doctor.

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    1. En ocasiones así sorprende ver, efectivamente, la poca compasión que ofrece el que sufre. A nadie se le ocurre decir, (aunque alguno lo piensa) al fumador que se le diagnostica un cáncer de pulmón, "mira, tú te lo has buscado" "encima ahora o vengas a lastrar al erario público con tu tratamiento, haberte cuidado". Pero hemos de fijarnos en lo positivo. Pues también en estas situaciones el apoyo real surge donde uno menos se lo esperaba. Tengo conocimiento real de que las autoridades soviéticas se han portado en este caso con una exquisita diligencia y aportaron sin ningún reparo ni dilación la el suero antidiftérico que precisaba el niño. No era el único país que disponía de él pero en esta ocasión hay que decir que los rusos han sabido estar al quite de nuestra necesidad. Para aquellos que no teníamos demasiada afinidad con el pueblo ruso no podemos por menos que darles las gracias, a ver si de esta manera vamos limando prejuicios.

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    2. En mi opinión, no se debe obligar a nadie a vacunarse. Hay que explicar a la población las bondades de las vacunas contra las enfermedades más peligrosas, con la esperanza de animarles a vacunarse, pero fuera de esto no hay que intervenir más.
      El caso del niño de Olot es poco corriente, creo, en un país desarrollado como España. Los padres tomaron una decisión acorde con sus criterios y seguramente conociendo los riesgos. No hay que culparles, ellos son víctimas de sus convicciones; además, no han puesto en peligro la seguridad de los otros.
      En fin, cada uno toma los riesgos que quiere o conoce y si algo sale mal, hay que aguantarse. Tendemos a buscar excesivas seguridades, en particular con la salud, que nadie puede garantizar.

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    3. Yo también opino lo mismo sobre la obligatoriedad. No obstante, hay mucha gente convencida de que es un bien tan absoluto (exento de riesgos) que dejar de hacerlo no sólo pone en peligro la propia vida sino que hace peligrar la de los demás e incluso lastra el erario público. Con esta argumentación es con la que se hace fuerza para justificar que el Estado debe obligar a vacunarse.
      Pongamos un ejemplo similar. El Estado se ve en la necesidad de atajar la ola de robos con violencia que padecen los domicilios. Para ello considera necesario saber en todo momento dónde se encuentran los ciudadanos de manera que las alarmas saltan cuando un ciudadano aparece ubicado en un domicilio que no es de los lugares habituales. Entiende que para ese fin ha de tener registrados electrónicamente todos los domicilios y a todos los ciudadanos con la implantación de un chip. Y la sociedad amedrantada por los robos aplaude la medida y exige que todo el mundo lleve su microchip implantado, obligando al que no quiera. Bueno, es un poco de ciencia ficción pero esta generación lo verá.

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  4. Desde el punto de vista de alguien profano en los aspectos técnicos de cualquier vacuna, lo que más preocupa cuando se habla de una vacuna es casi siempre derivado de la información que se recibe por los diferentes medios de comunicación. Se crea una alarma social tan grande que parece que va a llegar la extinción del ser humano. Casi se siente uno en la obligación de vacunarse. No se sabe ciertamente si los medios de comunicación informan realmente o lo que quieren es tener exclusivas y venderse como los mejores informadores. La información es conveniente pero en muchos casos no es lo suficientemente rigurosa y bombardean con tanta información que hacen dudar a la gente, aunque la decisión final se supone que la toma cada uno “libremente” después de contrastar toda esa información con un médico. Esta libertad no creo que suponga un obstáculo para vacunarse si es necesario para la salud de todos, ya que la salud de todos en general también es la de cada uno en particular y viceversa.

    Normalmente no se habla de vacunas hasta que hay una situación potencialmente peligrosa y en estos casos haría falta un comunicado oficial, pero de expertos en la materia y que llegue a todos los grupos sociales y ámbitos geográficos con una información rigurosa y entendible por todos.

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    1. A eso me refería cuando quería llamar la atención sobre la importancia de la noticia. ¿Acaso no resulta mucho más letal la carretera que las enfermedades infecciosas de los titulares? Cada año en España mueren más de dos mil personas en accidente de tráfico y no se arma tanto alboroto; parece que tenemos asumido que es el peaje que hay que pagar por viajar en coche.

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    2. Con el argumento de que lastra el erario público también debería perseguirse a los fumadores que luego tienen enfermedades asociadas a ese hábito y cuyo tratamiento es muy costoso. Y hasta ahora no parece que haya una mayoría a favor de prohibir el tabaco.
      En todos los casos, hay que preservar la libertad del individuo a decidir; el único límite sería el daño que sus actos pueden causar a los demás.
      La intervención del Estado debe limitarse a proteger el espacio donde se desenvuelven las libertades individuales, no debe intervenir prohibiendo u obligando. Ya hay leyes, tribunales, policías, cárceles y otros castigos.
      Además, el Gran Hermano es una realidad: con el teléfono móvil se controla constantemente nuestra ubicación; las búsquedas en Internet delatan nuestros intereses; pronto, cuando se instalen los nuevos contadores de la luz, se conocerán nuestros hábitos de vida; los correos electrónicos también son chequeados; hay cientos de cámaras repartidas por toda la ciudad, y muchas cosas más que no sabíamos hasta que las narraron Snowden o Wikileaks.
      Ya vivimos en una sociedad orwelliana. Los gobiernos lo saben todo de nosotros. Dejemos al Estado en su sitio.
      Finalmente, estoy de acuerdo en que los medios de comunicación existentes no son el mejor medio para hacer campañas serias de divulgación. Habría que pensar en otro sistema.

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    3. Pues no sé, quizás desde la elocuencia de los nuevos concejales de Cultura se podría ayudar a aclarar cuestiones turbias. Creo que en Madrid han empezado con buen pie...

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  5. En realidad y en general, si se puede hablar en general ¿se podría imponer como obligatoria una vacuna?, ¿en qué casos?, ¿en qué momento?, ¿Qué criterios se seguirían?.

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    1. Si tenemos en cuenta que el Estado es ese ente ficticio en el que los ciudadanos han depositado el monopolio de la violencia en aras de una supuesta mejor convivencia....el Estado puede obligar a lo que le venga en gana. El Estado, creación de los humanos agrupados en sociedad, puede dictar las normas que considere oportunas y que serán obligatorias para todos los que conviven bajo el imperio de ese Estado. otra cosa será el debate sobre lo racional o menos racional de tales medidas, sobre su justicia o injusticia, sobre su conveniencia o su escasa o nula utilidad. Ahí podremos debatir todos. Pero esto ha sido y sigue siendo así a lo largo de la historia. Si el Estado considera que para atajar una pandemia de piojos todos debemos raparnos el pelo al cero, habrá que obedecer por más que alguno lo considere antiestético o los sij considerarían que es un atentado a sus creencia religiosas, que, quien no las comparte, las ve absurdas. Igualmente con el uso o no del burka, que puede dar lugar a un motín como el de esquilache en la España de Carlos III. Si el Estado considera que es obligatorio profesar el Islam (cosa que sucede en el llamado Estado Islámico) no queda más remedio a quien profese otra religión que emigrar (si le dejan y le da tiempo). Por tanto, ejemplos de que el Estado puede obligar, los hay a cientos, actuales y pretéritos.
      El debate sobre lo racional o irracional de esa medida es lo que puede ser interesante. Dicen que nunca se bebió más en Estados Unidos como cuando se implantó la Ley Seca que prohibía totalmente el consumo de alcohol. Por eso el debate es interesante, tiene varios puntos calientes siendo quizás el más delicado analizar qué riesgo real supone para la sociedad el que un individuo decida no vacunarse, puesto que la sociedad en general "respetaría" la decisión del que no desee vacunarse...siempre y cuando su decisión no supusiese un riesgo sanitario para quien se adhiere a la medida estatal.
      Quizás como corolario de esta reflexión, yo diría que esa obligación podría venir derivada de una situación epidemiológica muy grave y amenazante, así reconocida por las autoridades sanitarias (entiéndase médicos, no políticos). Vamos que si usted ve que muchos médicos se vacunan, haga lo propio. Y si los médicos pasan de vacunarse, por algo será.

