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sábado, 18 de junio de 2016

Lo que nos espera

Casi es un tópico decir que las cosas avanzan vertiginosamente en el campo de la ciencia. Y la medicina no es un terreno que pueda permanecer al margen. Todas las profesiones han sufrido grandes transformaciones con la llegada de las nuevas tecnologías. Algunos oficios desaparecieron por completo, como los prestigiosos linotipistas o los preciados maquinistas de las locomotoras de vapor. Desde la irrupción de internet y de las tecnologías de la comunicación, la actividad profesional se ha modificado mucho y, lo que es peor, no tiene visos de "estabilizarse". Antes al contrario, ya no cabe pensar que uno se jubile haciendo lo mismo que hacía cuando empezó su vida laboral. Imposible. En el plazo de treinta años se han creado empresas y multinacionales que han desaparecido.

Puede parecer que el ejercicio profesional de la medicina se encuentre más protegido de estos vaivenes. Es cierto que el curriculo profesional de un médico le tiene tan metido en saber de patología que un recién licenciado o incluso un médico ya especialista no ha tenido más tiempo que aprender a sentarse a un lado de un pupitre para escuchar las quejas de los pacientes. Bueno, eso y algo de publicaciones científicas, el inglés u otro idioma y si acaso un máster. Con eso ya se le van unos doce años de su vida moza y ya piensa en sentar cabeza. Pero en esos doce años...la tecnología ha seguido su curso. En comunicaciones, en telefonía, en redes sociales, en legislación laboral,...

Un joven que empieza ahora su carrera de medicina me comentaba a raíz de mi vocación que le aventurase qué tipo de ejercicio profesional se va a encontrar dentro de doce años, cuando por fin sea responsable de un paciente. Simplemente echando una ojeada a los tratados de farmacología clínica podemos ver el gran giro que ha presentado la farmacopea. De lo que estudiábamos en la facultad hace 20 años a lo que se usa ahora, poco. En terapia biológica, entendiendo como tal los anticuerpos monoclonales, desde la irrupción de infliximab a finales de los 90 hasta ahora se han desarrollado más de treinta "-mabs" y cuantiosos "-inib", terminaciones que suelen ser comunes para estos fármacos. La quimioterapia en oncología es un festín de factores reguladores de este tipo, fármacos que no se caracterizan por ser baratos. Para un médico, asistir veinte años después a una clase de farmacología es casi como viajar a otra galaxia. La revolución terapéutica en el SIDA o en la hepatitis C, muestra los logros de la ciencia para sustraernos a la muerte. Algunos creen que podremos ser inmortales en pocas décadas.

Pero la imagen de ese médico que viaja con su maletín y su recetario, con su fonendo y algunas pastillas o inyecciones; la imagen de médico de bata blanca que se sienta mesa por medio con cara más o menos afable o cansada, boli en mano ante una hoja en blanco o ante un teclado de ordenador que impide que te vea la cara; la estampa del médico que entra deprisa en la habitación del hospital donde yace un paciente, rodeado de enfermeras y un cortejo de estudiantes... estos estereotipos están llamados a ser historia. Hace poco asistí a la presentación de un libro "La oportunidad digital de la sanidad" de José Antonio Martín. Las formas de desarrollo profesional que van a prevalecer serán aquellas que sean más rentables económicamente. Ya vemos cómo también la banca, un sector de cierta rigidez, ha ido virando hacia el cierre de sucursales (reducción de personal) y promoción de las operaciones online (por la que, por supuesto, también cobra comisiones). En el ámbito académico y docente, la explotación de las redes sociales y la comunicación rápida y visualmente atractiva se preferirán a las clases académicas, las charlas o congresos presenciales. La transformación de la docencia está llegando de la mano de plataformas de docencia online. Los MOOC (que en inglés es Massive Open Online Course) traducido parcialmente al español como Curso Online Masivo Abierto (COMA), van a suponer la más que necesaria reforma del modelo docente universitario apolillado por la endogamia. Pero además la relación médico-paciente va a realizarse de manera diferente donde hay que prestar especial cuidado a la privacidad de los datos transferidos, por más que algunos, sin pudor alguno, comentan todos sus males en foros abiertos. Y lo digo también por este blog, ojo, que no debe ser un consultorio.

