sábado, 29 de febrero de 2020

Verdades a medias, las peores mentiras. Coronavirus.

Haciendo eco del sobretítulo de este blog, es difícil saber qué mitad de lo que nos cuentan es verdad o es mentira. Además la prensa gusta de titulares impactantes que atraigan enseguida la mirada de los lectores. Igual luego al leer la noticia se nos pincha el globo del interés, pero el objetivo está cumplido: han llamado tu atención. Así, leía ayer un titular que dice "quien se preocupa por la salud suele ser ya un enfermo" y me apliqué a la lectura de la noticia que imaginaba que iba por hacer una exaltación de los hipocondríacos, los temerosos de enfermar, como así fue. No obstante, debo confesar que sólo el titular me hacía pensar en dos colectivos: las autoridades sanitarias y los médicos y personal sanitario. Claro, a ver quién si no debe preocuparse ciertamente por la salud de los demás. Y según este titular, autoridades sanitarias y médicos... estamos enfermos. Resulta paradójico pero en el caso que ahora ocupa los titulares de la prensa, ciertamente profético muy a su pesar.

Porque se nos ha desbordado el negocio de la pandemia del coronavirus. Desde el punto de vista médico la cuestión no tiene demasiado recorrido. Se han hecho comparaciones entre este virus exótico de importación y el virus de la gripe tradicional, el de casa, el que nos visita cada invierno. Si nos atenemos a las cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2019 "apenas" murieron en España 1852 personas a consecuencia de la gripe. Pero si vemos lo que dicen otras fuentes como el Instituto de Salud Carlos III, la campaña de gripe 2017-2018 afectó en España a 800.000 personas con 52.000 ingresados y 15.000 muertos. Y sobrevivimos a aquello sin tanto revuelo en la prensa, sin  mascarillas y sin construir hospitales específicos para ingresar estos pacientes. Flaco servicio están haciendo famosos y "autoridades" alarmando sobre esta pandemia. Porque pandemia es, desde el punto de vista de su dispersión geográfica aunque de momento las cifras son más bien raquíticas, a fecha de 29 de febrero según muestra la imagen.



Dada la capacidad de contagio del virus, es fácil que llegue a los cientos de miles de afectados y acaso a los 10.000 muertos... y luego con el buen tiempo deje de hablarse de ello porque el virus se irá de vacaciones. No vaya al médico si  no hace falta, o se morirá sin saber de qué.

Pero la utilidad real de este negocio está en la alarma social que ha provocado no sólo que se agoten las mascarillas, que eso es anecdótico, -igual que, si me apuran, el colapso de las urgencias hospitalarias- sino el terremoto financiero que ha hundido negocios y ha hecho que las cotizaciones de otros suban un 1300% en bolsa. Que haya copado y cope los titulares de la prensa y de los medios de comunicación, que haya "despertado" del letargo a unos dirigentes políticos y autoridades sanitarias para alimentar una psicosis absurda. Que haya provocado que una organización -cuyas siglas son garantía de velar por la salud como la OMS- convoque una emergencia mundial al dictado de los especuladores financieros que sacarán pingües beneficios con el cataclismo de un resfriado. Todo esto es sin duda lo más grave del coronavirus. Y ya verán el revuelo con la vacuna. Que la gente indocta sea aborregada puede comprenderse y disculparse. Por ello miran la actitud de los que teóricamente saben... y tristemente, los que saben o dicen saber callan o hacen de comparsa para propagar este virus que se ha instaurado en nuestras mentes. Ha sido un buen experimento para provocar pánico, estampida, con el mero zumbido de una mosca. Y visto el éxito, volverá a hacerse, no les quepa duda. Son buenos tiempos para los especuladores del negocio de la salud.

lunes, 24 de febrero de 2020

¿Cuándo se opera un reflujo?


La ERGE es una dolencia de origen digestivo muy frecuente pues afecta en mayor o menor medida a un 15% de la población. Consiste en el daño y las molestias que genera la exposición del esófago al contenido gástrico que de ordinario es de naturaleza muy ácida, de manera que si el esófago se ve afectado por ese líquido se "quema" y produce esofagitis, inflamación del esófago, que puede ser más o menos severa (hay grados). Puede desarrollarse en cualquier etapa de la vida y con frecuencia suele evolucionar hacia el empeoramiento de la sintomatología por lo que hay que explicar al paciente (y también a los médicos) que se trata de una enfermedad crónica.