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  6. Cuando una vacuna acaba con una epidemia, y se entiende erradicada la enfermedad, ¿Qué pasa con la vacuna?. Si al cabo de los años surge otro brote, parece que, aunque quieras vacunarte nunca se puede, ¿Dónde está la vacuna?, nunca llega a tiempo para todos. Supongo que dependerá del estado de la enfermedad también, pero da la impresión que muchas veces es por falta de previsión y peor planificación y organización. ¿Se trata realmente de situaciones que superan la capacidad del sistema sanitario de un lugar, o lo que se ve superado es la capacidad de tomar decisiones y de organización de los dirigentes del lugar?.
    La responsabilidad por todas las muertes y por las personas que quedan con secuelas irreversibles parece que se queda, en la mayoría de los casos, en la mínima expresión, en una responsabilidad simplemente política, con indemnizaciones en ciertos casos, pero en otros ni con eso. En ambos casos parece injusto, de poco le vale el dinero a uno si te queda alguna secuela de la que no te podrás recuperar nunca o a los familiares de un fallecido, son cosas que no se pueden sustituir por dinero.

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    1. El caso que describe de acabar con una enfermedad infecciosa en todo el mundo es el que siempre se esgrime con la viruela, enfermedad producida por virus y ejemplo de erradicación mundial, declarada así por la OMS ya que hace decenios del último caso declarado en el mundo. Estando así las cosas, se debatió efectivamente si la viruela ya es historia o acaso puede volver, porque las autoridades se preguntaban qué hacer con los remanentes de las vacunas que quedan recluidas en escasos laboratorios: ¿se destruyen porque no hacen falta? ¿Se guardan por si vuelve? Y ahí siguen debatiendo.
      Hacer previsiones no es sencillo en ocasiones. En epidemiología hay que trabajar con diferentes elementos que han sido ya someramente comentados en otra respuesta. Pero no hay que olvidar un aspecto que puede parecer cruel pero está presente en todas las decisiones que tomamos, en todas, también en las sanitarias, que es la relación coste-beneficio. Por más que duela y por polémico que sea, la muerte por una enfermedad infecciosa es un hecho asumible por las autoridades si su prevención tenía costes desproporcionados. Hay, a mi juicio, mucho ruido mediático por la muerte de una persona o de dos docenas de personas por una epidemia de legionella, o de cuarenta en el vuelco de un autocar. Pero a nadie le inquieta o preocupa que cada minuto muera en el mundo un niño por diarrea o desnutrición. Como decía Stalin, la muerte de una persona es una tragedia, pero la muerte de un millón de personas solo es estadística.
      No quiero con este comentario restarle importancia a la tarea preventiva ni al cuidado y vigilancia de las autoridades sanitarias sobre las enfermedades infecciosas. Sólo quiero traer al debate el hecho impepinable de que por muy bien que hagamos las cosas, las enfermedades infecciosas siempre estarán a nuestro lado e incluso conviviendo con nosotros, dentro de nosotros. Y habrá ocasiones en que el bichito atacará con virulencia y la mayor parte de las veces nuestro sistema inmunológico y los medicamentos aportados podrán mantenerlo a raya, hacerlo retroceder. Otras veces el bicho ganará la partida y el paciente se morirá. Porque somos mortales.

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  7. Se ha hablado mucho y se sigue hablando de la privatización de la sanidad y desconozco como se trataría el tema de las vacunas en un sistema sanitario privado. Las compañías aseguradoras privadas no cubren ese riesgo de epidemia, ¿tendría que ser el Estado el que preste este servicio sanitario, tanto si el caso es generalizado como local?.

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    1. Cuando la Sanidad dejó de ser cosa del Estado y empezó a darse las atribuciones a las Comunidades Autónomas muchos nos preguntábamos entonces para qué iba a servir el Ministerio de Sanidad. Vivimos en un país donde el Estado es paternalista y estamos acostumbrados a que la sanidad sea universal y gratuita. Pero podría no ser así. Hay otros Estados que no se preocupan tanto de la salud de los ciudadanos, o que destinan menos recursos a ello. El modelo de Estado es algo que se puede forjar de muchas maneras. Un directivo de una multinacional decía que "tendremos el servicio de salud que podamos pagarnos" no referido a lo que cada uno pueda pagarse sino a lo que el Estado, más o menos rico, destine a la salud. A algunos les gusta que el Estado vele por ellos en todo y para todo. A otros les inquieta el exceso de paternalismo, que haya demasiada intromisión.

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  8. Hola, Juan Miguel.
    Comparto algunos de tus planteamientos.
    Sin embargo, a mí, aprender y reflexionar sobre todos esos elementos que mencionas: conocimientos biológicos y médicos, la influencia de las multinacionales... me ha llevado a una conclusión muy distinta: las vacunas no tienen base bio-lógica, parten de teorías erróneas y por tanto no solo no sirven para lo que se pretende sino que están causando daños a corto y a largo plazo, los primeros más evidentes, los otros mucho más complejos de analizar.
    Un abrazo.
    J

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    1. Según la concepción de la medicina llamada alopática por unos, ortodoxa y académica por otros, occidental por los asiáticos...el concepto de enfermar referido a las enfermedades infecciosas está muy claro. Se basa en los cuatro postulados de Koch que inicialmente refirió al carbunco pero que después se han generalizado para el resto de las enfermedades infecciosas. Si toda medicina (toda concepción médica) siempre alberga un halo de misterio, de esoterismo, de aspectos oscuros y poco claros en su explicación fisiopatológica, personalmente creo que el modo de enfocar las enfermedades infecciosas por parte de la medicina ortodoxa es de lo más alejado de ese esoterismo: las enfermedades infecciosas son contagiosas y hay un agente infeccioso que se transmite de contagiado o fuente de contagio a no contagiado o persona sana y que enferma. Lo más moderno en esta hipótesis viene de la mano del análisis de la susceptibilidad del sujeto para infectase o salir indemne del encuentro con el germen. Se habla de la cantidad de inóculo necesario para el contagio, de la virulencia del germen...pero sobre todo se habla de la inmunidad natural del individuo. En el balance de este encuentro, el sujeto enferma más o menos y resuelve su enfrentamiento por crisis o por lisis, o supera la infección o la infección le lleva a la tumba. Superar la infección puede hacerse con ayuda de antibióticos. Otros creen más en la eficacia de la homeopatía. Otros confían en las hierbas y la naturopatía. Otros acuden al gurú de Baza porque desprende energías positivas. Hay quien da valor a la magnetoterapia, a la acupuntura, a la meso terapia, a la iridología, a la medicina integrativa u holística...
      Yo me considero relativamente escéptico respecto a muchos tratamientos farmacológicos de la medicina ortodoxa en la cual me he educado. Creo que su empleo es más empírico que de base "científica". Sin embargo, respecto a las enfermedades infecciosas me convence más la explicación de la medicina tradicional ortodoxa que otras formas de enfocar la enfermedad. Si el germen en realidad no está causando daño sino que el deterioro se produce porque la fase lunar está sobre el epiciclo de la constelación de acuario me parece menos plausible. Que si abordamos el tratamiento con una modificación del medio interno que alcalinice el pH a base de zumo de zanahoria puede seguirse una mejoría y curación del paciente puede merecerme tanto crédito como que lo haya hecho por los carotenos concentrados. Pero no me explica más que la eficacia de un antibiótico que muestra sensibilidad para el germen causal.
      Por eso, en medio de esta teoría de enfermar por agentes biológicos, entiendo que la potenciación del sistema inmunológico es importante. La inmunidad innata dicen los antropólogos que está degenerando, como la raza, quizás por falta de la llamada selección natural en el sentido más darwiniano del término. Suplimos las deficiencias con productos que pretenden estimular la inmunidad y la llamamos "adquirida" cuando se ha propiciado de forma embotellada lo que antes se adquiría...pasando la infección, estimulando las defensas para que creasen anticuerpos.
      Imagino que cuando usted dice que las vacunas no tienen base biológica, que parten de teorías erróneas, se refiere a esto, a que no es este el modo de enfermar a consecuencia de las infecciones, que la película es de otra manera. Puede ser. Pero de todas las películas que me han contado esta es la que más me convence, de momento. Sigo en revisión.
      Muchas gracias por su aportación al debate.