Todos los escollos presentes para que la relación médico-paciente se lleve a cabo en el terreno digital se irán limando. También el duro tema de custodia de documentos o privacidad de la Historia Clínica (que quizás quede reducida a un chip que el paciente portará subcutáneamente). Incluso el que más atrasado parece que está que es el del pago por los servicios. ¿Llegará a prescindirse de la visita personal? ¿Puede ser atendido el paciente por una máquina tras la cual supuestamente hay un médico que te diagnostica y prescribe tratamiento a distancia? Se están desarrollando dispositivos de registro de datos que pueden ser transmitidos a distancia en tiempo real. El médico desde hace años ya puede ver a distancia un registro electrocardiográfico, incluso "auscultar" al paciente y también hasta operarlo con la robótica que proporcionan equipos como el Da Vinci.

La docencia a través de cursos online (se acabaron las vacaciones en los congresos de las especialidades), las videoconferencias que hace que no tengamos que viajar para oír a los grandes gurús, el análisis de los datos que el paciente nos aporta vía internet (muchas segundas opiniones se resuelven así), el ajuste de las medicaciones en tiempo real a través de aplicaciones de iPAD o de telefonía móvil que hacen innecesaria la presencia del médico,... esto es lo que hace presagiar que el estudiante de medicina que hoy comienza quizás deba aprender a trabajar desde casa. Desde luego, yo después de haber realizado más de treinta mil endoscopias digestivas a otros tantos pacientes...no sé si acabaré mi vida profesional en este terreno o divulgando ciencia médica en las plataformas de medicina online. Reconozco que me gustaría simultanear ambas tareas. Porque aunque a menudo acabemos hartos de ver tantos pacientes, creo que sin verles les echaría de menos.

Indudablemente todo esto va a contribuir a engordar el Big Data: la información es poder. ¿Nos hará más longevos o más felices? Pues ya lo veremos, pero es lo que va a haber... Y estaremos en ese tren, en la evolución que nos depare la asistencia sanitaria del futuro, algo que hoy está muy lejos de lo que se enseña en las facultades de medicina.

21 comentarios:

  1. Querido "Julio Verne".
    No dudo que tengas razón en tu vaticinio, pero me niego a creer que en ese futuro sigamos vendidos por completo al poder de la economía.
    Mientras haya sentimientos, unos que reclaman una mano, una mirada y comprensión al margen de un diagnóstico y tratamiento certeros, y otros que sienten dolor ajeno, que darían y harían cualquier cosa por ayudar, habrá Medicina. Eso sí, en minoría, salvo que la humanidad consiga, de una vez por todas saber sobreponerse al poder material frente a la defensa del ser humano con todas sus virtudes y defectos.
    No me gusta tu "película" y, jugando también a ser "Julio Verne", prefiero pensar que gente como tu y como yo, en generaciones venideras, luchará también para preservar la honradez en nuestra profesión ( y en todo lo demás, por supuesto), como patrimonio absoluto de la humanidad.

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  2. Me parece una visión muy certera y nada amenazante. Creo que la sanidad puede democratizarse mucho más y llegar a mucha más gente aunque sea online o.... precisamente por eso. La tecnología y la investigación sí que han obrado "milagros" en la historia.
    Tu curiosidad te puede llevar a estar en la cresta de esa ola. Quien no quiera, tendrá que aceptarlo igualmente..... Agárrense al futuro!

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    1. Comparto con Jaume una cierta nostalgia, porque algo me da que la práctica de la medicina perderá componente "humano", será más técnico y comercial, quizás más frío y distante. Pero cuando hago esta entrada no me posiciono en si me gusta o no la idea: es lo que va a haber, es lo que hay. Quizás sabiéndolo, podamos entrar en esa dinámica de cambio para aportar el sentido de cercanía que le va a quitar tanta tecnificación.

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  3. Es inevitable que tanto los profesionales de la medicina como los pacientes tienen que adaptarse al desarrollo tecnológico. Me pregunto si el progreso llega a todos por igual o solo a quienes pueden pagarlo y resulte aún más discriminatorio. Por mucha tecnología que haya, el factor humano siempre estará presente, a ambos lados de cualquier maquina siempre habrá un paciente y un médico. Cambiarán los procedimientos y los medios, pero la finalidad es siempre la misma, recuperar al paciente. En esa finalidad van implícitos los valores humanos.

