lunes, 18 de mayo de 2020

Secuelas del confinamiento en la salud

Empezamos a salir de las casas después de estar confinados, recluidos. Estamos anquilosados, entumecidos, como los osos tras la hibernación. Lo que pasa es que nosotros, además, eso de estar en casa nos ha generado taras emocionales importantes y trastornos de la conducta alimentaria, con excesivas visitas al frigorífico para matar la angustia. Aunque no se muevan las fases o se pretenda prolongar el estado de alarma, lo alarmarte empieza a ser la tripa que estamos echando y los kilos de más con lo que conlleva para la salud, no sólo para la estética. Alguna (también alguno) me ha comentado que su aspecto ha cambiado tanto que no se atreve ni a salir a la calle, aunque sea con mascarilla que se le reconoce menos. Pero hay que salir, hay que retomar el deporte y volver a una dieta sana, equilibrada, porque de otro modo los trastornos emocionales harán mella severa en el estado de ánimo y en la salud en general. Muchos saben que el problema de su estómago ahora no se soluciona con el omeprazol.

Es momento de pasar una revisión, un chequeo, hay que resetear el organismo. Volver al peso normal a veces requiere manejo dietético y otras veces intervención médica. Igual que los aficionados al deporte retoman su actividad de manera paulatina, progresiva en el esfuerzo, hemos de lanzarnos a recuperar la salud perdida, la emoción y las ganas de vivir. Estos días pasados van a ser un paréntesis inolvidable en nuestras vidas. Pero eso, un paréntesis, algo de lo que hemos de sacar consecuencias, una vacuna.

Desde la Clínica queremos ofrecerte apoyos en lo emocional con nuestras psicólogas, en el plano dietético con nuestra nutricionista, en la dimensión médica con una valoración sobre el estado inmunológico de tu cuerpo... y sobre todo ofrecerte una vacuna que ya tenemos en la imprenta, un libro redactado en tiempo real sobre las vicisitudes de esta pandemia que hemos pasado con la promesa de una vacuna. Te sorprenderá y no te defraudará cuánto hemos aprendido. Pronto a tu alcance.

lunes, 11 de mayo de 2020

Las secuelas de la epidemia

Acabado el circo en los hospitales (por supuesto, siempre con el debido respeto) comenzamos los médicos a evaluar nuestras heridas en España. Más de 40.000 sanitarios infectados, muchos por trabajar con elementos de protección deficientes. No se reconoce como enfermedad profesional. Los sanitarios volvemos a ser mano de obra barata de la que se prescinde cuando ya no hay miedo en la calle. Los héroes reivindicamos justicia, no aplausos, reconocimiento de nuestra tarea y condiciones de trabajo estables, que no hagan de nuestra profesión una constante renovación de docenas de contratos temporales.

Dejadme hoy que me aparte un poco de las cuestiones médicas y haga una entrada reivindicativa laboral. Durante lustros en este país hemos estado cual feriantes con el carromato ofreciendo nuestros servicios allí donde hacían falta. Contratos de trabajo temporales (por meses, por semanas y hasta por días), guardias mal pagadas (cuando se pagaban) o bien horas extras pagadas como normales, con diferencias superiores al 100% en las diferentes comunidades autónomas. Nuestro trabajo de guardias (atención continuada) no ha computado a efectos de tiempo trabajado. Si así fuese, algunos colegas podrían jubilarse con plenos derechos a los 56 años, porque han hecho más guardias que el palo de la bandera. No ha sido tenido en cuenta como se tiene en cuenta en otras profesiones que hacen guardias (bomberos, policía,...). Y nuestros despidos tampoco han dado lugar a indemnizaciones ni a ninguna compensación como sucede en cualquier otra profesión.

Muchos sanitarios se han ido a trabajar al extranjero. Una de las cosas que más sorprende el su curriculo cuando llegan a otro país es la cantidad de contratos de trabajo que encadenan, en diferentes centros hospitalarios. Esto causa recelo porque piensan: "Este parece buena persona pero ¿qué tendrá que dura tan poco tiempo en los sitios? ¿Cómo es que cambia tanto de trabajo". Les cuesta comprender que las cosas en España son así, han sido así. Hasta ahora.

Estas condiciones laborales abusivas siempre las hemos denunciado, siempre las hemos reivindicado, siempre nos han parecido injustas. No obstante, la pereza a litigar, el miedo a las represalias, las promesas de que "ya saldrán las plazas...." frente a las OPEs que nunca llega y si llegan se impugnan, ha propiciado el mantenimiento de esta situación laboral vejatoria. La insuficiente presión de los sindicatos para que las administraciones autonómicas fidelicen sus plantillas hace que en España el 70% de los trabajadores sanitarios estemos en una situación tan precaria que no sabemos si tendremos trabajo el mes que viene aunque en los últimos 20 años no nos haya ido faltando algún contrato que firmar en algún sitio.

