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domingo, 8 de mayo de 2016

Recursos y necesidades sanitarias

Dicen los economistas que su ciencia se ocupa, entre otras cosas, de aplicar los recursos limitados a las necesidades ilimitadas. Y eso en todos los campos de la vida diaria. No hace falta ser un economista profesional para emplear cada uno estos mismos principios para cualquier cosa. Todos tenemos necesidad de comer. Luego miramos nuestro bolsillo para ver qué podemos comprar para comer, hasta dónde nos llega el presupuesto. Necesitamos una vivienda, un coche,...hasta creemos que nos hace falta un ordenador o un televisor. Son necesidades más o menos obligadas. De hecho solemos establecer una prelación, un orden de necesidades: primum vivere deinde philosophari, lo primero es vivir y luego viene lo demás.

La sanidad se convierte en una necesidad en los países llamados desarrollados. También la reclamamos para los países en vías de desarrollo pero... ahí es donde vemos más claramente que sus escasos recursos no dan para atender demasiado bien las necesidades sanitarias. Y la que se puede prestar...es muy precaria. En definitiva, el binomio de recursos y necesidades está presente en cada una de las decisiones que tomamos a la hora de gastar. Para todo, desde lo más nimio como comprarse un libro o un perfume hasta para comprar un piso, es un análisis permanente y automatizado. ¿Qué necesito? O ¿cuánto lo necesito? Y por otro lado ¿cuánto tengo?. En el ámbito de la sanidad pública se supone que las autoridades responsables deberían hacer un cálculo similar: tendremos la sanidad que podamos pagarnos.

En la práctica clínica asistencial vemos muchos momentos de desencuentro motivado por este desajuste. El paciente se queja y con razón cuando debe esperar tres meses para que le vea un especialista o seis meses para operarse. Las llamadas "listas de espera" que desesperan al paciente e inquietan a las autoridades sanitarias sobre todo en vísperas electorales, es una de las muchas manifestaciones de ese desajuste. Para paliar estas deficiencias surgen las compañías de seguro, que a buen seguro no existirían si el servicio público fuese rápido y eficiente, pues la gente no está dispuesta a pagar por lo que puede conseguir gratis.

Cuando analizamos el funcionamiento del sistema sanitario (público y privado) en España a todos se nos ocurren muchas razones por las que se encuentra en situación precaria. Podemos enumerar algunas sin que sea este el orden de importancia:
- desgana de los médicos poco motivados
- sobreutilización de recursos por parte de pacientes sanos
- corrupción de las autoridades sanitarias
- burocratización de los sistemas sanitarios
- desviación de fondos hacia programas de salud ineficientes
- usos inadecuados de exploraciones diagnóstica por médicos que temen que les acusen de "no haber hecho"
- construcción de infraestructuras innecesarias
- recortes de plantillas y presupuestarios
- aumento de la esperanza de vida y longevidad
- compañías farmacéuticas que fijan precios exorbitantes
- marketing sanitario de hipertrofia de la salud
fomento de la hipocondria
- exaltación del estado de bienestar
- incremento de las demandas por mala praxis y actitud defensiva del médico

Póngalas en el orden que quieran. Y añadan algunas más. Pero hay responsabilidades por todas partes: sin duda por parte de los políticos. Y también de los médicos. Pero también de los pacientes por el mal uso de los recursos, por ir al médico cuando no deben o pedir bajas que saben que son fraudulentas. Incluso también de los que no tocan el sistema sanitario porque con su voto electoral (o no voto) se apoya a manirrotos que prometen hospitales en cada esquina. Necesidades y recursos, no lo olviden.

El reparto de los recursos ha de asignarse con criterios de justicia que en ocasiones resulta complicado casar para conformar a todos. ¿Hemos de asignarlos a la investigación? ¿A la prevención de los diferentes cánceres? ¿Al tratamiento del cáncer? ¿A las enfermedades raras? ¿Al Parkinson o Alzheimer? ¿Al autismo? ¿A la diabetes o la diálisis? ¿A la hepatitis crónica por virus C? ¿A los trasplantes? ¿A las vacunaciones? ¿A la drogadicción? ¿A las ayudas domiciliarias de pacientes dependientes? Muchas necesidades y difícil dejar satisfechos a todos los colectivos. La asignación de estos recursos requiere tener conocimiento de todas las necesidades, saber de medicina y de economía. Quienes deben determinar a dónde destinar los recursos y en qué medida han de saber la importancia de cada frente de lucha huyendo de veleidades que escapan a modas y populismos, a presiones de las multinacionales farmacéuticas.