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    2. Relacionar las condiciones de vida con el estado de salud no tiene mayor misterio ni esoterismo, es de sentido común y además facilmente comprobable.
      No tengo noticias de que los postulados de Koch se hayan cumplido para ninguna bacteria. Desde poco después de formularlos Koch se viene constatando ese hecho hasta el punto de que hizo algunos arreglillos en la formulación.
      Por otro lado, los antibióticos no "curan" enfermedades; lo que hacen es paliar síntomas, por eso no sirven como demostración de la causa de esas enfermedades (y de paso, no está de más señalar que esas mejoras también se pueden conseguir con una multitud de productos mucho menos agresivos).
      Por último, hasta donde llego aprendiendo sobre investigaciones en biología, las funciones del "sistema inmunitario" se han entendido muy mal. Yo lo atribuyo obviamente a la aceptación acrítica de la teoría microbiana, que ha hecho que se entienda la inmunidad en correspondencia con la causalidad de los microbios asignandole un papel de "defensa" ante el "ataque" a un mecanismo biológico que tiene otras funciones más relacionadas con la limpieza y el reciclaje, y el mantenimiento del equilibrio en el medio interno.
      Esta es la película que me convence a mí.
      Un abrazo
      J

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    3. Los postulados de Koch se cumplían inclusion antes de ser formulados, cuando la pests bubónica asolaba Europa. Y se siguen cumpliendo. Los gérmenes patógenos viables que se inoculan a una persona sana que no tiene ese germen (v. gr., pínchese con una aguja que acaba de utilizar un yonki HIV, transmiten el HIV) hacen que el sano desarrolle la enfermedad. Y si sobrevive, genera habitualmente inmunidad. Y si fallece, del fallecido puede aislarse el germen que le causó la enfermedad. Igual sucede con el Ebola, los áscaris o el cólera. Igual que las pestes medievales.
      Tuve ocasión de trabajar con un amigo que "amaestraba" bacterias. Analizaba perfiles de resistencias bacterianas en cultivos celulares. Eran, claro, condiciones in vitro. La causalidad a la que alude es cierto que está cegada por la secuencia temporal y extremándola nos podemos volver más excépticos que Hume. Porque claro, eso de que el tabaco provoca cáncer de pulmón basándonos en que 9 de cada 10 cánceres de pulmón se da en fumadores... A ver si va a ser más bien que aquellos que tienen más incidencia de cáncer de pulmón albergan un deseo intrínseco e ignoto de fumar, mayor que los que no tienen ese cáncer... ¿Causalidad o casualidad?

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    4. De todos modos, don Jesús, veo muy poco probable que lleguemos a compartir los mismos puntos de vista. Digamos que nos creemos diferentes películas. He citado adrede lo del HIV porque sé de su aguerrida oposición a las corrientes oficiales que explican todo esto que considera un complot, un montaje. Yo no puedo prescindir fácilmente del lavado de cerebro que supuso seis años de carrera de medicina, tres más de doctorado en biología celular, cuatro más de especialidad y otros seis que empleé en dos másteres. Han sido casi veinte años alimentando paranoias y llevo sólo siete intentando zafarme de ellas, contrastando esas creencias que nutren a la mano negra con otras creencias minoritarias para ver si despertamos de Matrix. Hay algunos intentos que podrá ver en otras entradas de este blog (que al fin y a la postre busca la verdad "o lo que más se parece a ella), alusiones a homeopatía, a medicina oriental (hasta podrá ver la pestaña en chino en la web de mi clínica), a los tratamientos más o menos criticados del Dr. Martí Bosch en oncología,... en fin, como digo, intentos de zafarme. Porque no se me ocultan en absoluto los intereses de las multinacionales por reclutar enfermos. Pero sinceramente, cuando no encuentro explicaciones mejores me voy quedando con las menos malas. Y cuando se inocula un germen a un sujeto sano, explíquelo como quiera pero enferma. Pruebe usted mismo con el HIV si lo cree ficticio.

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    5. Vamos, Don Luis! Sabe perfectamente que eso no es un estudio controlado, sino pura conjetura. El primer postulado original de Koch no se cumple por la simple razón de que las bacterias son simbiontes.
      No creo que el tabaco sea "cancerígeno".
      Ambos compartimos la búsqueda de la verdad, así que si la encontramos, compartiremos al menos eso.
      Si sus palabras son sinceras, esa declaración es la más valiente que me he topado en boca de un médico: "Yo no puedo prescindir..."
      Mi estrategia ha sido otra: en vez de quedarme con la explicación menos mala me quedo con la menos lastrada por intereses de poder.
      Finalmente, si conoce bien mi posición respecto al VIH sabrá que no puedo inocularmelo puesto que nadie ha demostrado que exista.
      Un abrazo
      J

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    6. Simbionte es el que vive en simbiosis. Simbiontes también son los banqueros y los políticos. Pero algunos son patógenos y otros son inocuos. Por supuesto que el tabaco no es cancerígeno, ya lo afirman los científicos en la película de Woody Allen "El gran dormilón" creo que es. Ahora que te coges un EPOC que te ahogas. O serán los efluvios o las miasmas, pero ahí está el resultado.
      Los intereses de poder a los que alude no me llevan directamente a recelar de lo que la ciencia oficial comenta. Sé que va lastrado por ello pero no por ello tiene que ser mentira y me tengo que inventar una patogenia alternativa tabulada y más falsa que un judas de plástico. Las peores mentiras son las verdades a medias. Pero el ecce facio nova omnia es demasiado apocalíptico. Después de veinte años lidiando con virus y bacterias no se piense que me creo todo lo de los ensayos clínicos, ¡ni mucho menos! Pero sé de donde parto. Cuando digo que no puedo prescindir... no es ni con acento de humildad, ni de pesar, ni de resignación: es que nadie puede prescindir de su bagaje cultural, ni social ni personal. Es la constatación de un hecho. Y mientras no encuentre nada mejor me quedo con estos modelos que constantemen enfrento y someto a pruebas, sabiendo que no resisten a todas. Pero son mucho, muchísimo más consistentes que las teorías de numerosas medicinas alternativas.
      Vuelto al SIDA, ¿qué cree que le sucedería a usted si se inyecta unos mililitros de sangre de un paciente seropositivo (o llamado así por quienes creen que eso del SIDA y el HIV sí existe? Total, si no existe no ha de pasar nada y si existe, igual es un simbionte...

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    7. No creo que los banqueros aguanten el tirón que llevan aguantando las bacterias!
      La patogenicidad de los microbios es un mito bien elaborado y mimado por esos intereses de poder que comentamos.
      Desde mi punto de vista lo que la ciencia oficial comenta está lastrado por esos intereses que controlan la formación, la información, la investigación y a los responsables políticos: no lo digo yo, es vox populi incluso entre los estamentos oficiales.
      Y no, yo tampoco creo que todo lo que salga de ahí es mentira.
      En cuanto a la consistencia, habría mucho que discutir...
      Y vuelto al SIDA, ¿por qué será que todos los creyentes en el VIH me hacen la misma pregunta? Si yo lo único que necesito es que me ponga una pocas referencias con los artículos originales del aislamiento del VIH! ¿Por qué iba a desequilibrar mi medio interno con sangre de vaya a saber quien? Tampoco me metería la sangre de un "seronegativo": a mí nadie me ha sumergido en la laguna estigia!
      Sabe muy bien que eso es desviar el debate. Tanto en la Teoria Microbiana como en el VIH lo que hay que presentar son las pruebas... si es que queremos debatir en ese terreno que ha establecido la ciencia moderna, claro. Pero ni jugando con ventaja por jugar en vuestro campo conseguís responder.
      De modo que eso, a alguien que no ha sufrido el famoso lavado de cerebro, le hace pensar...

