martes, 29 de septiembre de 2015

Dejo la medicina

A veces es necesario intentarlo. Desde fuera uno cree que, con lo difícil que es conseguir el equilibrio, meterse a hacer experimentos es descabellado. Pero ¿quién está realmente en equilibrio? ¿Acaso no estamos todos un poco -o un mucho- desequilibrados? Aquellos versos de san Juan de la Cruz que cité en otra entrada me impulsan a tomar esta decisión que para muchos de mis pacientes, parientes y conocidos ha supuesto un gran escándalo: ¡el doctor Benito deja la medicina! Y por ello, ante la avalancha de llamadas y sobresaltos he querido emplear esta entrada de blog para dar razón de este cambio.

Evidentemente soy el primer afectado por este tsunami. Te ponen delante la oportunidad de cambiar tu actividad profesional y por supuesto que te asusta. Uno se encuentra más o menos cómodo con la tarea que desarrolla a diario pero frente a otra en la que no se mueve con tanta soltura...todo es tensión y nerviosismo. Y más si detrás de está decisión pende el mantenimiento de la familia y la prole. Por tanto, no ha sido una decisión tomada con precipitación. El motivo de este cambio, algunos ya lo sabéis, es que me ofrecieron presentar un programa de televisión. En principio creía que era una tarea que podría compatibilizar plenamente con mi actividad asistencial. Al fin y al cabo, presentar un programa de una hora de duración, aunque sea diario, se supone que deja mucho tiempo restante para ver pacientes. Pero poco a poco me hicieron ver que era conveniente estar también en la redacción de los contenidos y eso quita más tiempo, al menos en el lanzamiento del programa. Negociando, negociando, hemos conseguido mantener algo de actividad asistencial, una cosa residual o testimonial, de manera que la concentraré toda exclusivamente en la Clínica que tengo en Segovia, abriendo agenda "en horas intempestivas" como les he dicho al personal. Son necesidades del guión, dicen.

Por tanto, vamos a matizar y desdramatizamos: no, no dejo la medicina, ni mucho menos. Soy médico y siempre seré médico. No renuncio a tocar tripas ni a ver intestinos ni a charlar con los pacientes. Lo que pasa es que ahora, vertido hacia los medios de comunicación, me han dicho que un buen titular, impactante, siempre atrae. No dejo la medicina. Es verdad que he tenido que cerrar, con gran dolor de mi alma, muchas agendas de sitios donde trabajaba. Recibía y recibo muchas preguntas, consultas y opiniones en la página de doctoralia donde espero seguir recibiendo vuestras consultas, igual que en este blog, y donde podréis ir viendo dónde paso consultas a medida que me lo permita el tiempo libre que vaya arrancando a la televisión. Pero es verdad que para vernos físicamente y tratar asuntos médicos personales de momento sólo podré hacerlo en mi Clínica de Segovia, donde el personal de recepción intentará haceros un hueco siempre.

El blog seguirá su curso y activo. Ignoro si las obligaciones me tendrán demasiado ocupado para seguir las entradas a este ritmo. A lo mejor incluso mejora por la fuente de anécdotas y nuevos conocimientos que seguro me aportará esta próxima dedicación. Lo que no cambia en absoluto es mi empeño por seguir en la búsqueda de la verdad sin perder de vista que el objetivo profesional mío siempre ha sido el bienestar y la salud de los pacientes. Ahora preveo que la gestión de tiempo hará que se diversifique de otro modo. Pero es un experimento divulgativo al que no podía decir que no y que confío que redunde en beneficio de muchas más personas.

Como nota final os diré que el programa lleva un carácter positivo que ya se nota en el título -"Esto es vida", parece que se llamará- y se emitirá por las tardes de lunes a viernes en La Primera de TVE. Y yo estaré fuera de España la próxima semana.

Secuelas del confinamiento en la salud

Empezamos a salir de las casas después de estar confinados, recluidos. Estamos anquilosados, entumecidos, como los osos tras la hibernación...