Las necesidades van en aumento. Ya se encarga la industria farmacéutica de incrementar esta fuente de negocios donde ya no interesa curar sino cronificar. La sanidad en el mundo occidental ya no es principalmente una necesidad sino un negocio. Hay muchos intereses involucrados en hacer creer al ciudadano sano que está enfermo, o que puede estarlo, y que por eso debe actuar preventivamente, con chequeos o con la contratación de seguros de vida o de salud. Hay países en los que el acceso a la sanidad es muy dispar, grupos de población cubiertos sobremanera y otros sin apenas acceso a los servicios básicos. En España, sin llegar a tanto, se nota una relevante diferencia de servicios dependiendo de la Comunidad Autónoma que se viva, puesto que la gestión de la Sanidad está transferida a la diferentes Autonomías. De ahí que cada vez sea más cierto que la esperanza de vida no deriva del código genético sino del código postal.

18 comentarios:

  1. Bueno, en las economías del primer mundo, no nos preguntamos por ¿qué tengo? o ¿cuánto tengo? para cubrir una necesidad sino ¿Cuánto puedo conseguir?, ¿Cuánto me van a prestar?. Aquí nadie paga con lo que tiene sino con lo que le prestan (generalmente, los bancos). Y esta es una variable que complica las cosas porque admite más interpretaciones (y especulaciones). ;)

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    1. ¿Le suena aquella hiriente frase de nuestros manirrotos políticos de "nos hemos endeudado por encima de nuestras posibilidades"? Pues algo de eso. Los banco prestan y prestan y prestan...más de lo que pueden prestar. Se supone que existe más riqueza de la que realmente hay prestada. En fin, eso del crédito las generaciones anteriores no lo entendían: gastaban si lo tenían en el bolsillo.

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  2. Estamos viviendo la era del “hombre económico”, inspirado en los principios de la globalización, un proceso propio de las sociedades con un sistema democrático capitalista. Existen ciertos poderes fácticos con fuerte poder económico y fines lucrativos, unidos por intereses paralelos, cuyas decisiones dominan los mercados mundiales, especialmente los financieros, aprovechando la ausencia o debilidad de medidas reguladoras y de controles públicos. Esos poderes son tan fuertes que llegan a acuerdos al margen de todo control político directo de los seres humanos, que afectan al empleo, la salud y la vida cotidiana de grandes sectores de la humanidad, acuerdos que no se han publicado ni conocido ni sancionado por los que sufren sus consecuencias, algo jurídicamente muy discutible. Es fundamental que la globalización económica se acompañe de una globalización ética, un mínimo de valores éticos comunes, de actitudes fundamentales y criterios a los que puedan comprometerse todos los grupos de intereses. Una ética fundamental común de todos los hombres.

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    1. De acuerdo, pero da la impresión de que en economía, si el objetivo es ganar más, tener más beneficios, da igual a costa de qué o quien sea. Vamos como que a la economía le importa más bien poco la ética cuando la única meta es ganar más.

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  3. Los recursos pueden ser insuficientes para satisfacer las necesidades de una sociedad, pero esa limitación se debe en gran medida a la ineficiente e ineficaz gestión que de los mismos hagan los encargados de esa función. La economía sí que entiende de la ética, pero de la mala ética.

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    1. Hombre, yo creo que sí hay economistas -algún quijote quedará...- que albergan sentimientos éticos...y que sufren pensando lo difícil que es trasladar esos principios a su campo de acción.

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  4. Por un lado, es vital para cualquier organización que preste un servicio la optimización de los recursos. Por otro lado, una redistribución equitativa de las riquezas amplía las posibilidades de acceso a los servicios. Son objetivos a los que tendría que tender cualquier economía, y que se podrían alcanzar si no fuera porque hay mucha especulación, que es el medio adecuado para que los que más tienen se sigan enriqueciendo más, y a costa de los que menos tienen, que cada vez tienen menos.