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    8. ¿Y no parece más forzado lo de creer en el lavado de cerebro que la explicación antígeno-anticuerpo en la lucha contra las infecciones? Puede debatirse la postura de los antivacunas sobre todo frente a algunas "vacunas" pero cuestionar la patogenicidad de algunos microbios me parece que es realmente ingenuo. Yo creo, por ejemplo, en la completa inocuidad de los remedios homeopáticos de esos que te prescriben por bolitas: me los tomo a botes y de un trago y no pasa nada. Si el frasco en lugar de bolitas de remedio homeopático contiene cianuro, seguramente algo malo me pasará. La ciencia esa imbuida de intriga dice que al llegar el cianuro a mi estómago producirá con el ácido clorhídrico el ácido cianhídrico, un gas que anulará la capacidad de transporte de oxígeno por parte de los glóbulos rojos y moriré asfixiado. Bueno, al menos eso es lo que dicen que les pasa a los que ejecutan en la llamada cámara de gas. Que mueran de eso o de que algo "ha desequilibrado su medio interno" da igual, pero lo cierto es que se mueren, con más o menos explicaciones. Es como el consabido certificado de defunción: murió por parada cardiorrespiratoria.
      Que haya intereses, por supuesto. Pero dele usted una mejor explicación a por qué determinadas inoculaciones generan ciertas enfermedades. Que usted sospeche que hay "modificaciones del medio interno" pues está claro que las hay. Yo cuando en un cultivo celular veo "calvas" o efecto citopático (destrucción de células) por determinados gérmenes, cuando veo endocitosis de gérmenes en los macrófagos y lisis en vacuolas, me monto la película de que hay un intento de neutralización de los microbios por tratarse de patógenos. Que usted frente a ese hallazgo lo explique como que los macrófagos acogen amistosamente a las bacterias y hagan una fiesta con ellos y exploten de alegría...es otra interpretación pero hay que reescribir la historia y sospechar que las pestes de la edad media debieron ser grandes bacanales.
      Sigo contrastando hipótesis, siempre. Desde mi tesis doctoral sobre apoptosis en hepatitis virales y autoinmunes en 1995 han pasado 20 años. Y sigo estudiando qué pasa. Cuénteme su historia, su explicación. No desvío debates, procuro centrarlos.

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    9. Bueno, en lo del lavado de cerebro parecía que estábamos de acuerdo. Puede ser más complejo pero no más forzado: las piezas encajan aunque se tarde más en resolver el puzzle.
      Lo del antígeno-anticuerpo resulta muy cómodo de asimilar, por eso ha sido fácil inculcarlo. El problema es que hay evidencias en contra.
      Yo no llamo a los críticos con las vacunas “antivacunas” porque es evidente que quien quiere mejorar algo no está en su contra. Lo que no parece nada razonable es pretender imponer las vacunas a toda costa y de cualquier manera, salvo que quien así lo plantee esté al servicio de.
      Es un error medir con la misma vara cosas diferentes. Claro que es un error intencionado: los defensores de la medicina “científica” imponen los criterios “científicos” para medir al resto de las medicinas y claro, así no.
      “Con más o menos explicaciones”... pero es que precisamente lo importante es la explicación: los hechos en bruto no sirven para nada.
      Bueno, ese tipo de preguntas no creo que sirvan para centrar el debate precisamente...
      Yo lo he centrado planteando, tanto en el caso de la Teoría Microbiana como en el caso del VIH que no hay pruebas. En mi caso, comencé a analizar el Montaje SIDA en 1994 y en todos esos años he aprendido muchas cosas, he cambiado planteamientos y he desechado cosas, igual que en mi concepción de la salud-enfermedad.
      Como no tengo prejuicios ni me paga nadie, tengo absoluta libertad para ello.
      Pero a medida que aprendo, estudio, y reflexiono, voy alejándome más y más del modelo médico hegemónico que considero responsable de una crisis de salud global del ser humano y del planeta y contra el que me siento éticamente obligado a luchar.
      (por ejemplo, las enfermedades autoinmunes forman parte de las alarmas, nos dice que hemos hecho algo mal).
      En fin, si pedías mi explicación completa sobre el Montaje SIDA: puedo remitirte a la red, supongo que ya has buscado por ahí...

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    10. Claro que estamos de acuerdo...en los lavados de cerebros. Se lavan desde la medicina científica oficial y también desde medicinas alternativas heterodoxas. Mucho, muchísimo más desde éstas que desde aquella, que también. Que yo quiera ser crítico con la medicina que practico y ejerzo es, creo yo, prueba evidente de que no me creo en absoluto todo lo que se publica en prestigiosas revistas médicas, pues a la vista está de lo endeble e inconsistente de lo que aparece publicado. Pero si, por poner cifras orientativas de la medicina universitaria occidental me creo un 60%, de las demás apenas un 10% en el caso más favorecido. Las patrañas son ubicuas pero hacen más mella en los sistemas no reproducibles ni verificables. Y dentro de lo inconsistente del modelo científico (ya lo mencioné en mi ensayo aludiendo a los postulados de Gödel sobre la "incompletitud" de la ciencia), las explicaciones alternativas que he escuchado al respecto van de lo pueril a lo fantasioso. Poco explica la ciencia, poco y muy sesgado, pero fuera de ello sí hay verdadero delirio y paranoia. Algo útil y empírico voy encontrando, y lo empleo, como las propiedades del extracto de pomelo para erradicar Helicobacter pylori recalcitrante, una bacteria que, por cierto sí existe y desde su identificación y aislamiento se puso en relación con la úlcera gástrica y duodenal. Recuerdo que hace dos generaciones eran legión quienes tenían que operarse (vagotomía troncular y piloroplastia) para aliviar los problemas que de forma crónica les daban sus úlceras. Y recuerdo cuando a finales de los años 80 advertía a los cirujanos que se les iba a acabar el "chollo" de operar Billroth I y Billroth II para curar ulcerosos y se reían de que pensásemos que el problema de la úlcera gastroduodenal se debía a "un bichito". Pues bien, desde que se erradica H. pylori apenas vemos úlceras y los cirujanos de menos de 50 años no han hecho un Billroth en su vida. ¿Qué existe el bicho? Bueno, sí, algo he visto al microscopio. ¿Que causaba úlcera? Pues no sé, pero desde que no está no hay úlcera. ¿Falta algún paso? Muchos. En alguien purista de la causalidad a lo Hume, pues podemos apelar incluso a que el duende del ácido viró el magnetismo de los rayos X de manera que ya no detectamos las úlceras, pero están, es una falsa impresión nuestra. La navaja de Ockam, el principio de acción suficiente, nos lleva a aceptar como más probable lo más sencillo y evidente. Apelar a fuerzas o energías extrañas e inmensurables cae en la fuente de la mitología y es el caldo ideal para lavar cerebros. Yo tampoco tengo conflictos de intereses, no estoy en nómina de ninguna multinacional y además dejé de trabajar en el sistema público de salud el 14 de febrero de 2009 a las 13:07. Y la ética me lleva a denunciar el engaño de dentro y de fuera. Mientras nadie me muestre algo mejor, seguiré tratando las meningitis bacterianas con antibióticos. Tan precozmente como pueda. Y en vena.

