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jueves, 29 de noviembre de 2018

Tengo Helicobacter. Y yo también ¿y qué? Nueve puntos a tener en cuenta

Es el colmo de la desidia. Basta ya de explotar un filón que no procede. ¡Qué confuso puede ser todo a través de internet! Algunos ejemplos:

"Se me hincha la tripa y tengo Helicobacter".
"Hago mal las digestiones y me da positiva la prueba de aliento para Helicobacter".
"He erradicado Helicobacter y sigo con ardores de estómago"
"¿Por qué tengo nauseas si ya traté el Helicobacter?"
"Tengo insomnio y estreñimiento y han visto que tengo Helicobacter"
"¿Por qué estoy adelgazando si eliminé la bacteria (y mi trabajo me costó)?"
"Si respiro hondo me duelen las costillas ¿será por el Helicobacter?"
"Tengo cólicos y me han dado tratamiento para la bacteria ¿es correcto?"

Y estas son algunas de las más aprovechables de las consultas porque otros quieren vincular la presencia de la bacteria hasta con los juanetes o el mal de ojo. Que no, que salirse por la tangente suele ser peligroso.

A pesar de que ya escribimos sobre el famoso bichito del estómago, no parece que haya quedado claro y el abuso de su importancia y de su tratamiento cuando no procede hace imprescindible aclarar algunos aspectos:

1.- Helicobacter está por todas partes: si no se lo contagia su pareja será cualquier otra persona, por lo que carece de sentido el tratamiento indiscriminado de la familia o de las parejas. En España el 50% de la población convive con el Helicobacter en su estómago, en otros países puede llegar al 90%.
2.- Helicobacter pylori es el agente causal de la mayor parte de las úlceras duodenales y gástricas, causa una importante proporción de las gastritis y es un agente vinculado al desarrollo de cáncer gástrico y del linfoma MALT. Pero el hecho de  tenerlo no implica que se vaya a padecer estos cánceres.
3.- La asociación de Helicobacter con otras entidades fuera de las reseñadas en el punto anterior es más o menos controvertida: la mayor parte de los problemas del aparato digestivo no guardan relación alguna con el Helicobacter.
4.- Tener la bacteria no significa tener que erradicar la bacteria: es un error muy común creer que si está la bacteria en el estómago esa es la causa de mis males o, aunque no lo sea, presagia que algo malo ha de pasar.
5.- La interacción de la bacteria con el estómago del individuo puede ser más o menos (o nada) patógena. Una prueba de aliento sólo nos dice si la bacteria está o no está en el estómago pero no nos informa de si está haciendo daño o no está haciendo daño en el estómago. Esto sólo se sabe con la realización de una gastroscopia y la eventual toma de biopsias.
6.- Hay individuos con Helicobacter que no tienen molestias. Hay individuos sin Helicobacter que no tienen molestias. Hay individuos con Helicobacter que les hace daño. Hay individuos con Helicobacter a los que el germen no les hace daño. Atención al punto 7.
7.- Es distinto daño y molestia: las molestias es lo que un paciente siente, totalmente subjetivo y que puede ser causado por Helicobacter o no. El daño es la lesión que sufre el estómago a consecuencia de una agente que lo ataca: Helicobacter puede causar daño a la mucosa o no causarlo. Y el daño puede provocar molestias... o no.
8.- Se tiende a asociar las molestias a la presencia de Helicobacter pylori por lo que, sin verificar si causa daño o no, se propone la erradicación empírica del germen, lo cual puede seguirse de mejoría o no. Incluso algunos pacientes con pocos síntomas quedan con molestias mucho mayores tras la erradicación por los efectos secundarios del tratamiento y la disbiosis que genera en el intestino.
9.- La experiencia clínica muestra que en general puede ser más peligrosa la presencia de Helicobacter en el estómago CUANDO CAUSA DAÑO PERO NO MOLESTIA:  el germen está provocando una reacción inflamatoria crónica en el estómago sin que el paciente lo note (no tiene molestias) lo cual deviene en el desarrollo de un cáncer gástrico. Los pacientes con cáncer gástrico normalmente hacen alarde de tener un "estómago a prueba de bomba" mientras que casi nunca lo encontramos en aquellas personas que desde siempre se han quejado del estómago.

Por tanto, la verdadera indicación de tratamiento erradicador es cuando la bacteria está presente y está causando daño (o puede causarlo por los antecedente familiares), haya o no haya molestias. No está indicado tratarlo, obviamente, si no hay Helicobacter, o si lo hay pero no está causando ni molestias ni daño. Y es controvertido erradicarlo cuando no hay daño y sin embargo el paciente refiere algunas molestias: puede hacerse intento de erradicación si las molestias se consideran que puede ser debida a la presencia de la bacteria. Pero es en esta indicación donde se alarga más la cuerda... hasta el infinito. Te tratan el Helicobacter a ver si de esa forma se te curan las ojeras o la faringitis, la miopía o un angioma hepático. Y no son exageraciones: estos datos están sacados de las preguntas que me hacen los pacientes en Doctoralia.