    Lo que si resultaría conveniente es evitar el monopolio en el control de los avances, ya que supondría un menoscabo en el acceso a la medicina.

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    1. La tecnología puede surgir cara pero con el paso del tiempo se abarata y se populariza. La tendencia es que se abaraten los procesos, pero ¿eso cómo se combina con el factor humano? Los valores humanos no cotizan en bolsa. No creo que haya un monopolio sobre estas tecnologías porque siempre habrá un "más barato todavía", sin saber muy bien si en la rebaja del precio se pierde calidad o "humanidad".

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  4. «El aceite de ricino, ya no es malo de tomar. Se administra en pildoritas y el efecto es siempre igual. Hoy las ciencias adelantan que es una barbaridad» (La verbena de la Paloma, 1894).
    Yo creo que siempre hemos tenido la sensación de que la vida iba demasiado deprisa… Pero los últimos años nos han dejado a todos con la boca abierta: el mundo digital, internet, autómatas, telefonía móvil… Ahora sí que vemos cómo las ciencias adelantan que es una barbaridad. Pero tardaremos en que tanto avance nos afecte a los no adinerados. Y eso en el mundo «civilizado»…
    Yo, personalmente creo (aunque no calibro la manera) que, con el tiempo, acabará conviviendo lo mejor de lo antiguo con lo mejor de lo nuevo. Los médicos ahora tienen ordenadores, hay sofisticadas pruebas on line, (que ojalá hubiera más). Vamos a mejor. No hay duda.
    Tengo un amigo traductor, sabio y culto, como casi todos los traductores, que siempre se queja de que los traductores on line acabarán sustituyéndolo. Yo siempre le consuelo enseñándole los resultados de cualquier texto procesado en un translator. Recomiendo la prueba, para echarse unas risas. La pura verdad es que a quien más ayudan estos traductores de internet es a los propios traductores humanos, que pueden discernir…
    Imagino que cualquier procedimiento médico on line se verá supervisado y enriquecido por un profesional que, cuanto más ojo clínico tenga y más trabajo de campo haya hecho, mejores resultados obtendrá. ¿O me equivoco?
    Hacemos falta las personas. Nuestras herramientas serán cada vez mejores y más sofisticadas, nuestra presencia quizá más limitada, pero vamos a tener que estar ahí para interpretar, para estar, para dar la cara. Y para exigir que se haga así.

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    1. La depuración de los sistemas automatizados caminan hacia limar esas cosas que nos hacen reír de los traductores. No todos los idiomas se pueden traducir por igual, con la misma facilidad, los giros, las expresiones, incluso lo que se llama el lenguaje no verbal. Esto está vigente en la consulta con el paciente cara a cara. Dicen que hace falta un ser humano para decirle a otro ser humano que está más o menos grave.

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  5. Es cierto que los avances tecnológicos están suponiendo un gran cambio en el modo de relacionarse las personas y en el campo de la prestación de servicios. Si con estos avances se consigue ampliar el número de destinatarios de un servicio y aumentar su calidad, siempre resulta beneficioso.

    Si se trata solo de economizar, surgen dudas. Por ejemplo, en este sector de los servicios sanitarios, si la atención presencial no es eficaz y los médicos tienen el tiempo medido para atender a un paciente, ¿cómo se hace para que una consulta por internet sea eficaz?, ¿en las consultas por internet puede extenderse uno todo lo que quiera?. Si fuera así, en muchas consultas, solo con leerlas el médico utilizaría más tiempo que en una presencial, después tiene que interpretarlas y prescribir el tratamiento. Si al realizar una consulta se van a limitar el número de caracteres en el campo de descripción de los síntomas supondría una limitación, además no todos tienen la misma capacidad para expresarse online, sin tener a la otra parte delante. En principio también supondría una limitación en cuanto que hay muchas personas que no tienen acceso a la nueva tecnología por diferentes motivos.