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    11. Bueno, yo tengo la ventaja de no haberme "formado" ni en la medicina oficial moderna ni en las llamadas "alternativas", por lo que no he tenido que luchar contra un lavado de cerebro y he comenzado de cero; ya decía el Dr. Gozola que el ignorante lo tiene más fácil que el dogmático.
      Pero si acaso puedo darte también unos porcentajes en relación con mi profesión, que es la educación: me creo el 1% de lo que estudié y el 99% de lo que me ocultaron (y mis hijos me ayudaron a descubrir).
      Por si no me explicado bien, mi posición es esta: existen las bacterias pero no creo que sean culpables de nada; dudo que existan virus y mucho menos retrovirus con entidad de seres vivos.
      Recuerda que el propio Koch era más exigente que Pasteur; este planteaba una causa suficiente, aquel una causa necesaria; claro, con tanta exigencia, sus postulados terminaron sirviendo para refutar la teoría microbiana y no para demostrarla.
      Esas fuerzas solo son "extrañas" para la ciencia, debido a lo limitado de su visión. Y conste que no es una crítica: la ciencia es una herramienta magnífica... pero sirve para lo que sirve, para aspectos muy concretos y limitados; el mundo es ancho!

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    12. Sinceramente, señor, no me parece ninguna ventaja ignorar la medicina clásica, oficial o moderna, ni tampoco las alternativas para hacerse con una "posición". Usted tiene, a lo sumo, una opinión. Como oigo igual las opiniones de todos los que pasan por mi consulta y digo "anda, ¡qué ocurrencia tan chula!" Y luego, discutimos de medicina. Puede merecerme más respeto la disensión de un Marco Ruggiero, de un Peter Duensberg o de un Henri Bauer que, tras haber estudiado medicina, biología, ejercer clínicamente con pacientes y enfrentarse a personas que enferman y mueren, observan "poros", "lagunas" o respuestas poco claras a las de la medicina oficial. Yo, en mucha menor escala, también veo día a día esa controversia. Pero los modelos explicativos son eso, modelos. Por el hecho de que no siempre se cumplen en su totalidad no me parece lógico sacar los pies del tiesto y empezar a desbarrar con teorías conspirativas y manos negras (que haberlas, haylas). Porque no hace falta trabajar en una UCI (suficientes casos vi en Perú y mis compañeros en África) para saber que las bacterias que son causa de septicemia no son NUNCA buenas. Y la septiciemia y el shock endotóxico, de un meningococo o de un S. Áureus si no se tratan (y a veces aun tratándolas) te llevan a la tumba. Habrá sido por un "desequilibrio del medio interno", o por una "acidificación extrema del pH", o por lo que quieras, pero te mueres "por parada cardiorrespiratoria".
      En resumen: Las enfermedades infecciosas existen y se llaman infecciosas porque se contagian y si el organismo contagiado no neutraliza al germen, el germen gana. Esa es la película oficial. Si usted tiene otra mejor, la cuenta. Pero las ocurrencias, para que realmente sean buenas, suelen surgir de los genios. Y éstos escasean. A la vez que medicina (o sea, también medicina) estudié filosofía de la ciencia y conozco algo del límite del método científico. Quien tiene mayor limitación es quien ni siquiera conoce (y hace alarde de no conocerlo) aquello que critica.

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    13. No, hombre, nadie ha dicho eso. Lo que digo es que el camino es más corto desde la ignorancia al aprendizaje que si tienes primero que deshacerte de los dogmas que te han inculcado: eso es lo que decía el Dr. Gozola. Claro, yo tengo una opinión, como el resto de la gente; nadie tiene la Verdad. Todo son opiniones más o menos fundamentadas en conocimientos que pueden ser más o menos dogmáticos, más o menos libres y críticos. Y estoy convencido de que es mejor apoyarse en poquita cosa pero crítica y libre que en enormes y enciclopédicos conocimientos dogmáticos.
      Por ejemplo: "las enfermedades infecciosas existen"; es una opinión basada en dogmas. No es que yo busque una explicación más complicada, sino que esa -la de Pasteur y demás- me parece errónea, desde la lógica, desde la historia y desde la evidencia que he podido manejar. Y encima es una explicación que -mire usted por donde- beneficia a ciertos señores que se lo han montado muy bien oprimiendo a la humanidad: qué casualidad! ¿Por qué habrán financiado esta película estos señores?
      Los limites del método científico se los ha impuesto el propio método. Y no pasaría nada... el problema es querer que el mundo acaba en esos límites.

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    14. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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    15. Cuando veo los pilares de la vía del AVE sobreelevada y toda de hormigón armado me digo "vaya mazacote de cemento que han metido aquí" seguro que con una tela de araña que lo sustenta todo (hasta cien elefantes que se balanceaban que me decía mi madre) hubiese bastado. Creo sin duda que es una exageración, un desbordado miedo a la acción de la gravedad que emana de un inglés que hace siglos, ya ve usted, vió cómo caían las manzanas. Luego unos cuantos propagaron esos miedos con dogmáticas leyes de manera que todos cogimos miedo y nos fuimos irracionalmente a construir puentes de hormigón, por miedo a que se cayesen...y ¡sin embargo se caen! Sus leyes carecen de fundamento! Por eso estoy convencido de que ingenieros y arquitectos han elaborado un entramado de leyes demasiado enrevesadas para que los no iniciados no nos demos cuenta de que fruto de ese miedo los constructores y cementeras se están forrando a costa de la ignorancia y los miedos de muchos. Pero como yo tengo la opinión de que unas cuantas arañas bien apañadas nos sacarían las castañas del fuego, voy a dejarme de cálculos y fórmulas que en su origen ya están viciados. Creo que esos cálculos que enseñan en las facultades de ingeniería y de arquitectura son dogmas sin sentido. Vamos, es una opinión. Mi alternativa, además es original y barata. Y ecológica.

      Incluso estoy elaborando el modo de viajar sin AVE. Verá, tan sencillo como doblar un folio. Porque es incuestionable que al doblarlo, se dobla su grosor. Pues bien. Basta que doble la hoja 31 veces y ya habrá llegado a la Luna. Y si no, con doblarla una vez más ya se habrá pasado más allá de la Luna. Con lo sencillo que es llegar a la Luna con una hoja de papel y estas multinacionales intentan colocarnos el keroseno... Y nos hablan de galaxias y demás cuentos chinos a años luz para que sobreviva la NASA...

      Por cierto, como el mito de las minas antipersonas. Se ha montado todo un mercado entorno a los campos minados... Te cuentan que si pisas en un sitio donde hay una mina enterrada, ¡explota y te amputa un pie! Y dicen que es que ha explotado una mina. Ya ves qué película sin fundamento. Puedo aceptar que haya escondida bajo tierra una pobre mina, un disco de metal con un pinchito... Y hasta los he visto sacar con cuidado, desenterrarlos con dulzura y cariño y los pobrecitos no hacen nada, están ahí, tan tranquilitos, reposando. Lo que pasa es que si alguien viene a molestarlos y ejerce una presión sobre ellos, la tierra de alrededor, que es muy solidaria ella, se coge un cabreo cósmico y produce un estremecimiento telúrico, como un pequeño terremoto, de queja por el pisotón y vemos que salta la arena, las piedras y hasta el individuo que presionan la tierra. Todo parece como muy real, muy súbito y violento. Luego te cuentan la película de que es que ha explotado una mina pero en realidad nadie tenía allí el ojo para verlo. Intentan inculcarnos una relación causal nada probada de que fruto de pisar ese disco metálico semienterrado se ha producido una explosión. Ya ves qué cosa tan absurda. Pero es que hay muchos intereses creados en hacer creer a la gente que las minas antipersonas son peligrosas porque así, fruto de un temor infundado y sin base racional, muchos países fabrican y venden estos dispositivos inocuos con los que intentan mantener el repeto. Bueno y si algún sugestionado por ese movimiento telúrico brusco pierde una pierna, no te digo nada el negociete de prótesis que ha montado la mano negra para suplir el miembro amputado. Si en el fondo, todo es una conspiración. No hay nada como ver las cosas desde el lado racional. Así no hay forma de que nos cuelen eso de que hay enfermedades infecto-contagiosas. ¡Cuánta gente vive de ese cuento, cuánta! What a likely tale!