    La verdadera economía es la de aquellos que partiendo de cero, o incluso peor, son capaces de proporcionar servicios para satisfacer las necesidades básicas de mucha gente que no las tiene cubiertas, y sin generar pérdidas. Son el ejemplo de cómo sin medios y con muchos inconvenientes, económicos y no económicos, se puede sacar de la miseria y revitalizar regiones enteras. Comenzando con la construcción de un simple pozo de agua, llegan a la construcción de escuelas, hospitales, empresas; todo en beneficio de la comunidad. Estas personas sí que son verdaderos “QUIJOTES”.

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    1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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    2. Cierto. Cualquier organización debe optimizar sus recursos. Pero mientras que en la empresa privada ese es un requisito indispensable para su supervivencia, la empresa pública, estatal, puede permitirse el despilfarro o mala utilización de recursos, pues nadie pide cuentas, ni siquiera el Tribunal de Cuentas que de poco sirve que denuncie año tras año importantes desviaciones presupuestarias.
      El empresario genera riqueza la reparte (con un sentido u otro de la justicia) pero el especulador no genera riqueza de ningún tipo ni reparte, sólo busca acrecentar su capital a costa de lo que sisa a otros. Juega en sistemas de suma cero: lo que yo gane es porque se lo he quitado a otros.

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  5. En un sistema sanitario público cada persona ya contribuye en su sostenimiento a través de los impuestos, es un servicio público para hacer frente a las necesidades sanitarias de los ciudadanos en general. Otra cosa es el uso que de esa contribución hagan los diferentes órganos del Estado. A la hora de elaborar y aprobar los presupuestos generales del Estado se tiene que tener en cuenta las necesidades a cubrir y destinar las partidas presupuestarias suficientes para cubrir esas necesidades y no guiarse por criterios de mercado. Sí hay alguien que tenga toda la información para ajustar los medios a las necesidades, es el Estado. Hay que establecer una prelación de las necesidades, y satisfacer primero las más básicas. Para conseguir esto hace falta una buena gestión de los recursos en general, para evitar el despilfarro por los gestores y también el mal uso del servicio por todos. Pero claro, el dinero de todos parece que no es de nadie y el que lo ve tan cerca solo piensa en aprovecharse para su propio beneficio. Si un presupuesto no atiende a las necesidades a cubrir solo queda el desajuste y la mala calidad del servicio. No puede ser que funcione bien un servicio cuando una persona tiene que vivir con una calidad de vida penosa durante muchos meses en espera de que le hagan una prueba diagnóstica, o cuando una persona después de solicitar una ayuda por dependencia a la que tiene derecho por ley, resulta que se la reconocen al cabo de años, cuando la persona puede que ya no la necesite, pero porque ha fallecido. Se entiende que los medios económicos son limitados, pero para ser justos habría que satisfacer primero lo más vital y básico, como es la salud, y adaptar los créditos presupuestarios a esas necesidades y minorar las partidas presupuestarias asignadas a otros sectores menos prioritarios, ¡que los hay!. En el fondo, parece que si un servicio básico no funciona bien es porque hay muchos intereses fraudulentos en que no funcione como servicio público y que desaparezca, para un mayor beneficio de unos pocos.

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    1. Mira, la asistencia sanitaria está pagada con las retenciones de salarios o nóminas de cada trabajador. Eso de "priorizar" ...no. Repasa la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 o el Juramento Hipocrático. Si la industria farmacéutica es la que más ganancias e inversiones bursátiles conoce (por encima de la del armamento o la trata de personas ) y si hay connivencia entre laboratorios y empresas...ya presuponemos que el racionamiento de fármacos (la nueva Ley General de Sanidad regula el pago del 60% del PVP de los fármacos por parte de los pensionistas que tengan patrimonio (tierras, eras, casitas...). CUANDO CIERREN CONSULTORIOS RURALES, COLEGIOS E INSTITUTOS DE PUEBLOS...CUANDO A ALGUIEN CERCANO A TI AL QUE DIAGNOSTICQUEN ALGO YA CURABLE NO LE TRATEN CON EL NUEVO FÁRMACO...ENTONCES QUIZÁ SIENDO TARDE ALGUNA CONSIDERACIÓN DE OTRA NATURALEZA BOTARÁ Y SE ARREPENTIRÁ DEL BUENISMO QUE MANIFIESTAS.