    Se tendría que elaborar un sistema que sea igual para todos. Si se quiere que todo se haga por internet, si hay un sistema sanitario público universal y “gratuito”, también tendrían que ser de la misma manera los medios para acceder a ese sistema, internet gratuito, poner gratuitamente los instrumentos necesarios para el acceso a internet. Si no es así, la sanidad se convertirá en un servicio elitista, pero no por el hecho de que a determinados servicios sanitarios solo tengan acceso los que los puedan pagar, si no por el hecho de que no todos podrán tener acceso a la sanidad en general.

    Por otro lado, hay que ver como se trata toda la información que se mueve a través de la red. Seguramente se utilicen por los servicios públicos plataformas digitales privadas para el almacenamiento de la información, con lo cual se puede ver afectada la confidencialidad y la seguridad de la información.

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    1. Imagine usted el escenario. Está en su casa terminando de desayunar en la cocina mientras tiene a su lado una pantalla táctil en la que aparte de ver los titulares de la prensa corriendo por debajo, que si el Brexit que si demás, está usted confeccionando la lista de la compra del supermercado y de vez en cuando le salta un pilotito rojo que le recuerda que debe pedir leche porque le queda poco en la nevera. Es importante confeccionar bien la lista antes de dar al intro porque así que lo pulse en un par de horas le traen la compra a casa, incluso antes de ver el apunte del gasto en la cuenta del banco. Pero se enciende otro pilotito (verde por ejemplo) con una cuenta atrás que le avisa de que en breves segundos le toca su turno, por aquello de que vaya aparcando otras tareas o terminando otras conversaciones. Efectivamente, al acabar la cuenta atrás, se activa la videoconferencia en la que ve por pantalla a su médico que tras los buenos días y disculparse porque la videoconferencia se ha activado ocho minutos después de lo previsto (no sabe usted cómo se ha enrollado el paciente anterior) le pregunta qué le pasa. Usted ya tiene la consulta y el médico en casa. Incluso tendrá a mano el famoso CCP "checkdoctoronline corporation plus" de última generación que le regalaron la semana pasada en el multiaventuras tras la compra de cinco entradas. Pues basta con que se ponga en la muñeca cual reloj su CCP y en tiempo real su médico sabrá datos biológicos suyos, no sólo la frecuencia cardiaca o la tensión sino también parámetros analíticos como las transaminasas o el colesterol. Hasta le pillará el azúcar alto, por aquello de estar desayunando. Si lo viera necesario, le diría que debe acudir a tal o cual centro a hacerse alguna prueba, pero por supuesto ya acuerdan entre ustedes el día y la hora, y antes de finalizar la videoconsulta usted se acordará de pedirle la receta del jarabe de la tos de su niño que, tras expedirla y validarla, usted puede añadirla a la lista de la compra para que se lo traigan con el pedido.
      Queda un tanto frío, aparentemente distante,.. Llegaremos a no saber si el doctor que nos ha atendido era una persona, un ser humano real o un holograma, un androide, un ente virtual,... que además incorpora en su memoria miles de bases de datos y maneja sofisticados algoritmos que el Alzheimer no deteriora. Puede ser frío, pero suena a rentable. Se deja de perder mucho tiempo...es atractivo, puedes elegir doctor o doctora, pedirte o cambiarte citas a tu antojo, sin esperas, sin malas caras del médico hastiado, desde tu casa, en pijama, esperando que te traigan la camilla bluestar generation 3000 que hace de interface no sólo para exploración física sino para quiromasaje con set de pedicura incorporado que te dieron al trasladar tu nómina a Mercawell Bank.

      Como dirían nuestros excompañeros de unión, what a likely tale!

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  6. La prestación de los servicios sanitarios de un sistema de salud a través de los diferentes medios informáticos sí que parece atractivo y sobre todo muy cómodo, y sí, también, muy rentable económicamente, pero para las cuentas del propio servicio, es decir, para los que lo gestionan, para los que tienen el poder de decidir en un país, que toman decisiones económicas que muchas veces parece que no son congruentes con la realidad. No tienen en cuenta el interés general. Solo buscan hacerse con la “poltrona”, y se ve más ahora que estamos en época de elecciones, que ninguna de las opciones hacen propuestas claras y se toman los procesos electorales como una carrera al poder, sin poder llegar a ningún compromiso común por el bien de todos. Desde hace años, los sueldos no suben, o incluso bajan, pero los impuestos si suben, pero ¿Dónde va el dinero?, ¿a otros servicios menos esenciales, o no se sabe su destino?. Estando todo informatizado se supone que los costes disminuirán porque muchos servicios desaparecerán. Muchas consultas médicas desaparecerán, es lógico, y muchos centros de salud también, y esto ocasionará la desaparición de servicios de urgencias primarios o básicos, y también desaparecerán servicios de ambulancias que dependen de esos centros, habrá menos y tendrán que recorrer más territorio, con lo cual es más difícil que lleguen a tiempo.