No hay que perder de vista que el intento de erradicar la bacteria (que en ocasiones requieren varios intentos) no está exentos de efectos secundarios. Muchos pacientes se arrepienten de haberlo hecho cuando ven en qué situación quedan y cuando igual... no existía necesidad de erradicación.

Y esto es especialmente importante tenerlo en cuenta en los niños: es probable que el primer contagio se produzca en la infancia: no sabemos bien el significado que esto tiene pero me atrevo a postular que es una interacción necesaria para que el sistema inmunológico se eduque correctamente. Fruto de esa interacción muchos niños generan defensas y, o bien erradican el germen (adultos sin Helicobacter) o bien aprende a tolerarlo (adultos que conviven con el germen y no les provoca daño ni molestia) o bien generan una relación tóxica que en el futuro hará recomendable erradicar el germen para prevenir males mayores o tratar las molestias que irá manifestando. Pero erradicar por erradicar y sobre todo en niños... creo que es una equivocación que nos ha de pasar factura.


Y esta entrada se la dedico a María, una persona que en Menorca le dió positiva una prueba de aliento para Helicobacter pylori, para ayudar a aclarar conceptos, si se puede...

6 comentarios:

  1. Es tremendo las ganas que tienen algunos médicos de erradicar cualquier tipo de síntoma a base de antibióticos que muchas veces son totalmente innecesarios. Parece que no hemos aprendido nada. Recuerdo cuando mi hija era pequeña e iba a la guardería y se cogía de todo, la facilidad con la que su pediatra le daba antibióticos para curar los catarros propios de la infancia¡¡ Consiguieron que se le hicieran llagas en la boca y su sistema inmunológico se deteriorara hasta el infinito y más allá... Gracias a un tío mío médico otorrino que le quitó asombrado toda esa medicación y la sustituyó por potenciadores para su inmunodeficiencia y una serie de pautas sencillas que la cambiaron por completo sin necesidad de más medicación fuerte. Muchas veces son los mismos médicos, gracias que no todos, quienes crean éste tipo de situaciones dejándose llevar por unas modas absurdas intentando, imagino por supuesto, ayudar al paciente, pero creando personas enfermas per secula seculorum¡¡ Porqué se dan éste tipo de situaciones Luis Miguel???? Es algo que te hace pensar mucho, la verdad...

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    1. Yo creo que hay varios factores.El primero y principal es la desinformación que existe, entre pacientes y médicos, sobre la utilidad de los fármacos, de los antibióticos en concreto, sobre lo que es un germen infeccioso y conceptos como simbiosis, virulencia, patogenicidad... Crear fobias donde no debe haberlas porque siempre hubo simbiosis es una técnica destructiva que igual se aplica a la homeostasis del cuerpo que a la convivencia en Cataluña. La ignorancia hacia mucho. Pero también son los factores interesados en esa polémica: en el caso de los medicamentos se forran las multinacionales y en el caso catalanista... pues no sé, igual los líderes nacionalistas por decir algo. El caso es meter polémica donde no la hay. Tenemos la idea de que constantemente debemos influir en el desarrollo normal y natural de los acontecimientos, como impidiendo a la naturaleza que actúe por los cauces más propios. El sistema inmunológico debe educarse, igual que nos debemos educar para comer o para cagar. Si a la mínima confrontación ya viene papá a salvar al niño, socialmente ese muchacho crece a la sombra de papá y se vuelve blandito. Y no se puede hacer palanca con un churro. Evidentemente siempre existen situaciones en las que el individuo se puede ver enfrentado a riesgos que le desbordan y en ese caso es necesario el aporte de ayuda (antibióticos, o un consejo,....) que facilite salir airoso de la crisis.
      Pero que sepas también, Karmela, que entre los médicos los hay proclives a erradicar todo bicho que vive en el cuerpo humano (por convicción, por ignorancia, por si acaso, porque están en nómina de los laboratorios,...) sin tener en cuenta el concepto de simbiosis: vivimos en equilibrio con la microbiota, recuerda la entrada en la que hablo de ella. Y sin microbiota el ser humano no puede vivir.

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  2. Bueno también hay muchos padres que no quieren salir de la consulta del pediatra / médico sin una receta....

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    1. Pues sí, parece como si la abstención terapéutica fuese de suyo una negligencia.

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  3. Medicina holística verdadera en el pensamiento del Doctor Benito, don Luís Miguel.
    Me ha encantado su visión pues es la acertada. Ver el Todo en el Uno, y el Uno en el Todo.

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    1. Somos muy complejos... y muy simples. Cada paciente es único pero hay gran paralelismo entre las personas.

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