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  9. Vaya! Te has tomado tu tiempo para explicar que hay teorías con fundamento y teorías sin fundamento. Y aquí estamos de nuevo: supongo que quieres sugerir que la Teoría Microbiana pertenece al primer grupo. Yo sigo pensando que pertenece al segundo: me lo dice mi sentido común, me lo dice la lógica, me lo dice las historia de la medicina, me lo dice el análisis crítico de todo lo que he aprendido sobre la susodicha teoría, me lo dicen mis experiencias de veinte años tomando decisiones sobre mi salud y la de mis hijos, me lo dicen las personas que conozco que disfrutan de las mismas experiencias... en fin, me lo dice casi todo... menos la wikipedia cuando tecleo Louis Pasteur!

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    1. El conocimiento se basa en la experiencia, sin duda. Tu experiencia nutre tu conocimiento. A veces es tu sentido común contra el común sentido de mucha gente durante muchos siglos. Hijos hemos tenido muchos, cada uno tiene su "lógica", es la pugna por buscar lo objetivo dentro de lo subjetivo. Si "te lo dicta tu corazón" sigue su dictado. Tu experiencia de veinte años puede ser más valiosa que la experiencia de muchos durante veinte siglos. Pero ni la Medicina, ni la Arquitectura, ni las Ingenierías como disciplinas son la wikipedia.

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    2. Bueno, hace un tiempo que Schopenhauer explicó muy bien cómo se crea ese "común sentido de mucha gente" en su librito "El arte de tener razón"... y muestra muy sintéticamente como da exactamente igual que determinadas ideas la tenga mil o un millón de personas, el número no va a hacer que una idea incorrecta grabada a fuego se transforme en correcta.
      Y no, no busco lo objetivo, porque soy un sujeto.
      Es el método científico el que pretende objetividad como si no fuese una creación humana puesta en práctica por humanos.
      Claro que no, afortunadamente, la Wikipedia no es la Ciencia o las Ciencias; la cité porque representa el consenso de una mayoría manipulada.
      Por cierto, no puedes doblar por la mitad un papel más de 7 veces.

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    3. A ver, a ver, eso de que no se puede doblar un papel más de 7 veces... se me antoja muy dogmático. En mi experiencia he conseguido doblar papeles más de 7 veces. Pero no sólo yo, en mi entorno ha habido mucha gente que ha doblado un papel más de 7 veces, creo que es una idea incorrecta que debe llegar a través de alguien demasiado cerril...
      La recopilación de Arturo de 1831 ya era doctrina de Aristóteles y se desarrolló soberanamente con los sofistas que les daban mil vueltas a los politicastros de ahora en cuestión de dialéctica. ¡Coma mierda, cien millones de moscas no pueden estar equivocadas!. No es la mayoría la que hace la verdad, ni mucho menos.
      Los postulados de la ciencia (postulados) requieren como premisa que la verdad existe. Porque si la verdad no existe la argumentación no tiene valor y lo único que importa es saber quién tiene el revólver. En ciencia, el método científico como ya expuse en mi ensayo, lo dejó en clara evidencia Gödel con sus postulados: y desde entonces lo más parecido a la verdad es la probabilidad de que lo sea. Esas probabilidades son las que de forma artera se esgrimen en los ensayos clínicos para hacer valer un remedio, un tratamiento. Conscientes de que todo esto está transido de muchos intereses económicos que lastran los resultados y condicionan las conclusiones, la aplicación empírica constata que emplear antibióticos en neumonías bacterianas resulta en menos (bastante menos) muertos que si no se emplean. De aquí surge el paradigma de que tratar neumonías bacterianas con antibióticos es mejor que no hacerlo. Pero la idea de de paradigma es más reciente, de la estructura de las revoluciones científicas escrito por Kuhn en 1962 y es ahí donde se deja claro que para que se produzca una verdadera revolución hace falta un cambio de paradigma, de modelo en el que todo el mundo cree a pie juntillas. Pero el cambio surge por el análisis de los poros de las teorías más sólidas y generalmente acontecen curiosamente de la mano de un genio, alguien que hace un planteamiento diferente del problema que es más explicativo y sólido que el paradigma anterior. Ahí se le brinda, amigo, la ocasión de que desmonte usted toda esta farsa que se ha organizado por engreídos enanos que se creían subidos a hombros de gigantes. Venda resultados, no humo.

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    4. Pues es posible, aunque mi hijo pequeño me asegura que más de 7 no.
      De acuerdo entonces en que las opiniones mayoritarias se fabrican...
      Gödel!, muy interesante; me lo apunto.
      De acuerdo: para derrumbar teorías sólidas hacen falta genios.
      Pero aquí no se trata de eso, no se trata de un debate científico-médico; no son esas las razones por las que se impuso y se mantiene la Teoría Microbiana, sino razones de Poder; de modo que el debate es otro; no digo que no hagan falta ciertas cualidades, pero no necesariamente las de un genio, sino más bien la de un desobediente.
      Y conste que no hablo de mí; yo soy un humilde maestro y un rebelde curioso con la única motivación de ser fiel a los dictados de mi conciencia.

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    5. Pues ánimo con la papiroflexia, y descubrirán cuántos pliegues fabulosos se pueden hacer a un papel. El "me opongo porque me opongo queda muy bien", como las tesis de "vamos a demolerlo todo". Pero antes de tirar esta choza... miremos dónde nos vamos a cobijar, aunque sea en una casita de papel. Porque para derrumbar una teoría, hace falta otra más consistente, no humo.

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    6. Yo no me opongo porque me opongo.
      Tampoco pretendo demolerlo todo: hay muchas cosas en la vida que me parecen buenas.
      Y ni siquiera pretendo demoler todo lo que no me lo parece: no soy tan soberbio.
      Tan solo pretendo -como el colibrí de la fábula- "hacer mi parte" transportando la poquita agua que pueda cargar para contribuir a apagar el incendio, es decir, como decía Sam en El Señor de los Anillos, contribuir a que el bien reine en este mundo.
      Y claro que tenemos otra más consistente: la que enterraron quienes tenían interés en que triunfara esa teoría que está en la base del "lavado cerebro" con el que comenzabas esta conversación... un interés que no tenía nada que ver con la salud de la gente.

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    7. Por cierto, no logramos pasar de 7 dobleces aunque mi hijo me dice que hay alguien que ha llegado a los 12 pliegues y que aquí hay muchos datos sobre el asunto: http://es.gizmodo.com/si-doblas-un-papel-103-veces-sera-mas-grueso-que-el-un-1607710056. Por curiosidad entré también en este otro enlace: http://raju.varghese.org/articles/powers2.html

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    8. Pues sinceramente, no sé qué enterraron los que nos lavaron el cerebro. Quizá esté enterrado el anillo que falta... ¿Sabe usted cómo hacer frente a una epidemia de Legionella sin antibióticos? ¿O cómo evitar un fallo multisistémico por sepsis meningocócica? Pues claro, negándolo. No existe tal vinculación. Las bacterias que lo causan en realidad no lo causan, están ahí por casualidad, de paso, basta con "reconducir el medio interno hacia situaciones saludables". O quizás doblando sobre sí mismo un papel 32 veces, que matemáticamente nos lleva muy lejos por más que físicamente sea imposible (y lo digo sin mirar los enlaces que adjunta, no vayan a ser tan nocivos como wikipedia, no se crea que no hay "muchos datos" en la wikipedia). Las teorías tienen su piedra de toque en la praxis. Porque si mi abuela tuviese ruedas, no sería mi abuela sino una bicicleta.

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    9. Supongo que se da cuenta de que es lógico y obvio que no lo sepa. Quienes querían imponer un determinado enfoque de la salud y la medicina se aseguraron de que así fuese.
      Y las preguntas que me hace están lastradas por esa circunstancia.
      No, las bacterias no están ni de paso ni por casualidad: viven ahí y cumplen funciones vitales.
      Entiendo que cuesta reconocer errores (no hablo de usted personalmente) y más si ha habido un momento en el que el error se convirtió en una mentira consciente (repito no hablo de personas), pero está claro que mientras sigamos atrapados en esa huida hacia adelante de la medicina moderna, seguiremos multiplicando nuestros problemas (eso es lo que nos enseña la praxis de la descabellada teoría pasteurizada paranoica).
      Sé que Wikipedia está llena de datos, de hecho suelo acudir a ella cuando quiero conocer las verdades oficiales.