Quizás la crisis del coronavirus ha propiciado que los médicos y demás personal sanitario nos plantemos para dar a conocer a la opinión pública nuestra situación. Muchos ignoran la precaria condición laboral de la mayoría de los trabajadores de los hospitales, de esos que les "han salvado la vida" y a quienes aplaudían desde los balcones. Los héroes no quieren ser héroes ni a título honorífico ni a título póstumo. Ni siquiera queremos una gratificación o paga extra por el esfuerzo, va en la profesión. Pero queremos ser profesionales con las mismas condiciones laborales que cualquier otro trabajador, recibir el trato laboral que ampara al resto de las profesiones. Tanto en el ámbito del ejercicio privado como en la sanidad pública se están moviendo interesantes iniciativas. Las retribuciones justas, la estabilidad laboral, el cómputo del trabajo realizado ya es un hecho porque por fin salta de la vía sindical a los tribunales. Porque Europa nos apoya en nuestra lucha contra la Administración.

sábado, 2 de mayo de 2020

De héroes a borregos. O acaso delincuentes.

No se ha hecho esperar. Tras el miedo que suscitaba la cifra de afectados y muertos por coronavirus, cada día mayor, conforme se ha disipado la amenaza -o permanece latente pero con visos de resolución- han comenzado a girar los sentimientos. Durante estos días de pandemia ha circulado por la red el siguiente mensaje

Dejaréis de ser héroes cuando la gente no tenga miedo.
Dejaréis de ser héroes cuando a los políticos les interese.
Ahora sois carne de cañón, por eso os llaman héroes”.
Senderos de gloria.
Stanley Kubrick (1957).

La frase se atribuía al Coronel Dax que interpreta magistralmente Kirk Douglas... pero no es cierto que en la película se diga esa frase, es uno de los muchos bulos que han circulado por la red estos días. Aunque lo cierto es que bien podría aplicarse a la situación que vivimos ahora los médicos. Cerrado IFEMA, personal sanitario de refuerzo despedido. Los héroes a la calle. En los hospitales nos han advertido que de vacaciones en verano nada y en otoño... ya se verá. Peligran la vacaciones y además tampoco serán remuneradas por no haber presupuesto. De gratificación y paga extra nada y gracias si no nos bajan el sueldo. Este es el pago de los agradecimientos por el esfuerzo de estos días.

Pero en una vuelta de rosca más, ahora se levantan voces que acusan a los médicos de no haber protestado debidamente y con contundencia ante las autoridades por la falta de medios adecuados para nuestra protección y atención debida a los pacientes. Según algunas personas airadas, el no habernos plantado ante el gobierno exigiendo esas medidas ha contribuido a que el desastre sea mayor. Esto es cierto en el número de sanitarios que, por no disponer de la protección adecuada, pasan de 40.000 afectados. Incluso, hay quien considera que el no haber realizado ese plante ha podido ir contra las más elementales normas de la deontología médica. Vamos que, queriendo mostrarnos sacrificados por la atención de los pacientes, hemos sido negligentes por no cesar nuestra actividad en esas condiciones deficientes. Sorprendente conclusión que a uno le deja perplejo. Habría que ver qué dice la deontología si te cruzas de brazos ante un paciente al que no asistes... porque no tienes mascarilla.

Por supuesto que ha habido protestas de médicos y sanitarios por las condiciones en las que hemos tenido (y tenemos) que trabajar. Otra cosa es que las hayan recogido los medios de comunicación en captura gubernamental. Incluso hay demandas presentadas. Que la mayoría social despierte ahora, deje de mirar la televisión o de saltar en los balcones es otra historia. Los médicos no teníamos tiempo para hacer más "ruido social" cuando ese tiempo se nos iba en intentar que no muriese tanta gente. Hemos pasado de ser héroes a ser villanos, de una semana a otra. No es la primera vez que eso pasa en la Historia. Quizás la vez más sonada fue cuando un domingo la multitud aclamaba un mesías para el que la semana siguiente pedían la muerte. Volverá a pasar porque la gente tiende a olvidar y se vuelve ingrata.

Vergüenza aneja

No, no es una errata. En esta ocasión la vergüenza no es para otros, es para el colectivo médico que, hoy como ayer (Cfr. Lc 14, 5), no son ...