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    2. Tengo asumido que somos mortales. Nos moriremos por muchos médicos técnicos que se tengan. Tengo asumido que por muchos medios docentes que se pongan, siempre habrá ignorantes. Priorizar es cuestión de criterio. Primum vivere, deinde philosophare

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  6. La malversación está presente en todos los presupuestos. No sólo por desviación presupuestaria, que siempre sale el Tribunal de Cuentas a decir que se han pasado, sino porque en la construcción de esa obra pública se han lucrado muchos amiguetes.

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  7. Buenas noches doctor.

    Permítame que le haga una pregunta que un profesional como usted sabrá responder siendo transparente.

    ¿Hay alguna "mano negra" detrás del colesterol en el ámbito médico?

    Me refiero a si de verdad es un riesgo para la salud o si se está montando un circo para asustar a la población y manejarla.

    Estamos cansados de ver anuncios de bebidas de postre que ayudan a bajar el colesterol, anunciadas por famosos. Cápsulas con omega 3,6,15,45,120 y 270. Y también tenemos los fármacos que se prescriben en consultas para bajarlo.

    Parece que cada vez se pone el listón más bajo. 250, 220,200, y al final con 100 de colesterol total tendremos riesgo inminente de infarto.

    Hay cada vez más artículos que afirman que el colesterol no es tan malo como lo pintan, que lo que preocupa es el azúcar, triglicéridos, transaminasas, etc... pero el colesterol es un mito, y que unas arterias sanas y fuertes se pueden permitir altos niveles de colesterol "malo", sin que esto suponga riesgo de accidente cardiovascular.

    ¿Que piensa usted sobre esto? ¿Es tan malo como lo pintan o es un monstruo inventado por el sistema para vender seguridad en forma de pastillas o botellines a una población asustada?

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  8. Hombre, algo hay de mano negra, sí, pero también hay parte de verdad. Ya sabe que las mentiras mejor camufladas son las que tienen parte de verdad. Cuando yo estudiaba la carrera, la cifra de colesterol normal era 250. Luego lo bajaron a 220 y ahora está en 200. Son cifras ciertamente arbitrarias (las arbitran en USA que tienen muchos gordos y muchos infartados...y muchos intereses en estatinas). En Madrid hay un radar a 70 Km/h en una vía de tres carriles que recauda en multas 5,5 millones de euros anuales para el ayuntamiento. Pues ya está previsto bajar el límite a 50 Km/h, todo sea por la seguridad vial...
    Es cierto que la hipercolesterolemia, sobre todo el cociente colesterol total/HDL-colesterol por encima de 4.5 se asocia a aumento de cardiopatía isquémica y de ictus. Pero también la hipertensión, la diabetes, la obesidad, el tabaquismo,... Es un poco cuestión de modas, a ver ahora donde toca hacer énfasis. Los omega 3, por cierto, sólo son beneficiosos los que van en los pescados. Todo eso de productos "enriquecidos" con omega 3, leches y demás, es una filfa porque no tienen efecto beneficioso alguno.
    A veces son más peligrosos los triglicéridos que el colesterol y tener uno o ambos elevados, la hiperlipemia, es un factor claro de daño endotelial, perjudica al sistema circulatorio, sin duda alguna.

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  9. Gracias por la respuesta.

    Muy buena la metáfora de los radares, ahí lo ha clavado. Cuando hay un argumento es cuando más y mejor se puede exprimir una mentira.

    Con el radar, es verdad que la velocidad causa muertes, pero cuando se baja demasiado es para recaudar dinero, así que intuyo que quiere decir usted que con el colesterol pasa exactamente lo mismo. Es malo sí, pero vamos a exprimir al máximo la gallina.

    Saludos doctor muy buen ejemplo.

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  10. Vas a ver cómo se incrementan las colisiones por alcance y los atascos.

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  11. El caso es atacar al débil, el ciudadano común.

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