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    10. A mí, personalmente, no me duele en prendas reconocer mis errores. Y creo que en las diferentes entradas del blog así lo muestro. Pero no creo que podamos achacar la dificultad para dar con la verdad a que "algún ente extraño" nos está poniendo palos en las ruedas para lograrlo. A través de la observación vemos hechos que intentamos poner en conexión y elaborar teorías de causalidad. Podrán estar más o menos acertadas, podrán ser más o menos ciertas pero rara vez servirán para dar una explicación completa. Ni las matermáticas son ciencias exactas. La ciencia en sí misma tiene poros. Achacar esa deficiencia del conocimiento humano a la perfidia de algunos puede tener algún sentido pero no es razón para rechazar lo evidente sólo porque en parte coincide con lo que dicen los perversos.
      Tenía un amigo que se echó una novia gallega. Cada vez que le proponía un plan, ella sólo veía las pegas. Cuando se enfrentaban a un problema, ninguna solución que le ofrecía mi amigo le satisfacía, todo eran pegas, hasta en lo más nimio. Pero ella no proponía nunca nada de lo que se podía hacer para resolver la situación o para darle algún sentido. Toda su actitud era "no, eso no". Lo dejaron.

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    11. Dos aclaraciones: yo no hablo de ningún "ente extraño", hablo de élites de poder perfectamente identificables; tampoco achaco "la deficiencia del conocimiento humano a la perfidia de algunos", lo que sucede es que "algunos" utilizan esa deficiencia en su beneficio.
      Pero volviendo al meollo de esta conversación: ¿se refiere a la Teoría Microbiana cuando habla de "lo evidente"? Es que para mí no es nada evidente y me gustaría insistir en lo que para mí es un tema clave: ¿cree usted en esa teoría como efecto del famoso lavado de cerebro o ha considerado argumentos, datos y esas cosas habituales en estos casos?
      Lo digo mas que nada porque, a diferencia de la posible discusión teórica sobre el número de dobleces necesarios para alcanzar la luna, en este brete hay vidas en juego.

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    13. Está haciendo más intriga sobre el "lavado de cerebro" que sobre la teoría microbiana. Que no hay que lavar ningún cerebro para entender algo tan simple como lo siguiente:
      Una persona enferma puede contagiar a otra que está sana, por eso han existido, existen y existirán epidemias. Esto sucede cuando hay algún "fluido" que se transmite desde la persona enferma a la sana. Esto sobre lo que se especuló durante muchos siglos sin saber qué era, se identificó como agentes microscópicos, protozoos y bacterias no visibles a ojo desnudo. Y después se comprobó que quien enfermaba tenía el germen del enfermo, pudiendo ser que lo tuviese sin enfermar. El descubrimiento de los antibióticos ataja las epidemias y contribuye a descender la mortalidad por estas enfermedades llamadas infecto-contagiosas. Los antibióticos y la higiene contribuyen a disminuir NOTABLEMENTE la incidencia y gravedad de las enfermedades infecciosas.

      Esto es extremadamente imposible de aceptar y entender por quienes creen que las bacterias no tienen nada que ver con las enfermedades y que eso de las enfermedades infecciosas es un cuento de las multinacionales para vender sus remedios. Esto sí que es jugar con vidas. Sobre todo reconociendo que no tiene mejor remedio que ofrecer, sólo criticar el que hay.

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  10. Es que no se me ocurre otra explicación mejor ni más simple que el lavado de cerebro para que cada vez que pregunte por los fundamentos de la Teoría Microbiana me contesten del mismo modo: que es evidente y tal, pero sin argumentos.
    Que los microscopios permitieran por primera vez observar bacterias no lo dudo. Pero de ahí a hacerlas culpables de las enfermedades va un trecho que necesita justificación.
    "Después se comprobó que quien enfermaba tenía el germen"... y quien no enfermaba también: los microbios están en su habitat que es donde deben estar, y digo "deben" porque son imprescindibles para la salud y la vida, aunque claro, eso se ha comprobado un poco después y ahora va a ser difícil deshacer el entuerto.
    Hace unos años tuve un pequeño golpe con otro vechículo, nada importante. Ambos conductores nos bajamos y yo le expliqué que la derecha, por la que salía yo al cruce tiene preferencia. El otro conductor me señalaba indignado una inexistente señal de stop que yo me había saltado. La cosa fue agravándose pero no había forma de conseguir que "dejara de ver" es fantasmal STOP que lo liberaba de su responsabilidad.

    Yo le animo a que haga honor al nombre de su blog y busquemos juntos.
    Por cierto, conozco a un buen número de médicos que superaron su lavado de cerebro y eso no les impide sino todo lo contrario ayudar a sus pacientes.

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    1. Quizá encontró médicos a los que les lavaron mejor el cerebro. Ya empieza a ser cansino lo de lavar el cerebro. Para lavar algo, primero hay que tener algo que lavar y en segundo lugar ha de estar manchado de alguna manera. No hay nada mágico ni misterioso ni esotérico en entender que hay microbios que producen enfermedades y que son enfermedades más o menos contagiosas. Para entenderlo hay que estudiar microbiología, aíslar gérmenes, cultivarlos, inocularlos y comparar las reacciones y efectos que producen sobre el organismo (experimental o humano). En toda esa cadena se siguen unas leyes más o menos inexorables en las que la susceptibilidad del individuo y su situación inmunológico juegan un papel esencial. Ese conflicto se lleva acabo alterando el medio interno. Y en estas transformaciones se habla de causalidad, no de casualidad. Existen excepciones, claro, pero excepciones. Para comprender qué es el peptidoglicano, el lipopolisacárido, la neuraminidasa o la toxina botulínica hay que estudiar y saber Microbiología. Para lavar esa mancha, ponga usted una explicación mejor, que supere el paradigma presente, o al menos deje de decir "esto no y esto tampoco y lo siguiente que vaya a decir, tampoco". Construir es lo que requiere maestros, para destruir basta cualquier fundamentalistas del Estado Islámico. Un necio puede hacer en cinco minutos más preguntas de las que un sabio puede resolver en toda su vida.

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    2. Simplemente, he encontrado médicos que partiendo del reconocimiento de que la Teoría Microbiana fue un error, ayudan mejor a sus pacientes.
      Mi posición no es en absoluto "esto no y esto tampoco..."
      Llevo tiempo explicándole que la Teoría Microbiana es un error que se impuso y se mantiene por intereses que poco o nada tienen que ver con la ciencia y la medicina y la salud de la gente.
      Y que esa imposición y mantenimiento se hicieron y se hacen a costa de despreciar otra visión de la salud que lleva milenios funcionando.
      Yo confío en que la medicina retorne a esa encrucijada en la que caminó hacia donde no debía y retome el camino correcto; pero no soy tan iluso como para pensar que ocurrirá mañana debido a ... no voy a mencionar esa idea que usted mismo introdujo... simplemente aludo a algo que es público y notorio entre los propios médicos razonables y honestos: que la industria condiciona todas las etapas de esta profesión.
      Le cito este estudio que lo expresa con ejemplar claridad. Según sus autores, la industria influye indebidamente en:

      "(1) la etapa de generación del conocimiento: manipulando la evidencia científica;

      (2) la etapa de difusión del conocimiento: manipulando las Guías de Práctica Clínica, la literatura científica y determinando los contenidos de la formación médica CONTINUADA

      (3) la etapa de aplicación del conocimiento: manipulando, coaccionando -sí, la persuasión hipertrofiada (multi-canal e intensiva en el tiempo y el espacio) es coacción- y comprando, llegado el caso, a los médicos que deben prescribir esos nuevos medicamentos".