En una entrevista reciente me preguntaron lo que a los pacientes más les inquieta:

a) ¿Qué es el reflujo?
b) Cuando hablamos de reflujo, ¿nos estamos refiriendo siempre al mismo tipo de reflujo? ¿Cuántos  tipos de reflujos hay?
c) ¿Es lo mismo reflujo que hernia de hiato?
d) ¿Cuáles son los síntomas de un paciente que tiene reflujo?
e) ¿Se puede tener reflujo y no saberlo?
f) ¿Puede ser peligroso tener un reflujo y no saberlo?
g) Algunas personas con reflujo se operan... ¿Cuándo es necesario o aconsejable operar un reflujo?



Aunque anduve algo apagado porque salía de una afonía, creo que quedó claro lo del reflujo y cuándo se opera. Es lo que emitieron en la televisión de Segovia la tercera semana de febrero. Por lo menos, como alguno me ha dicho, se me ve la corbata por abajo. Es que los que no solemos lucirla....

domingo, 9 de febrero de 2020

Menos mal que no fui al médico

Recientemente he visto diferentes expresiones que me han resultado paradójicas. Quizás en un intento de hipertrofiar el valor de la medicina preventiva, se pretende acrecentar el valor de tener un médico cerca. E incluso mejor si son muchos, como ese reclamo publicitario de una compañía de seguros médicos que afirma que uno se siente más seguro cuando miles de médicos velan por su salud. Desde dentro os aseguro, queridos lectores, que las cosas no se ven así... y acaso podría hacerse la lectura a la inversa. Cuantos más médicos necesites... probablemente peor está tu salud. A mí personalmente no me genera nada de tranquilidad tener muchos médicos pendientes de mi salud. Y muchos de esos reclamos, en mi opinión, fomentan la hipocondria. Hoy en día asisto cada vez a más pacientes aquejados de problemas derivados de un... digámoslo con educación "exceso de celo". Otros dirían sobretratamiento. Cada vez fiamos más nuestra salud de la disposición de medios técnicos y resulta que conseguimos lo contrario: nos encuentran enfermedades que no tenemos. "Menos mal que me fui al médico y me vieron un nodulito en la próstata, o en el tiroides, o piedras en la vesícula... y arramblaron con ello". Y muchas veces sin venir a cuento. La de tormentos que han sufrido los curiosos que querían saber de sus marcadores tumorales, o los que se erradicaron el Helicobacter sin necesidad, o los que se operaron de un reflujo que no tenían o que se trataba de otra forma.

Pero entonces ¿prevenimos o no prevenimos? ¿Nos hacemos chequeos o no los hacemos? ¿Vamos al médico o no vamos? Naturalmente que hay que ir al médico cuando es necesario y un cierto nivel de prevención es aconsejable, sobre todo atendiendo las características y situación de cada uno. En la mayor parte de las ocasiones siempre es mejor que acudir a internet para informarse. Porque hay mucha gente que va y no tiene nada... por lo que deban ir. Lo que es muy importante es saber a quién debe usted ir, porque esta profesión, como en todas, alberga profesionales con mayor o menor sentido común o con conflicto de intereses no declarados. Ir mucho al médico no es sinónimo de estar cuidando mejor la salud. Tampoco por ir a muchos médicos se garantiza que acierten con nuestro caso, sino que en no pocas ocasiones acrecienta el riesgo de yatrogenia (yatrogenia es el daño que hacemos los pacientes cuando queremos curar). Cuantos más médicos, mayor riesgo. Lo importante no es saberlo todo sino tener el teléfono del que lo sabe. Y saberse rodear de gente con sentido común capaz de explicarnos el sentido de las cosas o la repercusión que tal o cual situación puede tener en nuestras vidas para que sepamos tomar medidas proporcionadas. No ponga algo tan precioso como su vida en unas manos de las que no se fía, no es sensato.

Vergüenza aneja

No, no es una errata. En esta ocasión la vergüenza no es para otros, es para el colectivo médico que, hoy como ayer (Cfr. Lc 14, 5), no son ...