martes, 10 de abril de 2018

Ahora más que nunca... ¿Qué es verdad en medicina?

Ya no es sólo el impresionante avance tecnológico que a ritmo exponencial nos está propiciando sociedades que hablan jergas diferentes. Incluso dentro de un mismo país. Existen los ciudadanos que viven a la última, en contacto con cualquier avance tecnológico, y los que se detuvieron en las cabinas de teléfonos de monedas, por no decir de aquellas culturas que no conocen ni las cabinas ni las monedas que se echaban. Acaso en parte estos son los más "avanzados" pues vamos hacia un mundo sin monedas, donde las transacciones se medirán por otros parámetros pues, como los economistas dicen, el dinero no es más que una ficción, lo que importa son los apuntes contables, dónde y cómo queda registrada esa deuda.

Una deuda que se cobrará...en servicios sociales, en prestaciones de salud o a cambio de minutos de vida o de bienestar. Que nadie se escandalice si a cambio de un servicio, uno "pierde" tres minutos o dos días de su tiempo restante de vida que van al "bolsillo" del prestador de servicios. Como en el parchís: me como una ficha de un contrincante y avanzo veinte. En el fondo hoy es así: el tiempo que trabajo para ganar dinero con el que adquirir otro bien,...es tiempo de mi vida. Transformo parte de mi tiempo de vida en dinero. Puede que en breve el puente del dinero se suprima para llegar al punto más sangrante de la transacción, como en "El Mercader de Venecia": yo te curo esta neumonía a cambio de cuatro minutos de vida que te quito y me los pongo yo. Porque en el fondo lo que todo el mundo estima es vivir. Y vivir bien, en ese controvertido terreno que se denomina "calidad de vida", a veces fría y egoísta que de cálida tiene poco (nota: la cualidad de cálido es calidez, no calidad. Es un juego de palabras).

Quizá esta ficción -que no se crean que lo es tanto- nos ayude a pensar un poco más y profundizar en el sentido de la vida. En mi caso, he llegado a esta necesidad de reflexionar en ello por dos rutas principalmente. Por un lado, por la gran cantidad de datos que nos puede dar la medicina a través de pruebas cada vez más complejas y sofisticadas. Se hace muy valiosa la capacidad de integración, de saber compendiar el alcance y significado de todos esos datos. En definitiva, poder traducir de manera clara y sencilla al paciente qué significan para él la gran cantidad de datos emanados de las pruebas que le han realizado. Tras todas esas pruebas ¿qué importancia tienen para mi existencia?, te preguntan. ¿Debo tomar alguna medida al respecto? ¿Qué camino seguir? Estas preguntas son tanto más angustiosas cuanto mayor número de pruebas le han hecho al paciente o más información ha recibido. El procesamiento de este "Big Data" de cada paciente es una fuente inagotable de beneficios para quien sea poco escrupuloso.

La otra fuente de reflexión ha sido la crisis existencial del hombre del siglo XXI. Cuando la sociedad ha roto con los ideales trascendentes, -apenas quedan vestigios en las procesiones de Semana Santa-, hay una hipertrofia de lo terrenal. Se busca prolongar la existencia terrena, ganar tiempo al tiempo, vivir más años, ser inmortales,... Eso sí, borrando del horizonte geriátricos y Alzheimer que entonces para qué vivir tanto. En este contexto hay que exprimir cada instante y ganar instantes, ganar tiempo y calidad de vida. Y aquí es donde entra mi reflexión, o el fruto de ella. El enfoque que cada cual da a su vida puede venir, sin duda, condicionado por su origen, su educación, sus vivencias, su patrimonio,... Pero también el ser humano es autor y dueño de su futuro (insisto, condicionado con más o menos fuerza por su pasado y por su presente), puede y debe en su fuero interno decidir qué quiere hacer con su vida. Haga balance.


Resultado de imagen de vida y dinero


Cada instante de la vida es bueno para recomenzar. No hace falta ser joven de edad o esperar a año nuevo. Basta con mirar atrás y ver lo que ha sido la vida de cada cual. Puede que te guste lo que ves y si es así seguramente seguirás en la misma línea, sin grandes giros ni modificaciones. Puede que no te guste y... quieras afrontar un cambio...Y... lo haces o no te atreves porque ya lo intentaste otras veces y no pudiste (no hablo sólo de adelgazar o de dejar de fumar, que también) sino de cambios más esenciales. A veces basta con asumir que nuestro cuerpo tiene un tiempo de caducidad, un deterioro con el paso del tiempo y que a lo que podemos aspirar es a que ese deterioro sea lo más lento posible, más cuidado y controlado, y aprendamos a envejecer con dignidad, sabiendo que el ocaso también forma parte del día. Y que por mucha tecnología que se incorpore a la vida social, lo más reconfortante para un ser humano será el trato con otro ser humano, una necesidad del sentimiento que algunos palían con algún animal doméstico o que otros tratan de emular con androides de compañía. No se puede desahuciar al ser humano en vida.

Vergüenza aneja

No, no es una errata. En esta ocasión la vergüenza no es para otros, es para el colectivo médico que, hoy como ayer (Cfr. Lc 14, 5), no son ...