      http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/23521369

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    3. Usted sostiene que la Teoría Microbiana es un error PORQUE hay intereses detrás. Es como decir que los coches son malos PORQUE hacen ganar dinero a quienes los fabrican. Porque hasta el momento no ha dicho, ni puede decir usted ni los "médicos" que ha encontrado, que hay bacterias que se contagian, hacen enfermar y matan a los organismos que infectan y que son sensibles (y resistentes) a los antibióticos. Refutar esto sobre la base de que "hay intereses detrás" es absurdo. Que hay manipulación de datos y de estudios y de resultados porque existen intereses, pues claro, pero quien se los cree a pie juntillas no es que tenga lavado el cerebro,es que se chupa el dedo. Que existen injerencias permanentes en la elaboración de guías y protocolos de tratamiento para que se acepte de primera elección tal o cual tratamiento (sobre todo oncológicos), pues está claro que sí que los hay. Y muy grandes porque hay mucho dinero en juego. Pero insisto en lo que llevo insistiendo en este diálogo con usted. No reconozco ningún médico que trate una sepsis con "buenos consejos" emanados del recelo. Hasta ahora es la única terapia que usted aporta.

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    5. No, no.
      Yo no digo que la Teoría Microbiana sea un error PORQUE hay intereses detrás. Digo que es un error desde el punto de vista científico-médico, lógico, razonable, experimental... pero que se ha IMPUESTO y se mantiene porque hay intereses detrás.
      Primero, Pasteur, Koch y demás descubrieron las bacterias y las culparon de las enfermedades. ¿Explicaron cómo las provocaban? Yo no lo he encontrado nunca. No creo que tuvieran la más remota idea. Si usted puede darme referencia de esa explicación, estaré encantado de leerla.
      Después, cuando se vio que las bacterias las teníamos todos, dijeron que no eran las bacterias sino una toxina que algunas bacterias secretaban cuando las infectaba a su vez un VIRUS.
      Entonces CAMBIAN las vacunas por antídotos contra esos venenos, lo que deja en mal lugar la machacona historia de la inmunidad de rebaño.
      Fíjese que la PCR que permite precisar si la bacteria tiene el gen que expresa la toxina no tiene más de diez años, lo que arroja serias dudas sobre las estadísticas anteriores: ¿cómo se han confeccionado?
      Y en fin, décadas manipulando el mal llamado "sistema inmunitario" sin tener ni idea, para luego toparnos con una cantidad preocupante de problemas autoinmunes y negar la relación. Debe ser casualidad.
      A cada estropicio, huida hacia adelante; reconsiderarlo todo sería demasiado doloroso, difícil y sobre todo inasumible por quienes PAGAN y mandan.

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    6. Mire usted, ya peca de ingenuo. Tengo una colección de bacterias patógenas que puedo inocularle si usted se presta a ello. No sé qué narices dirían Koch, Pasteur o perico de los palotes de lo que a usted le pasaría si se las inoculo. Ni me importa. Se lo vaticino yo que lo he visto. ¿Cómo enfermará usted? ¿Producirá interleukina 18 o la 26? Me da completamente igual cómo se desarrolle el proceso. Yo sé que si al coche no le pongo gasolina, cuando se acaba, se para. Y si me dices que hay un carburador o unas bujías, no tengo ni idea de lo que es eso. Pero es porque las petroleras me han lavado el cerebro para que yo acuda compulsivamente a una gasolinera a poner combustible cuando se me para el coche.
      No se masturbe el cerebro. Las bacterias existen. Hay bacterias patógenas para el ser humano. Y le pueden llegar a matar. Déjese de chorradas de PCErres. No hay casualidad, hay causalidad. Empírica. La teoría que usted elabore será más o menos plausible. Con poros y lagunas. Y mientras las bacterias matan.

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    7. http://saludypoder.blogspot.com.es/2015/11/vacunas-una-reflexion-critica_15.html

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    8. Evidentemente es otra perspectiva, diferente. En una ocasión durante una jura de bandera, desfilaban los soldados y una mujer desde el público dijo señalando: "Mira, mi hijo es el único que lleva bien el paso".

      Hacer una teoría sobre patogenia la hacen desde el budismo, desde el shintoismo, desde el zen, también desde la homeopatía, o incluso hay concepciones del enfermar en las culturas primitivas que todavía subsisten en la faz de la tierra. Y no les va mal. Frente a un libro o dos escritos hay docenas que sostienen lo contrario. No es signo de calidad la abundancia, no por mucho que se grite está mejor dicho. Pero en caso de una pandemia de viruela, o de tifus me gustaría saber la actitud de las mal llamadas "medicinas alternativas". Yo me apunto a la más eficiente, se explique como se explique, como si recurre a la astrología, o a los milagros. Pero denostar algo simplemente porque hay intereses creados detrás de la política antibiótica o vacunal no explica su ineficacia, simplemente llama a la atención crítica porque efectivamente, hay muchos intereses de multinacionales. Y detrás de los libros que se anuncian en este enlace ¿no hay intereses? Piénselo bien: sí los hay. Porque si no hay ningún interés, ¿para qué se publican?

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  11. Esto no tiene que ver con las "medicinas alternativas"; la mayoría de quienes las profesan también aceptan la Teoría Microbiana.
    Como bien dice, no es una cuestión de cantidad: la verdad no se establece por votación... ni por aceptación por muy abrumadora que sea.
    La eficiencia podría ser un criterio para juzgar si no fuera juez y parte.
    Que haya enormes intereses económicos detrás no explica que una teoría sea errónea, explica que siendo errónea se consiga imponer.
    Y sí, efectivamente quienes hemos escrito este libro tenemos un enorme interés... en ayudar a la gente: para eso lo hemos publicado.

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    1. Pues créame que el interés que tenemos LA MAYORÍA de los que no profesamos esa teoría no es hacer el juego a las multinacionales. Todavía está por ver qué doctrina sería más eficiente frente a una pandemia de esos microbios que son tan amigos. Estar pertrechado de antibióticos no garantiza en absoluto el éxito pero estar en pelota no es mejor. Omne enim agens agit propter finem qui habet rationem boni.

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    2. De eso estoy seguro.
      Pero ya decía el sociólogo Jesús Ibáñez que el orden social funciona porque la gente no sabe para qué hace lo que hace.
      Si realmente son amigos, no hay pandemia que valga.
      Los antibióticos no pueden hacer absolutamente nada por cambiar hábitos de vida desequilibrados.
      Esa es la razón por la que la medicina industrial moderna no solo no soluciona los problemas de salud crónicos, degenerativos y "raros", sino que en realidad los ha venido provocando con su dichosa guerra paranoica contra los microbios.
      La buena voluntad no quita que uno se replantee un poquito las cosas.

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    3. Personalmente estoy en constante replanteamiento. Porque lo que tengo no me gusta. Pero lo que encuentro (y mira que busco y rebusco), no me parece mejor ni más fundado. La paranoia está en muchos ámbitos, incluso en los que la denuncian. Hasta en el Congreso de los Diputados. Y por eso desde hace 22 años voto en blanco. Pero voto.

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    4. Los "antibióticos" no. Pero hay un antibiótico que cambia RADICALMENTE el curso de una meningitis meningocócica, como de la muerte a la vida. Tengo muy claro que ante una sepsis meningocócica la administración precoz de penicilina o incluso de de cloranfenicol es más importante que mil teorías conspirativas que se cuenten en mil libros ortodoxos o advenedizos. Y lo sé porque he visto la diferencia. Sostengo con radicalidad y vehemencia que esa actitud, sin entrar en otras, cambia radicalmente "hábitos de vida desequilibrados" por bacterias "amigas".

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  12. No era una alusión personal, sino para toda la profesión médica, poco dada a esa práctica.
    En cualquier caso, y para poder valorar las cosas adecuadamente, te invito a leer el libro.
    Igual es eso que buscas y rebuscas sin encontrarlo...

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