    Desde el punto de vista de los profesionales de la medicina, dejando de lado la cuestión de la adaptación a la nueva forma de trabajar, que va a ser más ágil y cómoda, pero va a suponer la desaparición de muchos puestos de trabajo, y los que trabajen, para ganar lo mismo, se supone que no van a estar parados y tendrán que trabajar más para que no les sobre tiempo y sean eficaces, o trabajar lo menos o igual pero cobrando menos.

    Desde el punto de vista de los pacientes, el hecho del uso de los avances tecnológicos en el sistema de salud no supone ninguna rentabilidad económica. También resultará todo más ágil y cómodo, pero no creo que se produzca el efecto, por ejemplo: que determinados tratamientos sean más baratos, que se concedan más ayudas para hacer frente a ciertas enfermedades, que se amplíen los supuestos de contingencias cubiertas por el sistema de salud. Si los sueldos no suben, o bajan porque las condiciones de trabajo son muy precarias y el nivel de vida sube cada vez más, va a resultar difícil adquirir los instrumentos tecnológicos necesarios para acceder a los servicios de salud, que no se regala nada si hay negocio a la vista.

    En un sistema sanitario lo importante tiene que ser el paciente, y todos somos potenciales pacientes. Por lo tanto los cambios y avances en un sector, que nos afecta a todos, tiene que verse dentro un cambio integral para que se produzca de manera armoniosa y sin discriminaciones. No hay que crear falsas expectativas.

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    1. Voy a dar una vuelta de tuerca más a mi visión futurista de la evolución de la medicina. Se ha generado una corriente de gasto, fruto de la proliferación de técnicas diagnósticas y terapéuticas sofisticadas y caras. Un negocio. Y además, la expectativa de que cuidándose y vigilándose se vive más y mejor, se está hipertrofiando el instinto de supervivencia. No está mal. Pero ahora pongamos por caso que se invierte la política sanitaria y quienes están al frente, al analizar el problema y ver que se les desborda el manejo, deciden cambiar de estrategia: a través de diferentes medios consiguen convencer a la población de que ni están enfermos ni tienen necesidad de consumir recursos sanitarios caros, sofisticados, dolorosos,... que prolongan la agonía hasta el encarnizamiento terapéutico. Podemos emplear a través de esas videoconsultas virtuales con galenos androides expertos en motivación y psicología el convencimiento de que uno realmente está sano, no necesita medicación alguna. Hablar con este tipo (sea real o virtual) me hace sentirme bien, me devuelve la salud. Y cuando acabo la videoconsulta, me encuentro francamente optimista y saludable, nada de enfermedad en mi cuerpo. Un ejército de videoterapeutas así llevan a coste cero la sanidad. Puede que algún paciente no se le logre convencer de lo bello que es su vida y necesite tomar alguna droga que le cambie ese parecer. Como en aquel relato futurista del "toma soma" cuando te encuentres mal. Damos algún tipo de remedio farmacológico que devuelva el optimismo y ya está. No hay que crear falsas expectativas, como dice, hay que crear "otras" expectativas, ni verdaderas ni falsas, simplemente otras, menos onerosas.

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  7. Máquinas y humanos evolucionando al unísono. Las máquinas cada vez se parecen más a los seres humanos y las personas cada vez se comportan más como máquinas. ¿Existirá algún límite?.

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    1. Una vez asistía a clase de un profesor de filosofía que trataba del "abandono del límite mental". El discurso era espeso, difícil de entender y se desprendían corolarios como que el elixir de la eterna juventud consiste en convertir cada vez más número de fines en medios. Pero a raíz de aquello elaboré una teoría sobre el puzzle, ese juego que todos hemos hecho alguna vez y que casi instintivamente comenzábamos buscando piezas con un borde liso porque entendíamos que eso era un límite. A veces hacíamos pequeños núcleos de piezas que "ya veríamos dónde encajarían", pero el borde era el borde y las esquinas, seguras.

      En la vida del ser humano los límites se los pone uno. Se está produciendo un desarrollo tecnológico muy rápido que da lugar a grupos humanos con muy diferente nivel de tecnificación. Se pasa enseguida la generación, ya no son los treinta años biológicos sino apenas los doce meses que tarda en salir un nuevo sistema de comunicación.

      A la luz de lo que voy viendo en la consulta, confieso que llevo unos cuatro años desarrollando una nueva especialidad que llamo "nadología": me estoy especializando en pacientes que a tenor de las diferentes pruebas diagnósticas que realizamos, "no tienen nada" y sin embargo se sienten más o menos enfermos. Claro que me llegan cosas muy raras, que no están descritas en los libros...y en ocasiones rescato de entre ellos algunos que sí tienen algo raro en lo que nadie antes había pensado, pero la gran mayoría de mis pesquisas acaban en nada que guarde relación con lo que dicen los tratados de medicina. Entonces, o niego su patología (como hacen la mayoría de los colegas que los rechazan)...o intento buscar una explicación fisiopatológica a sus males. Y aquí es donde andamos en el límite de ese puzzle que no tiene bordes.

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  8. Se supone que los avances tecnológicos contribuyen o ayudan a superar de manera más fácil muchas limitaciones, por eso en el campo de la medicina la “nadología” tendría que ser algo residual, minoritario, excepcional. Cuanto más avanzada sea la tecnología, más fácil tendría que resultar hacer un diagnóstico. Sin embargo, hoy día, parece que aumentan los casos de “naditis”, de pacientes que se sienten mal, pero los médicos no les ven nada. No sé sí, ciertamente, hay una relación entre la gran velocidad con que se dan los avances tecnológicos en todos los ámbitos de la vida y el aumento de pacientes con síntomas diversos, pero sin causa conocida. Cada vez se ven con más frecuencia este tipo de casos.
    Da la impresión que los avances tecnológicos, el aumento tan rápido de la tecnología podría verse como un límite a la mente humana, tanto para los que la utilizan como herramienta de trabajo, ya que puede producir el efecto de que la mente esté más pasiva y deje de ver cosas que se dejan en manos de la tecnología, cuando en realidad tendría que ser la interpretación del profesional la que descifrara la información que le llega de las máquinas y de las personas que se someten a las pruebas de la tecnología.

    Por otro lado, no sé sí hay relación entre esta revolución tecnológica en la que vivimos actualmente y el aumento de casos de enfermos relacionados con trastornos de la conducta, los cuales, en principio, son más difíciles de diagnosticar, y muchas veces se meten en el mismo saco de los que no tienen nada. Por eso parece que el aumento de la tecnología eleva los límites de la mente humana, aunque en realidad no sabemos dónde están esos límites, los cuales pueden ser los que nos impongamos cada uno, o los que sufrimos como miembros de una sociedad, debido a determinados condicionamientos sociales. Hoy casi todo el mundo prefiere tener un coche, una televisión o un móvil, de última generación, y dedicarle la mayor parte del tiempo, antes que dedicar ese tiempo para cultivar y cuidar la mente, para las relaciones personales cara a cara, o incluso para conseguir condiciones de vida esenciales mejores. Hay que asumir que las personas “somos entes de carácter limitativo”, ¡¡ igual que el gasto del presupuesto estatal !!, curiosa similitud.

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    1. En cierta ocasión la OMS llegó a decir que "está enfermo el que se siente enfermo" cuando definió la salud en 1946 diciendo que "La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades". El incremento de población que en el mundo occidental y desarrollado se siente enferma... lleva a pensar si de verdad existe tanta enfermedad. ¿Y por qué esto sucede en el mundo industrialmente desarrollado? Pues está claro, porque es donde la gente tiene recursos económicos para gastarse en procurar restablecer la salud que cree que le falta. Y de ahí que entorno a la sanidad haya un creciente mercado de promoción de enfermedades y prevención. Si usted cree que no está enfermo, venga a verme y yo le haré ver que sí. O puede que para ello se baste toda la información que usted puede obtener en la red. Se trata, pues, de generar conciencia de que estamos enfermos o que PODEMOS ESTAR ENFERMOS EN EL FUTURO y generar ansiedad frente a ello.

      Pero ¿y si surgiese un gurú que a través de la tele y por hipnosis comiese el coco a todos los televidentes para transmitirles "buen rollito" y que deje todo el mundo de considerarse enfermo? Vamos, al gurú o le hacemos Ministro de Sanidad o las multinacionales farmacéuticas le mandan un sicario.

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  9. Sin duda alguna los avances tecnológicos ya están abriendo otra forma de actuar en el campo de la medicina. Los quirófanos van a dejar de ser lo que son, en ellos va a haber más que profesionales de la medicina. La bioingeniería, las impresoras 3D, suponen un gran cambio en el concepto que se tiene hoy de la medicina. La enseñanza va a ser muy diferente, y por supuesto, la práctica cambiará radicalmente. Muchos factores que actúan hoy día en este campo van a desaparecer por completo, y aparecerán otros que nos resultarán muy extraños, hay que ir haciéndose a la idea.

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  10. La medicina del futuro será la que convenza a la gente de que no precisa medicina alguna, de que está sana. La de hoy es justamente la contraria.

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  11. Hacer sentirse sana a una persona, una cuestión de sentimiento. Parece que da a entender que hay que buscar un motivo para sentirse sano. ¿Siempre hay un motivo para sentir?, o ¿se siente sin más?. Todo efecto tiene una causa, aunque no seamos capaces a conocerla en muchas ocasiones. Si hay un motivo para sentirse sano, hay que ver cuál es el motivo para sentirse enfermo.

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    1. Yo creo que nadie percibe la necesidad de averiguar la causa por la que se siente sano: simplemente se encuentra bien y no busca una causa, entiende que es "lo normal". Pregunta, y mucho, cuando no se siente tan bien como cree que debería estar.

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  12. Se entiende que lo de convencer a una persona de que está sana será después de agotar las vías para averiguar de porqué se siente enfermo, y solo en determinados supuestos. Convencidos ya estamos todos, o la mayoría, de que tenemos que vivir en algún momento, o desde cierto momento de manera crónica, con algún tipo de sufrimiento, y en ciertos momentos y casos hasta se es capaz de vivir olvidando que se es un enfermo. Cómo bien dices, si es normal que el que se siente bien no pregunte, de la misma forma, es normal que pregunte y se investigue el que se siente mal, y no se quede la cosa en un acto de convencimiento. Se puede vivir con ciertos sufrimientos sin necesidad de sentirse enfermo, pero bueno, si existe algún medio para evitarlos, hay que intentarlo. Hay que pasar por los métodos que la medicina actual nos proporciona, a pesar de que estén viciados por otros aspectos como el económico, la escasez de tiempo y de medios, la rutina de procedimientos, la gestión ineficaz etc..

    Supongo que cuando te refieres a como tiene que ser la medicina del futuro, es el sentido de que la medicina tiene que dar un paso adelante a la hora de tratar a un paciente, a la hora de como concebir la medicina, a la hora de seguir unos criterios de actuación por parte de todos para que cada vez haya menos gente que se sienta enferma, y no solo en el puro hecho basado en el convencimiento tomado como un cajón de sastre para cuando los medios técnicos y humanos que trabajan en este campo no pueden, o no quieren, por el motivo que sea, dar una solución. También se supone que ese plus o paso adelante tiene que darse sin dejar de lado, y asumiendo, los avances tecnológicos que en cada momento se vayan produciendo, que son la causa y la consecuencia de nuevos conocimientos.

    Yo creo que en todos los campos todo tiende a evolucionar para que la mayoría viva cada vez mejor, porque creo que resulta más beneficioso para todos, aunque siempre habrá minorías que se beneficien mucho más. Lo que hay que hacer es tratar de que esa evolución se gestione de manera eficiente y eficaz.

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    1. Se trata, a mi modo de ver, de buscarle un sentido a la vida en lugar de parapetarse en las tecnologías y en siglas de proteínas raras y demás avances. La mayor parte de los pacientes están cegados pensando que detrás de todos estos logros está el elixir de la eterna juventud.

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